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Sergio Valldecabres, nacido en Valencia en 1981, es licenciado en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera - CEU de Valencia. Desde sus inicios lleva trabajando en deportes: empezó siguiendo para la Agencia EFE a Ros Casares, Valencia Vijusa Valencia B y Vamasa Valencia. Después, pasó a formar parte de la redacción de deportes del diario Las Provincias, del Grupo Vocento. Actualmente lleva la comunicación de las Federaciones Deportivas de Voleibol, Tenis de Mesa, Deportes Adaptado, Triatlón, Taekwondo, Rugby y Actividades Subacuáticas, además de colaborar en los portales Servifutbol y Mercafutbol.

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España gana sin los mejores

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Todo equipo tiene un líder. Un jugador que marca el camino hacia el triunfo. Ése en el que todos confían que decidirá el partido a su favor. Todo va muy bien cuando él está sobre la cancha. Nadie duda de sus capacidades. Siempre aparece. Pero, a veces, todo se va al traste cuando se queda fuera.

David Villa, Pau Gasol y Rafa Nadal tienen algo en común. Todos están en la cumbre de sus diferentes deportes. Pero los tres han sufrido los éxitos de sus selecciones nacionales desde la distancia, en la grada. Las lesiones les apartaron de las finales en la Eurocopa, el Mundial de baloncesto y la Copa Davis, respectivamente.

A pesar de todo, el grupo se sobrepuso al problema y acabó adjudicándose las competiciones en las que participaron. Los mayores éxitos han llegado con los líderes fuera de la pista.

Pau Gasol es el jugador más desequilibrante que ha dado el baloncesto nacional en la historia. Un fuera de serie que manda, impone y dirige a la selección en las grandes citas internacionales.

Y como no podía ser de otra forma, fue el principal baluarte en el Mundial de Japón. Enseñó el camino del éxito. Pero en el último sprint hacia la gran final se rompió. Una carrera de fondo que acabó con un fallo en la última batida.

El pívot de Sant Boi sufrió la fractura parcial del quinto metatarsiano del pie izquierdo en el choque de semifinales. Imposible recuperarlo para la final ante Grecia. Pero la selección de baloncesto, muy unida y cohesionada ya que la mayoría de sus jugadores lograron el Mundial júnior juntos, se hundieron cuando se enteraron de la lesión de Pau.

Entonces hicieron piña. No había mejor forma de ayudar a su amigo que logrando el oro ante Grecia. Y así fue. No permitieron que el conjunto heleno entrara en ningún momento en el partido y se proclamaron campeones del mundo sin su mejor arma.

Dos años más tarde, la historia se repitió. Del baloncesto se pasó al fútbol. David Villa se había convertido en el referente ofensivo de la selección hasta las semifinales. Máximo goleador de la competición y un peligro constante.

El Guaje ejecutó una falta en las semifinales ante Rusia y rápidamente se echó la mano a la pierna. Diagnóstico: microrotura fibrilar en el bíceps femoral de su pierna derecha y descartado para la final ante Alemania. El máximo artillero de la Eurocopa se quedaba fuera del encuentro más importante de la selección española de fútbol.

Pérdida muy importante para el entonces seleccionador Luis Aragonés. Sin embargo, todos remaron juntos y se marcaron un partido perfecto ante Alemania con Fernando Torres goleador y Cesc haciendo la mediapunta. El resultado: España se adjudicó la Eurocopa de fútbol.

Y llegó el último capítulo de grandes bajas en grandes competiciones. El flamante número 1 de la ATP Rafa Nadal causó baja para la final de la Copa Davis frente a Argentina.

La mejor arma, el alma del equipo de la Davis de España, el protagonista deportivo del año en el territorio nacional… se quedó fuera. La temporada ha sido muy larga y Nadal participó en la mayoría de torneos para arrebatarle puntos a Federer para acabar como líder el año. Y al final, el cansancio y los problemas físicos llegaron.

El Masters de París Bercy marcó el principio del fin para Nadal esta temporada. En el encuentro de cuartos de final ante Davydenko tuvo que renunciar por problemas en la rodilla. Ante los abucheos de la afición parisina, Nadal enfiló el camino de los vestuarios con la esperanza de poder llegar al Torneo de Maestros de Shangai y a la Davis.

Finalmente, no superó las molestias y acabó cayéndose de la lista para viajar a Argentina. A partir de ese instante, las opciones de victoria en campo ajeno quedaban muy reducidas, puesto que de número uno llegaba David Ferrer, que atravesaba un bache de juego y resultados, y con Feliciano López y Fernando Verdasco como complementos.

Pero los actores secundarios se ganaron los papeles de protagonistas. Ellos cambiaron el guión establecido. Aunque la final comenzó muy mal con la derrota de Ferrer ante Nalbandián, Feliciano López empató en la primera jornada con su victoria sobre Del Potro, uno de los valores emergentes del tenis argentino.

En la segunda jornada, la pareja integrada por Feliciano López y Fernando Verdasco puso en ventaja a la selección española. Gran victoria de los españoles en cuatro sets que hizo perder los papeles a los argentinos cuando ya estaban en los vestuarios.

Finalmente, Verdasco consiguió el punto decisivo ante Acasuso en la última jornada. La Ensaladera, contra todo pronóstico, viajó a España con el llamado plan B. Emilio Sánchez Vicario, capitán español, había jugado bien sus cartas. España se adjudicaba su tercera Copa Davis.


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