¿Cine sobre la mafia o mafia cinematográfica?
Un tipo desconocido va un día cualquiera pidiéndole que vuelva a contratar al actor Johnny Fontane en una película de Hollywood, de la cual fue despedido. Él se niega. Al día siguiente, al despertarse, nota sus sábanas mojadas de un espeso y rojizo líquido. Intrigado, descubre la cabeza de su caballo favorito sobre su cama. Esta es una de las escenas más impactantes y recordadas del panorama cinematográfico. Pertenece a ‘El Padrino I’ y está basada en hechos reales. Le ocurrió a Louis B Mayer, productor de cine estadounidense de principios del siglo XX.
Ejemplos como éste y muchos otros podemos encontrarlos en un libro titulado ‘Hollywood y la Mafia‘, del escritor y crítico de cine Tim Adler (Londres, 1964), publicado este verano en España. En la obra se desgranan las estrechas relaciones que durante años han mantenido el crimen organizado y la meca del cine.
El cine presenta a la mafia en sociedad
‘Scarface‘, la trilogía de ‘El Padrino‘, ‘Casino‘, ‘Goodfellas‘, ‘Los intocables‘… Los gángsters han sido siempre un tema muy recurrente a la hora de hacer películas, que han buscado basarse en hechos, personajes y relaciones reales para ganar verosimilitud.
Algunos ejemplos:
- El personaje de Johnny Fontane (antes mencionado) estaba basado en el cantante ítaloamericano Frank Sinatra. Al parecer, el mismo Sinatra presionó para que se evitasen el mayor número de coincidencias entre él y el personaje.
- El tiroteo a Vito Corleone mientras compraba junto al puesto de fruta representó el asesinato del vicejefe de Albert Anastasia, quien fue padrino de la familia Gambino de Nueva York entre 1951 al 1957.
- En ‘Casino‘, película de Martín Scorsese que tiene el dudoso honor de utilizar 398 veces la palabra “fuck” (joder), trata sobre los negocios de dos mafiosos de poca monta, Sam Rothstein (Robert De Niro) y Nicky Santoro (Joe Pesci). Ambos personajes parecen estar inspirados en dos gángsteres reales: Lefty Rosenthal y Tony Spilotro, quienes se hicieron con el control de la ciudad de Nevada y del negocio del juego en la década de los setenta.
Los gánsters también influyen en el cine
Tras ver los films que les retrataban, los propios mafiosos también cambiaron su forma de ser y de relacionarse:
- Lo de besar el anillo como señal de respeto se lo inventó Mario Puzo, el escritor de la novela ‘El Padrino‘, pero gustó tanto que empezaron a utilizarlo.
- Howard Hawks, director de ‘Scarface’ (1932) tenía sicarios de Al Capone informándole mientras filmaba, lo que hizo que el resultado fuera muy real.
- Cuando Mario Puzo y Francis Ford Coppola empezaron a escribir el guión de El Padrino, los mafiosos les prohibieron utilizar palabras como “Mafia” o “Cosa Nostra*“. Esta presión no es extraña, ya que hasta la década de los ‘70 el gobierno estadounidense no aceptó públicamente la existencia de una organización del crimen, ni los ciudadanos tenían una idea clara de ésta.
Entre los propios gángsters empezaron a hablar y a comportarse como sus ídolos de las películas. Muchos de ellos se sentían orgullosos de verse reflejados, sobre todo porque no aparecían como lo que eran la mayoría, brutos e ignorantes. En cierto modo, el cine les enseñó a comportarse públicamente, y también les sirvió de coartada: en un juicio de los años ‘90, acusados de pertenecer a la mafia, se defendieron diciendo que todo lo habían aprendido de los filmes.
No todo es tan romántico como parece
Tim Adler asegura que ‘El Padrino‘ arrojó un áurea romántica sobre el hampa. Estaban en el negocio de la babania* y otras drogas desde finales de los años ‘40, mataron a civiles inocentes (aunque teóricamente los fiscales, periodistas y gente corriente eran intocables) e, incluso, se traicionaban unos a otros (como Joseph Valachi, un rata *, que violó delante de un tribunal la omertà*, la principal ley entre los mafiosos).
Pero siempre ha existido una admiración mutua entre ellos y el cine. Desde los años ‘30, los hombres de Al Capone quisieron hacerse con el control de Hollywood, donde vieron un gran negocio y al cual siempre querían tener vigilado. Mientras, los directores y productores aprendieron pronto que hacer películas sobre asesinos con ciertos códigos de honor que les dignificaran era conseguir un auténtico taquillazo que, a la larga, acababan convirtiéndose en verdaderas obras de culto.
Cosa Nostra está antes que cualquier otra cosa en la vida. Antes que la familia, antes que el país, antes que Dios. Cuando se te llame deberás acudir aunque tu madre, tu esposa o tus hijos estén en su lecho de muerte…
Este fragmento de discurso para el ingreso a la Famiglia*, mediante el cual se convertía a un mafioso en amico nostro *, fue revelado por Jimmy Fratianno, otro rata*. Los informadores federales y el cine revelaron a los ciudadanos la existencia de sucios negocios y unas fuertes y auténticas relaciones entre mafiosos hasta ese momento desconocidos. Se le ama o se le odia, lo que no se puede negar es que este oscuro submundo no deja indiferente a nadie.
Glosario
- Amico nostro: Forma de presentar a un miembro hecho cuando se encuentran dos mafiosos, refiriéndose a un tercero.
- Babania: heroína.
- Cosa Nostra: Forma en la que los miembros de la mafia se refieren a ella.
- Famiglia: Término italiano que significa familia. Cada grupo se llamaba así mismo famiglia. Por ejemplo, en Nueva York existieron cinco grandes familias: Gambino, Luchese, Genovese, Bonnano y Colombo.
- Hombres hechos: Nombre que se refiere a los mafiosos que han realizado el juramento de fidelidad.
- Omertà: Ley de silencio impuesto a los miembros de la Cosa Nostra.
- Ratas: Nombre despectivo con el que los miembros de la Cosa Nostra definen a los hombres hechos que se convierten en informadores federales.













