La dependencia mutua de los clubes ricos y pobres
Los países ricos y los países pobres tiene una relación muy estrecha. Los pobres necesitan de los ricos para subsistir. Sin sus inversiones y sus ayudas los pobres no podrían crecer o, por lo menos, intentarlo. En el mundo del fútbol existe un cierto paralelismo ya que los equipos pobres necesitan de las inversiones millonarias de los ricos en sus jugadores más destacados para subsistir. Asimismo, los pobres se abastecen de jugadores de las canteras más importantes sin excesivo coste. Los dos se necesitan mutuamente para seguir creciendo.
Los necesitados no pueden permitirse errores en sus fichajes. Malgastar es sinónimo de fracaso, tanto económico como deportivo. Una mala incorporación supone un problema tanto para la caja, porque no se le va a poder sacar rendimiento, como deportivo, porque no va a ayudar lo que se esperaba a priori.
Sin embargo, los ricos no tienen problemas. Real Madrid y FC Barcelona son los grandes ejemplos del paradigma de equipo millonario. No necesitan secretarías técnicas ya que fichan a los mejores y conocen de sobra su calidad futbolística. Es muy fácil ir con la cartera llena y atar a la estrella de un equipo menor. Aunque a veces, muy pocas, se encuentran con la negativa del futbolista.
El problema con el que se topan es que los más modestos conocen las necesidades de los conjuntos punteros. Una crisis de resultados se soluciona con una gran fichaje. La nefasta temporada en la que anda metido el Real Madrid, malos resultados y destitución de Schuster, se solucionará con un desembolso millonario en el mercado invernal. El holandés Huntelaar ya ha llegado al Bernabéu. Pero no será el único. Ramón Calderón, de hecho, anunció fichajes en días venideros.
El Barcelona, en verano, actuó de forma similar. La junta directiva presidida por Laporta superó una moción de censura y sabía que debía buscar revulsivos para calmar a la masa social. El resultado: fichajes a destajo. Bien es cierto que el club blaugrana debía renovar su plantilla para intentar batir al Real Madrid, pero acabó gastándose una millonada con las incorporaciones de Daniel Alves, Hleb, Keita, Piqué, Martín Cáceres…
En el otro lado del ring se encuentran clubes como el Sevilla FC capitaneado por su secretario técnico Monchi. Un hombre de fútbol que se ha encargado de construir desde su llegada al club hispalense una de las mejores plantillas que se recuerdan. Es el descubridor de Alves, Adriano, Maresca, Keita, Luis Fabiano, entre otros. El Sevilla no puede errar. Debe dar con el jugador clave para reemplazar a su última estrella fichada por un equipo superior.
Otro buen ejemplo de buena planificación es el Villarreal. El equipo castellonense es un grande organizado como un pequeño. Pocos tienen el control del rumbo del submarino. Fernando Roig, presidente del Villarreal, confía el día a día a José Manuel Llaneza y a su hijo Fernando Roig Nogueroles. Ambos, excelente negociadores, creen a pies juntillas los informes de sus técnicos y sin que trascienda a la prensa fichan a sus jugadores. Rossi, Senna, Godín o Gonzalo Rodríguez son claros ejemplos de futbolistas que llegan a La Plana sin nombre pero que se convierten en referentes mundiales.
Las prisas del mercado invernal, mala solución
Las incorporaciones en el mercado invernal no suelen dar buenos resultados, ya que no se adaptan a la dinámica del equipo hasta muy tarde. Sin embargo, la plaga de lesiones que asola a la Liga Española obliga a los clubes a recurrir a fichajes desesperados.
El Real Madrid es uno de los clubes más afectados. Van Nistelrooy, Diarra o De la Red no volverán a jugar hasta la temporada que viene y Pedja Mijatovic, director técnico merengue, anda buscando jugadores de garantías que los sustituyan. Suenan muchos nombres pero la principal dificultad con la que se encuentra el ex futbolista es que nadie quiere desprenderse de sus referentes a mitad de temporada. Por este motivo, las incorporaciones en enero se realizan tras un desembolso económico muy importante.
Pero el mercado invernal también pone en evidencia una mala planificación en la pretemporada. Las carencias se intentan solventar con parches que acaban por no aportar lo que de ellos se esperaba. El fichaje de Banega por el Valencia el año pasado es un claro ejemplo. Un jugador que no había jugado ni una temporada en el primer equipo de Boca Juniors llegó al club de Mestalla a precio de crack. Meses más tarde fue cedido al Atlético de Madrid para que creciera como futbolista.













