Madonna sorprende más dulce y pegajosa que nunca
Después de 15 años de no visitar Argentina, Madonna deslumbró con el Sticky & Sweet tour en el estadio River Plate de Buenos Aires. En 4 noches (4, 5, 7 y 8 de diciembre) dejó en claro ante más de 260 mil personas por qué ella es una verdadera diva. Madonna eligió como soporte al DJ Paul Oakenfold quien, aunque prepara el clima de fiesta, pasa desapercibido por el público.
No obstante, Sticky & Sweet tour es una gran fiesta. En dos horas de pop, rock, color, brillo y coreografías perfectas, Madonna cumple lo que promete y los espectadores no pueden creer lo que ven sus ojos.
A pesar de que faltan muchos hits en el show, la gente queda conforme porque lo visual supera todas las expectativas. El escenario es impactante, el juego de luces acorde con cada tema así como los rayos lasers, el colorido que brinda su vestuario y los videos en las cinco pantallas (la principal es desmontable) que permiten que el espectáculo sea visto por todo el estadio.
Los 24 temas reversionados pasan como un gran video clip en el que Madonna demuestra que es capaz de ganarle la batalla al tiempo. La diva toca una guitarra eléctrica, juega con su micrófono, canta a capella, salta en el clásico juego de la soga y sigue en pie.
El show se divide en tres partes:
- Recorre varios clásicos de la diva en nuevas versiones dance.
- Remakes con estilo étnico.
- El estadio se convierte en un gran boliche al ritmo de los mejores temas pop de la diva.
Las canciones recorren toda la discografía de la Reina: ‘Candy shop’ , de su último disco ‘Hard Candy’, abre el show con la rubia sentada en un imponente trono con una “M” gigante. Luego siguen ‘The beat goes on’; ‘Heartbeat’; ‘Miles away’; ‘Hung up’; ‘Vogue’; ‘Music’; ‘Ray of light’; ‘Like a prayer’ y un gran cierre con ‘Give it 2 me’ que precede el “Game Over” anunciado en las pantallas.
Los mejores momentos
‘She’s not me’ es, conceptualmente, “el tema” del concierto. Un gran despliegue muestra a varias bailarinas vestidas como Madonna en diferentes épocas, haciendo las veces de maniquíes. Hay una “chica material”, una “chica vogue” y hasta una “chica virgen”. La artista desfila frente a ellas y pelea con su pasado, desenmascara a cada una y comprueba que ninguna es realmente ella, aunque a una “Madonna” le da un efusivo beso en la boca. Además de éste, otro de los momentos excitantes del show es en la canción ‘Into the groove’. El estadio se convierte en un gran boliche en el que Madonna da un show bailando en un caño móvil.
Uno de los temas más ansiados por el público argentino es ‘La isla bonita’. Y Madonna complace a sus fans con una versión inesperada. Con estilo y ritmo gitano, el escenario se convierte en una cantina y todos cantan y bailan creando un clima íntimo de complicidad y diversión. En el intermedio de danza étnica remixa además ‘Rain’ y ‘Spanish lesson’. La combinación de espiritualidad, danzas nativas y la música latina, flamenca, balcánica le dan fuerza, color y “sangre caliente” a una puesta impecable.
En Argentina, el show fue adaptado para que la Reina cantara los temas ‘You must love me’ y ‘Don’t cry for me, Argentina’, de la película musical ‘Evita’, acompañada por una gigante bandera del país en todas las pantallas. Muchos se emocionaron, porque además Madonna cantó casi a capella en un show donde muchos cuestionaron si la diva realmente cantaba sus canciones o efectivamente hacía playback.
Madonna se acercó al público y preguntó si querían cantar. Ante la efusividad, se dirigió a un muchacho. “¿Cómo te llamas?”, “Tomás”, respondió él. La diva le pidió que elija un tema y él dijo lo que todos gritaban: ‘Like a virgin’. “¿Eres virgen?”, le preguntó Madonna. “Mitad y mitad”, contestó el joven haciéndose el misterioso. “¿Mitad y mitad?, luego vamos a discutir eso”, dijo la Reina con picardía.
