El fútbol modesto estalla
El manto de la abundancia no cubre al tercer escalón del fútbol, aquel de las fichas ‘mileuristas’ y los interminables viajes de autobús en domingo. Allí donde los futbolistas viven más cerca de la tierra que de las estrellas todo se vuelve más humano, incluso la forma de protestar de aquellos que llevan varios meses jugando sin cobrar.
Visto desde fuere sólo se aprecia la superficie del drama, la punta de iceberg que desemboca en fotografías desesperadas. Como la que protagonizaron la semana pasada los jugadores del Galáctico Pegaso, un equipo de la Tercera madrileña, recién comenzado el encuentro contra el Real Madrid C: formaron fila y se bajaron los pantalones, un signo de protesta hacia los dirigentes del club que les adeudan varias mensualidades.
Las nóminas de la plantilla no se movieron aquella noche, pero la imagen de la plantilla “con el culo al aire”, tal como rezaba el argumento de la camiseta con la que saltaron al campo, se paseó por muchos informativos y periódicos del día siguiente. Trasladar el drama profesional al césped ha sido la solución por la que han optado muchos de los habitantes del fútbol modesto para denunciar los impagos de sus fichas.
El pasado 25 de enero, los jugadores del Granada (grupo IV de la Segunda División B) optaron por hincar la rodilla en el suelo mientras miraban al palco. Fue su forma de suplicar los cuatro meses de nónima que les adeuda el club. Un mes antes, la plantilla del Leganés (grupo II de la Segunda División B) denuncio su situación de la misma manera. Se arrodillaron sobre el césped y renunciaron a disputar el primer minuto del partido ante el Atlético B.
Plante del Mataró
Por el mismo motivo los jugadores del Mataró (de la Tercera catalana) han dejado de entrenarse y amenazan con no acudir a los partidos si no se soluciona su situación. Se acercan al límite que traspasó la plantilla del Logroñés, que el pasado mes de enero forzó el descenso a la Regional Preferente riojana tras acumular dos incomparecencias seguidas. Los jugadores forzaron su situación al máximo, pero eso no sirvió para desbloquear sus contratos.
El caso del Logronés sorprende al tratarse de un histórico que hace poco más de una década dormía sobre la almohada de la Primera División. Además, no hay olvidar que el año pasado el club ya descendió de Segunda B a Tercera por impago a los jugadores. Por el desierto de la Tercera transita también el Oviedo, otro histórico sumido en el oscurantismo por culpa de las deudas.
Las SAD y los concursos de acreedores
La situación no es mucho más clara en piso de arriba, donde tres ex primeras como Celta, Real Sociedad y Levante están sometidos a concurso de acreedores. Es cierto que el hundimiento de muchos de estos clubes coincide con el de la economía mundial, pero la crisis no debe servir de tapadera para excusar la mala gestión de sus dirigentes, con ejemplos como el del mismo Logroñés, que en diciembre debía 150.000 euros a sus acreedores.
La actual situación obliga también a replantearse el funcionamiento de la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, un instrumento que nació, paradójicamente, para ayudar a los clubes a sanear sus deudas y que dos décadas después ha perdido toda su vigencia.














Comment por Raúl Masa el 16 de Febrero de 2009:
Todo esto que pasa es normal.
Hay muchos equipos que han querido “cagar muy alto”, y se han endeudado. Lo malo es que son los jugadores los que no cobran.