‘El intermedio’ entre la denuncia y el marketing viral
Me juego mi sueldo de colaborador sin ánimo de lucro a que la mayoría de ustedes ya ha escuchado hablar de esta polémica. Está bien, lo sé, apostar con riesgo cero no es muy atrevido por parte de un servidor, pero no me negarán que la que sí resulta más osada es la apuesta del programa ‘El intermedio‘, de La Sexta, que se la jugaba a todo o nada con su controvertido engaño al programa ‘Más se perdió en Cuba‘, del grupo Intereconomía. Claro que precisamente ese lanzamiento a cara o cruz es el riesgo del marketing viral, del que ya se ha hablado en otras ocasiones en esta revista. La gigantesca ola de repercusión mediática y ciudadana que genera una campaña publicitaria de este tipo puede ser muy beneficiosa para el anunciante y reportarle amplios beneficios, pero también puede tener consecuencias desastrosas y acabar de un plumazo con el prestigio de la marca.
Opiniones hay para todos los gustos, desde quienes afirman que la osada táctica del Gran Wyoming ha resultado todo un éxito, postura que parecen avalar las cifras de audiencia cosechadas, hasta quienes tachan la maniobra de desfachatez y advierten de la degradación periodística que supone para el siempre comprometido showman de ‘El intermedio‘.
Desvelando la trama
Antes que nada, por si todavía queda algún despistado que no haya seguido la evolución del enfrentamiento, conviene hacer un repaso de lo sucedido. En teoría, todo arranca de la emisión, el día 31 de enero, por parte del programa ‘Más se perdió en Cuba‘, que presenta el periodista Xavier Horcajo, de un video en el que José Miguel Monzón (más conocido como el Gran Wyoming) cometía una supuesta vejación a una becaria de su programa. En realidad el enfrentamiento entre El intermedio e Intereconomía data de fechas mucho más remotas, ya que de lo contrario ni el programa de La Sexta hubiera movido ficha para poner en jaque a ‘Más se perdió en Cuba‘, ni probablemente Horcajo se hubiera tirado tan rápidamente a la piscina para, supuestamente, desenmascarar al Gran Wyoming.
En cualquier caso, diarios y bitácoras de todo signo político se aprestaron a agitar una encendida (y en algunos casos colérica) campaña de denuncia que nos dejó, casi siempre acompañados de la duda acerca de la autenticidad del video, titulares tan duros y esclarecedores como “Wyoming contra el proletariado”, “El Gran Wyoming nos muestra qué majo es detrás de las cámaras”, “La otra cara del Gran Wyoming”, “Wyoming pierde los papeles”, “Wyoming, ese gran hombre” y otros muchos que siguen por la misma línea.
Javier Pérez de Albéniz, que desde el principio veía venir el montaje, rebatía las críticas de la siguiente manera en el blog El Descodificador, del diario digital Soitu.es:
“He visto el vídeo. Después de trabajar con Wyoming en diferentes programas, para distintas cadenas, a lo largo de los últimos quince años, sólo me queda troncharme de risa (…) ¿Qué más podría decirles? Pues que después de todos esos años considero a Wyoming no ya incapaz de gritar a alguien, sino tan siquiera de levantar la voz más de la cuenta”.
Capaz o no de levantar la voz, lo que sí levantó Wyoming fueron las suspicacias de gran parte de los televidentes, internautas y periodistas del país. Al menos hasta que, días más tarde, se descubrió el pastel, obligando a todos los que habían cargado sus plumas y teclados contra ‘El intermedio‘ a retractarse o, al menos, cambiar el sentido de sus críticas, que pasaron de apuntar al delito de mobbing a dirigirse a la falta de ética profesional que, para algunos, representa el engaño urdido contra Intereconomía.
¿Se puede desvirtuar el periodismo sin ser periodista?
El presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Fernando González Urbaneja, parece creer que sí. Pero lo curioso, como apuntaba con acierto Pérez de Albéniz en Soitu, es que lo que preocupa a Urbaneja no es la mala praxis en la que incurre ‘Más se perdió en Cuba‘ al emitir sin contrastar la información el vídeo de la supuesta vejación a la becaria, sino los métodos utilizados por ‘El intermedio‘ para dejar dicha negligencia al descubierto. Concretamente, denunciaba que el “empleo de la trampa y el engaño” supone un “desprestigio” para la profesión periodística y “revela un desprecio y una enorme ignorancia de las reglas de este oficio”.
Por supuesto, se puede estar o no de acuerdo con esta afirmación, pero lo que no se puede olvidar es que, en cualquier caso, Wyoming no es periodista de formación -en realidad es médico- y no parece del todo adecuado juzgar sus actuaciones en base a los criterios que rigen la deontología periodística. Precisamente, el propio presentador de La Sexta recordaba este punto al presidente de la APM, al declarar que “periodista es un oficio, es una profesión” y que él trabaja en “un programa de entretenimiento”, algo a su juicio absolutamente diferente. Además, según afirmaba en unas declaraciones para Soitu, “la profesión está desprestigiada desde la teoría de la conspiración”, por lo que considera necesario hacer un llamado a los supuestos defensores del periodismo a que se preocupen de las cuestiones que verdaderamente la están desvirtuando y no de las parodias y artimañas humorísticas que se llevan a cabo en su programa.
Las cifras cantan
Detrás de toda campaña viral, si es que finalmente consideramos como tal el video de marras, existe un objetivo de rentabilidad económica, que en el caso de la televisión se traduce en incrementar las cifras de audiencia. Y eso, desde luego, no se puede negar que El intermedio lo ha conseguido, pues la enorme expectación levantada por la polémica ha supuesto para el programa el éxito sin precedentes de batir, por dos días consecutivos, su propio récord de telespectadores.