Claro que la diva no habló una palabra en español, pero de inmediato comenzó a cantar a capella con el público. Los argentinos no somos reconocidos por saber de memoria las canciones en inglés, sino que acudimos al muy conocido “spanglish”. Aunque la diva insistía con el canto, el estadio le devolvió aplausos, gritos y tarareos.
Luego se confirmó en una radio nacional que Tomás llamativamente había sido el elegido por Madonna en 3 de sus 4 shows. El joven confirmó que en las primeras dos ocasiones él había comprado su ticket y tuvo la suerte de que la diva lo eligiera. Claro que en la segunda ocasión, al ver que ella lo recordó, la producción del tour no perdió el tiempo e invitó al muchacho a hacer su acto en la función que sería grabada para el DVD mundial.
Hey, Mr. VJ!
En un show en el que lo visual juega más que lo coral, destacan varios videos:
- El tema ‘Human nature’ es acompañado en las pantallas con imágenes de Britney Spears, Pharrell Williams, Timbaland y Kane West . Madonna canta mientras detrás de ella su sucesora, Britney, bailotea y hace coros. Estos artistas tienen un doble valor: son los artistas más populares y taquilleros y en el sur del mundo son figuras de los últimos tiempos que nunca tocaron en vivo.
El tema ‘4 minutes’ es uno de los más esperados de la noche. El show entero se centra en el tema del tiempo y en reiteradas oportunidades se oye el “tic-tac-tic-tac” en boca de la diva. Cerca del final llega el momento. Con los primeros acordes la gente grita de excitación y queda boquiabierta al ver la gigante pantalla central dividirse en varias partes rectangulares. En cada una de ellas canta y baila Justin Timberlake junto a Madonna, que interactúa con cada una de sus imágenes.- En el tema ‘Get stupid’ un video marca el momento político de la noche. En éste pasan distintas imágenes y personajes de la historia, entre los que se destacan el repudio a Hitler y la alabanza a Barack Obama.
- El clásico ‘Like a prayer’ es el más bailado y coreado de la noche entre avalanchas, saltos y aplausos. ¿Recuerdan el video lleno de cruces?, bueno, ahora la diva que se convirtió al judaísmo, mostró videos con imágenes judías, escritos hebreos e incluso árabes.
Oscuridad detrás de las luces
Su llegada a la Argentina se vio opacada por varios errores en la organización. Primero, cuando las entradas (que iban de 45 a 135 euros) se pusieron a la venta en septiembre se prometía una única función para el 6 de diciembre. Las localidades se agotaron en pocas horas, pero días después se anunciaron nuevos shows para los días 3, 4 y 7 del mismo mes. Miles de fans estaban furiosos por haber hecho largas colas de días enteros para conseguir tickets para la primera función, que ahora era la tercera. Peor aún: a las pocas semanas, misteriosamente las entradas dejaron de estar agotadas y se pusieron nuevas localidades a la venta.
Cuando parecía que nada más podía pasar, el miércoles 3 se anunció que la función de esa misma noche se suspendía ya que un avión que contenía toneladas de escenografía se encontraba demorado. La función se pasó para el viernes 5, aunque miles de fans ya estaban acampando en las inmediaciones del estadio River Plate.
También fue postergada la función del sábado 6 para el lunes 8. Es decir, que la primera noche que se puso a la venta fue la última en que se presentó la diva en Buenos Aires. Además, con un mal pronóstico climático, el show de gran categoría se retrasó 45 minutos. La espera parecía sin fin para los primeros fanáticos que habían comprado sus tickets tres meses atrás. Para conformar a los concurrentes, ese día se fijó para grabar íntegramente las imágenes que se verán en el dvd de la gira mundial que se lanzará en 2009.













