Conoce las alternativas a Internet Explorer
Cuando una tecnología se hace cotidiana, dejamos muchas veces de plantearnos cómo funciona y, sencillamente, sólo exigimos que funcione. Así, pocas personas pueden explicar con un cierto grado de detalle los entresijos del funcionamiento de la televisión, del teléfono o del GPS, por ejemplo. Y la navegación por internet no es una excepción.
Por lo general, casi todo el mundo (un 68% de los usuarios, con datos de diciembre) accede a la web a través del Internet Explorer, ya que al estar integrado en Windows es la opción más cómoda. Sin embargo, el Explorer no es el único navegador que puede utilizarse: al igual que hay diferentes marcas de televisores, hay una amplia oferta de exploradores, cada uno con unas características particulares.
Mozilla Firefox
A finales de los ‘90, la Red fue el campo de batalla donde dos marcas luchaban por hacerse con el mercado de los navegadores: Internet Explorer y Netscape Navigator. A diferencia de lo que ocurre actualmente, Netscape era entonces el estándar que empleaba la mayoría de los usuarios, y el Explorer, considerado por los expertos como un sistema inferior, apenas le hacía sombra.
Sin embargo, desde 1995 Microsoft hizo valer su principal baza: el Windows. Integró el navegador de forma gratuita en el sistema operativo ahogando gran parte de las fuentes de ingresos de Netscape, y esto, junto con su mayor tamaño (que le permitía una mayor inversión en acuerdos con los fabricantes para la promoción de la marca, entre otros factore) dio lugar a que Netscape contemplase el final de los ‘90 como un crepúsculo para su propio modelo, que finalmente fue abandonado de forma definitiva hace unos meses.
Sin embargo, sus cenizas sirvieron para dar lugar a un flamígero nuevo competidor para el Explorer: el Mozilla Firefox. Antes de caer vencidos, los responsables del Netscape abrieron parte del código del navegador, dando lugar a una plataforma de desarrollo libre y a un nuevo navegador: el Mozilla.
Sobre la base del Mozilla comenzaron a elaborarse varios proyectos de exploradores de código abierto, en cuya programación muchos usuarios colaboraban de forma altruista. El más destacado de estos proyectos fue el Firefox, que actualmente utilizan un 21% de los usuarios.
La principal ventaja del Firefox es su gran compatibilidad con los estándares de programación de internet: algo así como los diferentes idiomas de la Red. Para entendernos: si el Firefox y el Explorer fueran televisores y estuviésemos abonados al antiguo Canal+, con Firefox tendríamos menos problemas para decodificar los programas que con Explorer y lograríamos ver nuestra película de turno de forma más rápida.
Además, Firefox emplea un sistema de protección de las comunicaciones más seguro que el del Explorer y en la parte práctica fue uno de los navegadores que más popularizó el sistema de navegación por pestañas (que recientemente le copió el Explorer). También es para el que más aplicaciones complementarias pueden encontrarse, una de las más útiles la que permite descargar vídeos de Youtube en el ordenador.
Google Chrome
Como casi siempre en lo que a internet se refiere, Google también decidió pronunciarse y hace unos meses puso en el mercado el Chrome: su propio navegador gratuito, que ya ha logrado convencer a un significativo 1% de los usuarios.
La principal característica del Chrome es su minimalismo. A diferencia del Explorer y el Firefox, plagados de botones e iconos, en la interfaz del Chrome básicamente tenemos la barra para introducir las direcciones, las pestañas de páginas abiertas, y las flechas de ‘atrás’ y ‘adelante’.
Sin embargo, esta ausencia de opciones adicionales tiene como ventaja principal que el programa es mucho menos pesado que sus competidores (sobre todo respecto al Firefox), lo que le permite cargarse bastante rápido. Además, la barra de navegación sirve al mismo tiempo como buscador, por lo que no es necesario meterse en la página de Google siempre que quiera buscarse algo, y el explorador permite navegar por la Red en el llamado ‘modo de incógnito’, de tal forma que no se guarden registros en el ordenado de las páginas visitadas.
Safari y Ópera: los grandes tapados
El Safari, con un 8% del mercado, es la apuesta de Apple y, lógicamente, es también la referencia en los Mac, aunque desde hace poco también existen versiones para PC y móviles. Al igual que el Firefox, cumple con los estándares web de una forma más satisfactoria que el Explorer y fue uno de los primeros programas en apostar por las pestañas y en emplear de forma efectiva un sistema de bloqueo de las ventanas emergentes, habitualmente publicitarias.
Finalmente, el Opera: uno de los más veteranos y, de hecho, el gran introductor de la navegación por pestañas. Creado en 1996 para el sistema Windows, no tardó en darse cuenta de que no podría competir de tú a tú con Microsoft y Netscape, por lo que decidió optar por un mercado todavía virgen: la navegación desde los teléfonos móviles, que le permite arañar un 1% de cuota de mercado.
Actualmente, la mayoría de los móviles emplean este navegador, si bien el éxito del iPhone, que emplea una versión propia del Safari comienza a poner en peligro su hegemonía.














Comment por Francisco Zaragoza el 26 de Enero de 2009:
Aquí se pueden ver otra gran variedad de navegadores:
http://www.smashingmagazine.com/2007/11/21/web-browsers-you-have-never-heard-of/
Comment por Ángel Blasco el 28 de Enero de 2009:
Yo utilizo Firefox y eso me ha llevado a crear un blog que no es compatible para Internet Explorer. Es uno de los problemas de que haya tantos navegadores, no sabes como ve tu página el usuario porque no sabes con que navegador visualiza tu web. Intentas hacer la página lo más accesible posible pero no siempre lo consigues como en mi caso.
Buen artículo!
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