Lo que esconden las retiradas prematuras
Dentro de los momentos que componen la vida de un deportista hay dos que todo atleta ha soñado de antemano. La emoción agónica del debut oficial llega para muchos de manera inesperada, en medio de la inconsciencia atemperada de la adolescencia. El estreno sorprende sin avisar, pero la retirada aparece como una estación en medio del camino en la que cada uno puede decidir cuándo y cómo desea bajarse.
Michael Phelps había soñado con el primero de esos dos momentos, pero no pudo planificarlo. Tenía 15 años cuando irrumpió en los Juegos Olimpicos de Sydney 2000. Quizá por eso el estadounidense ha comenzado a preparar su retirada casi con cuatro años de antelación. Lo ha hecho esta misma semana al anunciar que dejará la natación cuando termine su participación en los Juegos de 2012.
Phelps llegará a Londres con 27 años, con una cuenta bancaria multimillonaria y con todos sus objetivos más que superados. Los ha pulverizado este verano en Pekín después de colgarse ocho medallas de oro, una más que Mark Spitz en Munich 1972. Su portentosa actuación en el Cubo de Agua ha puesto fin a una leyenda que ha permanecido 36 años intacta esperando que alguien osase superarla.
El estadounidense no ha ahondado en los motivos de su decisión. Simplemente señala que quiere “dedicarse a vivir”, y añade que en los últimos ocho años se ha dedicado “en exclusiva a nadar”. Su movimiento da pie a un debate en el que se discuten los límites que el deporte de elite impone a la vida personal de cada uno de sus súbditos. En el caso de Phelps, el debate adquiere un matiz fundamental si tenemos en cuenta que estamos ante un joven que lleva desde antes de los 15 años sometido a la férrea disciplina de los centros de alto rendimiento.
Se puede hablar de falta de motivación, de deseo de vivir la vida, de las dificultades de convivir con la presión o de la saturación insoportable que llega a provocar la competición. Puede que haya un poco de todo ello en los motivos que han empujado a Phelps a planear su retirada , pero quizá su decisión se comprende con más claridad si rapasamos el caso de otras estrellas que también se jubilaron de una forma anticipada.
El deseo de vivir la vida
Hablando de precocidad, puede que el récord lo ostente la ex número uno del tenis mundial KIm Cljsters, quien puso fin a su carrera con sólo 23 años. En su decisión intervinieron las lesiones, pero sus palabras a la hora de anunciar la despedida no dejaron dudas. “Es el momento de casarme, quizá de tener niños. Es el momento también de comer chocolate y de jugar con mis perros”.
También fue número uno del tenis Martina Hingis, aunque su retirada vino empujada por motivos bien distintos. Hingis anunció su adiós a los 27 años y tras dar positivo por cocaína en un control realizado en el torneo de Wilbledon. La suiza había vivido por y para el tenis desde su infancia (ganó Roland Garrós en la categoria junior con tan solo 12 años). Como tantos otros, obligada a madurar a marchas forzadas y a saltarse etapas de la vida. El día de su adiós reafirmó su inocencia, pero declaró no tener fuerzas para lidiar con las autoridades antidopaje.
Miedo a no conseguir los objetivos
Mucho más cercano es el ejemplo de Miguel Induráin, que se bajó de la bibicleta a los 32 años, una edad en la que muchos cilistas rozan la plenitud. El navarro se despidió tras fracasar en el intento de conseguir su sexto Tour consecutivo, el de 1996. Dos meses después su abandono en la Vuelta a España precipitó los acontecimientos. Fueron dos golpes demasiado duros de asimilar tras cinco años de victorias incontestables. En su despedida, Induráin apuntó que el abandono en la Vuelta había cambiado su “visión de las cosas”.
En los últimas semanas ha sorprendido la decisión de Laure Manadou, campeona olímpica en 2004. A sus 22 años acaba de anunciar que se toma un año sabático por la “saturación” y la “falta de motivación” que le produce la competición, según su abogado. Manadou y el resto siempre podrán presumir de ser ellos quienes decidieron cuándo y cómo retirarse del deporte, y no a la inversa. Su marcha, sin embargo, deja indefindos cuáles hubieran sido sus verdaderos límites en la competición de no haberse marchado tan pronto.














Comment por Raúl M. el 03 de Febrero de 2009:
No entiendo muy bien el título del Reportaje.
¿Qué es lo que esconden…?
Porque los casos aportados, no hay nada que esconder. O si lo hay, ¿el qué?
Hace no mucho, un jugador de la NBA (Keon Clark), decidió retirarse antes de cumplir los 30. No era una super-estrella, pero no le faltaban los equipos.
Lo que dijo fue bien claro:
“Ya he ganado más dinero del que me voy a gastar el resto de mi vida, para qué voy a seguir pegándome con Shaquille O´Neal”
Pues Phelps, puede ser más de lo mismo. Está entre los mejores 5 deportistas de la historia… tiene dinero… fama… mujeres o lo que quiera tener…
¿Necesita algo más?
Comment por Javier el 04 de Febrero de 2009:
En mi opinión sí que esconden algo. Que una estrella del deporte se retire con 26 ó 27 años es un hecho extraordinario que no sólo viene motivado por la enorme cuenta bancaria que sostendrá su futuro y el de su familia.
En el caso de Phelps, además del dinero y la fama, hablamos quizá de la falta de alicientes para alguien que a los 24 años ha pulverizado todos los récords posibles. Los 7 oros de Spitz pesaban mucho y eran una losa desde 1976 hasta que Phelps, con 23 años y una suficiencia aplastante, lo ha superado. Creo que en su caso es una falta de motivación para alquien que con 23 años ya ha alcanzado sus objetivos.
Y lo mismo en el resto de casos. A Hingis la retira el positivo por cocaína y la enorme presión que siempre la acompañaba y que pudo con su vida personal y profesional. Y con Induráin, en mi opinión, acaban las dudas que le genera el fracaso en el Tiur y la Vuelta del 96, el miedo a no ser el campeón de antes. Al menos así lo dejó entrever él en la rueda de prensa de su adiós cuando aseguró que el fiasco de la Vuelta había cambiado las cosas.
Comment por Raúl M. el 04 de Febrero de 2009:
Sí, pero insisto. ¿Qué esconde?
Sigo sin saberlo.
Jordan, Amrstrong… Ha habido casos que no se han cansado.
No creo que sea el caso. El ego de un deportista en inmeeeeeso.