Más de un centenar de zombis invaden tu videoconsola
El otro día me descargué la demo de ‘Left 4 Dead‘ para Xbox 360 y mientras jugaba, y era vilmente asesinado por una oleada de zombis, pensé “por fin”. Aunque mi alter ego rechistón tenía algo que decir, lo aplaqué con oleadas de entusiasmo y ni siquiera tendréis que soportarle hasta el final de este artículo.
‘Resident Evil’
Los juegos de terror suelen estar entre mis favoritos, y desde que empezara a jugar con el ordenador he sentido afinidad con los juegos en los que aparecen zombis. Mi primera toma de contacto vino con ‘Resident Evil‘, que ofrecía al jugador una ambientación incomparable pero que no bebía demasiado de los cánones de George A. Romero.
Con la segunda entrega, ‘Resident Evil 2′, la cosa se acercó con inteligencia a las películas que tanto me gustaban. Racoon City, la ciudad en la que se ambientaron los primeros ‘Resident Evil‘, estaba asolada por los zombis y a pesar de no ver a más de cinco en pantalla, la sensación de estar sitiados se logró a la perfección. Como Spielberg con ‘Tiburón‘, el ingenio superó a la imposibilidad técnica de la PlayStation 1 y trucos, como pasar junto a una ventana y que unas cuantas manos nos agarraren, lograron la magia de hacernos creer que realmente había cientos de zombis fuera. Y algunos de los supervivientes estaban desquiciados. Y aun así… la serie se ha caracterizado siempre por su contención. No es un mundo infectado: son focos donde la infección surge y es aplacada por nuestro protagonista.
‘Dead Rising’
Tuvo que llegar esta nueva generación y ‘Dead Rising‘ (Xbox 360, de Keiji Inafune, precisamente el alma mater de ‘Resident Evil‘) para que mis ansias del juego de zombis definitivo se cumplieran… o casi. En los ocho años que hubo entre ‘Resident Evil 2‘ y éste, probé clásicos como ‘Zombies Ate My Neighbours‘ (en un emulador, claro), ‘Stubbs the Zombie‘, ‘House of the Dead‘… pero mi ansia seguía sin saciarse. Fue el título de Capcom el que consiguió hacerme la boca agua con una de las cosas que más quería… cantidades ingentes de zombis. Una cantidad obscena, que derivaba continuamente en explosiones y ríos de sangre, mientras yo, con una risa nerviosa y excitada, pedía más y más. Dos aspectos lastraban en cierta manera la experiencia: un modo historia férreo, frenético, que te exigía tener un ojo puesto en el tiempo… y la ausencia de un auténtico agobio psicológico de película. Que nadie se equivoque, ‘Dead Rising‘ tiene muchos más logros que errores: el gran acierto es que los zombis no pasan a ser mutantes gigantes y extrafuertes para proporcionar enemigos a los llamados “de final de fase”, sino que son los humanos enloquecidos quienes ocupan ese lugar, en un correcto acercamiento a la psicología inherente al género zombi: los supervivientes acaban quebrándose, provocando el tan temido error fatal que provocará la irrupción de los comecerebros. Pero la tensión de comprobar que uno de tus compañeros será el detonante de ello todavía no se ha reflejado con claridad, aunque hubo un apunte con pequeñas submisiones donde te anunciaban que Pepito o Zutana habían cogido una pistola y amenazaban con marcharse. Además, que los zombis estuvieran siempre en determinados lugares y posiciones creaba en el jugador la sensación de conocerse la zona al dedillo y así, la amenaza de verse rodeados se atenuaba, de modo que pasar por un pasillo rodeado de estos seres acababa siendo un paseo parecido al que puede tener Super Mario en una plataforma en mitad de la lava: bastaba con no salirse del camino.
Va un poco más allá de ‘Dead Rising‘ gracias a que se libra del modo historia (lo mejor está en jugarlo on line, sin más motivación que avanzar con tus compañeros) y a la aleatoriedad en la aparición de los zombis (un pasillo tranquilo puede ser lo último que veas antes de que medio centenar de muertos vivientes te maten… y en la siguiente partida eso no ocurrirá), que crea una sensación de incomodidad ante lo que nos depara el juego. Como ninguna partida es idéntica, no hay manera de saber que tal o cual zona estará segura de verdad. El error, otra vez, está en que una vez muerto puedes volver a aparecer en el juego, y en el fondo la cosa se toma un poco a coña entre los jugadores.
‘Oneechanbara Bikini Samurai Squad‘
Por el camino a Occidente se ha quedado el ‘Oneechanbara Bikini Samurai Squad‘ (del cual tenéis la imagen de la protagonista presidiendo el artículo) un juego en el que encarnas a una chica en bikini y sombrero vaquero que mata zombis con una katana. Se trata de una versión para Xbox 360 de una serie de juegos de PS2 que promete diversión descerebrada, y por tanto, sana. En febrero sale en EEUU después de dos años en Japón (yo estoy rezando a San Judas para que Virgin Play,que ya editó en su día otro clásico de serie B llamado ‘Fuerza de Defensa Terrestre 2017‘, lo saque en España).
Y ahora retomamos a mi alter ego protestón. Una vez cubierta mi necesidad de ver oleadas de infectados (es la nueva moda, se siente por los puristas, otro argumento tiquismiquis y el que muerde soy yo, lo juro) quiero vivir para ver un juego donde tus diálogos, tu forma de afrontar las situaciones, alterará tu estado de ánimo y la de los supervivientes que consigas rescatar. Algo que mezcle el despiporre de ‘Dead Rising‘ con la toma de decisiones morales continua de ‘Fable II’ o los diálogos de ‘Mass Effect‘.
Viendo el panorama, es sólo cuestión de tiempo. Si consigo sobrevivir hasta el siguiente búnker, me permitiré descansar la vista y soñar con algo parecido…