Si el lunes 2 de febrero, día en el que el humorista desveló a bombo y platillo toda la verdad sobre la trama de la becaria, su programa consiguió congregar en torno al televisor a un 7,9% de la audiencia (1.549.000 espectadores), el martes 3 alcanzó ni más ni menos que el 8,5% del share, lo que supone una nada desdeñable suma de 1.654.000 televidentes. Y estos números suenan mucho más contundentes si se tiene en cuenta que la cuota de pantalla media del programa durante el mes de enero fue del 6,1% y que el jueves 5 (tras el parón del miércoles por la retransmisión de la jornada de Copa del Rey), El Intermedio volvía a rondar sus estadísticas habituales con un 6,8% del share.
¿Qué opina la prensa “seria”?
Prácticamente ninguno de los grandes diarios de tirada nacional ha querido dejar pasar la oportunidad de posicionarse ante el debate abierto por González Urbaneja en torno a la legitimidad periodística de la maniobra de El Intermedio. Con ánimo de ofrecer una buena visión de contraste, merece la pena analizar al menos tres de ellos:
- El País: su cobertura se ha centrado en respaldar la postura de la APM, a la que se hace referencia en al menos dos artículos (1, 2) y en calificar reiteradamente la actuación de Wyoming de “trampa”, “engaño” y demás calificativos utilizados por González Urbaneja. El diario apunta al incremento de audiencia como el motivo subyacente a la realización del video. En esta misma línea apunta la opinión del periodista Enric González en un análisis titulado “Becarios”, donde afirma que no le gustó “la pantomima urdida por Wyoming”, que “no hay que abusar de los becarios ni en broma” y que “en La Sexta van a poder vivir de ello durante un tiempo”. Cabe recordar que en PRISA, grupo al que pertenece El País, mantienen una lucha sin cuartel contra Mediapro, grupo al que pertenece La Sexta, por un mismo nicho de audiencia.
- El Mundo: al igual que El País se centra en destacar los posibles intereses económicos del montaje, reduciendo la iniciativa a “un truco para ganar audiencia”. De hecho el día 2, antes de que se destapara la verdad del asunto, ya planteaban la “posibilidad de que se trate de una campaña viral para promocionar el programa”. Incluso dedicaron un artículo a reflejar la opinión de las “víctimas”, como ellos califican a los periodistas de ‘Más se perdió en Cuba‘, además de la obligada mención a la postura de la APM. Mucho más allá van las palabras del periodista Nico Rey en el blog Teletridente, que acusa a Wyoming de ser “un progre pasado de vueltas” y se pregunta cómo ha podido “tirar a la basura” una “trayectoria impecable” por “arañar un puntito de ’share’ a la mayor gloria de la cuenta nada corriente de Roures y Milikito”. Todo esto para concluir concediéndole el dudoso galardón de “Goya del Patetismo Televisivo”. Aunque Intereconomía ha atacado sistemáticamente la teoría de la conspiración defendida por el diario El Mundo, la proximidad ideológica entre ambos es evidente.
- Público: el diario en el que habitualmente colabora el presentador de ‘El Intermedio‘ (y parte del mismo grupo que La Sexta) se ha posicionado claramente del lado del Gran Wyoming –a juicio del diario que ahora dirige Félix Monteiro le ha colado “un golazo” a Intereconomía-, aunque, al menos, ha reflejado la opinión de todos los actores de la polémica (por supuesto han hecho mención a la crítica de Urbaneja) y no ha eludido del todo la cuestión de la audiencia en su cobertura de la noticia.
Ahora bien, la parcialidad que se le presupone con su cadena de televisión afín, La Sexta, se puede ver con claridad en todos los artículos que han dedicado al tema, con afirmaciones que van desde “Horcajo no admitió el patinazo de su equipo”, pasando por “el programa ‘Más se perdió en Cuba‘ mordió el anzuelo con ganas” hasta “la intervención de Horcajo en ‘El gato al agua‘ fue una sucesión de insultos a su rival”. Y ni qué decir tiene que el Gran Wyoming ha tenido oportunidad de dar su punto de vista en un encuentro digital con los lectores de la versión on line del diario.
¿Qué opina la audiencia?
Además de las diversas crónicas y análisis y de los artículos de opinión que han poblado las páginas de los diarios, muchos de ellos han querido hacerse eco de la opinión de sus lectores por medio de encuestas.
Aquí debajo, los resultados que han arrojado algunas de ellas.














Comment por pescador el 09 de Febrero de 2009:
El viral es vital!
http://www.youtube.com/watch?v=-JUTzf3Xwmw
Comment por Raúl M. el 13 de Febrero de 2009:
Mmm… muy interesante artículo sobre el tema.
Pero la cuestión es simple, ¿eso es Periodismo o no?
Si no lo es, no pasa nada, si lo es… pues hay un problema.
Periodismo-Entretenimiento, cada día más unidos. PELIGRO
Comment por Jose Rodriguez el 18 de Septiembre de 2009:
Es curioso como la asociacion de la prensa ataca a un humorista, escondiendo el hecho de que todo esto ha trascendido por el hecho de que un periodista de verdad no ha contrasado una informacion. Todo esto es un ejemplo mas de corporativismo (en este caso de periodistas) y, sobre todo, de como todo el mundo se asocia en bandos para perseguir intereses, normalmente economicos y de poder. El papel del humorista es el de mearse en todo eso y hacernos reir, de paso. Bien por Wyoming.