author photo

Borja Ventura nació en Valencia hace 26 años, aunque vive en Madrid desde hace tres. Licenciado en Periodismo, es parte del equipo que prepara el Proyecto i, de Diximedia. Antes ha sido coordinador de Actualidad en 20minutos.es, portadista del mismo diario y Jefe de Sección en Periodista Digital. Blog.

Consulta todas las entradas de Borja Ventura

¿Qué puede cambiar tras el 1 de marzo?

feature photo

La política nacional tenía tres grandes acontecimientos marcados en el calendario de este recién estrenado 2009, las elecciones autonómicas gallegas, las elecciones autonómicas vascas y las elecciones europeas. Finalmente, las dos convocatorias autonómicas coincidirán en un mismo día: el próximo 1 de marzo, un día clave el futuro político del país.

Y es que, aunque las elecciones autonómicas siempre funcionan en otra clave que las nacionales, siempre han servido para tomar el pulso político del momento; basta recordar las de 1999 (el PP ganó como antesala de su mayoría absoluta de 2000), 2003 (el PSOE recortaba distancias en la segunda legislatura de Aznar) y 2007 (la igualdad se materializó con una victoria para cada partido: uno sacó más votos, el otro más cargos electos).

La decisión de Ibarretxe de hacer coincidir las elecciones vascas con las gallegas provoca que el Partido Socialista (que gobierna en coalición con el Bloque Nacionalista Galego en Galicia y es el primer partido de la oposición en Euskadi) tenga que dividir su atención en dos plazas de vital importancia: Galicia, por ser un feudo tradicional del Partido Popular hasta que Touriño y Quintana desalojaron a Fraga, y Euskadi, por haber sido uno de los principales graneros electorales socialistas durante los pasados comicios y porque, por primera vez, el PSOE aspira a ocupar la lehendakaritza, tal y como muestra el último Euskobarómetro publicado (PDF).

El reto del Partido Popular

Así las cosas, las citas electorales del 1 de marzo marcarán el devenir político del país en mayor medida de lo que parece. Menos de un año después de las elecciones que colocaron de nuevo a Zapatero en la Moncloa, Rajoy tendrá que superar una prueba de fuego en dos frentes nada sencillos: Basagoiti tiene el objetivo de convertir al PP en un ‘partido bisagra’ en Euskadi para obligar al PSOE a elegir entre pactar con ellos o con el PNV en caso necesario mientras que Feijoó, destinado a ser uno de los delfines de Rajoy, no ha conseguido dinamitar los contratiempos que ha pasado durante estos últimos años el bipartito PSOE-BNG.

El reto no es sencillo, y menos con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina y teniendo en cuenta que la crisis económica no está pasando toda la factura al Gobierno que algunas esperaban según los últimos sondeos: la perspectiva de perder de nuevo en Galicia y de que el PSOE pueda gobernar en Euskadi (solo o en compañía) coloca a Rajoy en una situación difícil tras varios meses de tensiones internas tras su último fracaso electoral. Este domingo, el presidente del PP comunicaba su decisión de volver a colocar a Mayor Oreja, uno de sus mayores enemigos en el partido, como cabeza de lista en las europeas (lo que contentará a sus rivales y hará se deshaga de un enemigo mandándolo a Bruselas).

El PP cuenta con un problema aún mayor en forma de ex socialista. El partido de Rosa Díez, Unión Progreso y Democracia, hace de la lucha antinacionalista una de sus principales banderas y, a juzgar por sus buenos resultados en su primera comparecencia ante las urnas, podría tener un papel determinante. La dolorosa salida de la ex cabeza de lista popular en Euskadi, María San Gil, podría hacer que muchos electores populares prefirieran dar su apoyo a Díez antes que a Basagoiti.

Además, en esta ocasión el PP no cuenta con el escudo de que las elecciones autonómicas sean en terrenos tradicionalmente propicios para los socialistas, como Cataluña y Andalucía, que ya celebraron sus últimos comicios en 2006 y 2008, respectivamente. Galicia es una derrota reciente y Euskadi, el centro de gran parte de las políticas nacionales del PP, aunque no consiga ser allí una fuerza determinante.

PNV: nacionalismo o muerte

El reto para el PNV tampoco es sencillo: perder la lehendakaritza que nunca ha dejado de ocupar (salvo una vez que gobernó en coalición con el PSOE en la Transición) es un precio muy alto. La salida de Josu Jon Imaz, uno de los principales aliados de Zapatero durante el proceso de paz, de la presidencia del partido fortaleció a la línea dura del partido, pero ni siquiera eso ha contentado a los más radicales: el último atentado de ETA, con una furgoneta bomba a las puertas de la sede de la radiotelevisión pública vasca es un serio aviso.

Por si fuera poco, ha perdido durante estos últimos años al que siempre ha sido su compañero de viaje, Eusko Alkartasuna, que ha decidido concurrir en solitario a las elecciones. Su otro socio de gobierno, Ezker Batua, podría vender caro su apoyo en caso de que el ‘efecto Cayo Lara’ surtiera efecto: será complicado saber con quién preferiría pactar en caso necesario, si con el PSOE o con el PNV.

Con todo, Ibarretxe volverá a llevar su sempiterno proyecto de referéndum soberanista en su programa electoral. La consulta, que debería haberse realizado el pasado 25 de octubre, fue aprobada por el Parlamento vasco, aunque el Gobierno nunca se mostró a favor; finalmente, el Tribunal Constitucional zanjó la polémica prohibiendo su celebración… aunque el asunto está ahora en manos del Tribunal de Estrasburgo.

Otra fuerza política podría jugar un papel menor, aunque trascendental. Se trata de Nafarroa Bai, que vio esfumarse la posibilidad de gobernar en Navarra porque el PSOE prefirió apoyar a la entonces marca electoral del PP, Unión del Pueblo Navarro, y que no coincide ideológicamente con el PNV, aunque no sería el primer caso de partido de izquierdas que prefiere tirar por su vertiente nacionalista y olvidar su escoramiento político: basta ver a Izquierda Unida como socio del PNV en el actual tripartito.

Si te ha gustado, compártelo:
  • Facebook
  • Google
  • Meneame
  • Netvibes
  • MySpace
  • Tumblr
  • LinkedIn
  • Technorati
  • Wikio
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!

2 comentarios. »

  1. Agüita como está la cosa.

    En primer lugar y sin que venga a cuento, quiero mandar a freir espárragos a Fernando Savater y su partido. Eso incluye a Rosa Díez.
    Todo esto tiene una explicación. El amago de filósofo, sigue chupando dinero de fuentes públicas con el rollo del terrorismo, y eso se deriva en dinero para su partido.
    Pruebas… no tengo, pero si sé que él percibe dinero de BASTA YA. Dinero que emplea en “crear” un partido.

    Sobre Galiza… todo dependerá de la oposición que sepa plantear el PSOE a lo que efectivamente es un feudo del PP. Luego pese a ser actual Gobierno, debería jugar a la contra.

    Sobre Euskadi… parece, y sólo parece que del PSOE se va hablar mucho.

    Sobre Europa… hasta junio queda mucho.

  2. [...] Actualidad. ¿Qué puede cambiar tras el 1 de marzo? [...]

Responde