author photo

Carlos Solanillos nació en Carabanchel Bajo en 1985, estudió Periodismo y se fogueó a base de traducir y redactar teletipos. Tras pasarse al lado oscuro, paga sus facturas trabajando en un gabinete de comunicación mientras termina la carrera de Economía. Blog.

Consulta todas las entradas de Carlos Solanillos

¿Tiene sentido la hegemonía de PayPal?

feature photo

A medida que el uso de internet se populariza y se hace más habitual, crece también el número de personas que realizan transacciones económicas por la Red, ya sea para reservar vuelos, comprar cachivaches o pagar multas. Según un informe de Red.es (organismo dependiente del ministerio de Industria) 8 millones de españoles han comprado alguna vez por internet, desembolsando en total 4.700 millones de euros tan sólo en 2007.

Sin embargo, a pesar de la expansión que experimenta el comercio electrónico, casi un 11% de quienes han comprado por la Red dicen haber tenido problemas con el pago y el informe destaca este punto como una de las principales barreras para que el número de transacciones siga aumentando.

Anticipándose a este temor, hace unos años comenzó a desarrollarse un tipo especial de negocio: el de los sistemas de pago por internet, con PayPal (actualmente propiedad de eBay) como líder indiscutible. La función de estas empresas es actuar como intermediarias entre el comprador y el vendedor, protegiendo los datos personales y garantizando una serie de mínimos en la transacción.

Ventajas de Paypal

De forma simplificada, Paypal funciona como una especie de hucha: el usuario mete en ella dinero y, cada vez que desea comprar algo en internet, la abre para pagar lo que quiere adquirir. ¿Las ventajas? Que en lugar de sacar la tarjeta a pasear cada vez que se desea comprar algo, sencillamente se utiliza el nombre de usuario y la contraseña que tenemos como clientes de Paypal, de tal forma que nuestra compra se realiza de forma anónima, con mayor seguridad ante un posible robo de datos bancarios y de forma más rápida.

Además (y este fue uno de los motivos que impulsó en mayor medida el nacimiento del sistema), el empleo de un intermediario de este tipo evita que paguemos las elevadas comisiones que cobran muchas tarjetas de crédito cuando se realizan compras pequeñas. De ahí que este tipo de empresas se cataloguen dentro de los sistemas de micropagos.

Sin embargo, ahí acaban las ventajas para los compradores. Paypal no es un banco on line, y ni el dinero depositado genera intereses, ni las garantías en caso de problemas son los mismas que tendríamos en caso de comprar con tarjeta de crédito o débito. Además, las comisiones que se cobran por cada transacción y por, por ejemplo, comprar productos en moneda extranjera, son en algunos casos mayores (y menos claras) que las que cargan Visa o Master Card, por lo que los supuestos beneficios en confidencialidad y seguridad pueden no compensar los costes.

Competencia

Una prueba de las dudas que rodean al modelo de intermediación es el alto número de empresas que han fracasado en este segmento. El ejemplo más cercano es e-pagado: un servicio ‘monedero’ de Bankinter que, a pesar de despegar con un fuerte apoyo de la entidad, se vio obligado hace un año a echar el cierre. Pero no es el único: BidPay del gigante Citibank y PayDirect de Yahoo! también perecieron en el intento.

No obstante, esto no significa que el futuro de Paypal se muestre libre de competencia. Recientemente, Google (cómo no) decidió probar suerte en este sector y puso en marcha el Google Checkout: un sistema de pago por internet que cuenta, como gran baza, con el apoyo del sistema de publicidad adWords de la propia compañía y el halo de seguridad frente a los piratas que rodea a la empresa que preside Eric Schmidt.

Quienes más pueden beneficiarse de ambos sistemas son quienes venden productos por internet (especialmente en eBay), ya que, a diferencia de lo que ocurre con los pagos contra reembolso, con PayPal y el Checkout se aseguran recibir el dinero antes de enviar el producto (pagando, eso sí, unas mayores comisiones que el comprador).

Sin embargo, para los compradores que tengan miedo a probar estos sistemas la solución más sencilla y segura sigue siendo el pago con tarjeta de débito: basta con crear una cuenta secundaria con el dinero justo para las compras comunes, asociarla a una tarjeta de débito (por la que en muchos bancos on line no cobran comisión) que, en caso de robo, el “pirata” de turno no pueda usar a discreción y tener las mismas precauciones que tenemos al sacar dinero del cajero.

Porque el dinero en la hucha de un banco siempre rentará más que el dejado en el depósito de un mero intermediario.

Si te ha gustado, compártelo:
  • Facebook
  • Google
  • Meneame
  • Netvibes
  • MySpace
  • Tumblr
  • LinkedIn
  • Technorati
  • Wikio
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!

1 comentario. »

  1. Yo me hice hace poco de Paypal (y eso que tengo internet desde hace 12 años) y la verdad es que siempre lo veía ahí y pensaba que me tenía que hacer, pero las ventajas son mínimas. De hecho, raro es el caso en el que no se puede pagar con tarjeta y sólo con Paypal. ¡A mí, mientras me dejen comprar estoy contenta! Aunque, por cierto, a mí lo que de verdad me fastidia es cuando en páginas americanas o incluso europeas, no hacen envíos a España…

Responde