TVE se autopromociona… para variar
Mientras usted está leyendo este artículo, TVE hace frente a un expediente de regulación de empleo que echa a la calle a profesionales veteranos que todavía pueden demostrar su valía y comienza a apuntalar la nueva sede física del Ente, que también será la de RNE. Si solo fuera esto, Luis Fernández, el presidente de RTVE, podría dormir tranquilo por las noches. Sin embargo, los directivos de la cadena pública han de tener un problema aún más grande en sus cabezas, y es que las cifras de audiencia de TVE no alcanzan ni por asomo a las de las privadas patrias.
Por ello, cualquier pequeño éxito es elevado a los altares hasta el punto de que todo espectador conocerá, vea el programa de la cadena que vea, qué emisión es la permite seguir dando una razón de ser a la televisión pública.
Perdieron un reality show como ‘Operación Triunfo’, que supieron encumbrar al éxito (y eso que había nacido con la simple vocación de encontrar un candidato para Eurovisión, aunque financiara un disco a cada uno de los “triunfitos”), pero que, a la vez, fue perdiendo fuelle con el paso de las ediciones (¿quién se acuerda de los participantes de la tercera edición?).
La ‘limpieza’ del ‘comité de sabios’
Con la llegada del Ejecutivo socialista y la creación del llamado “comité de sabios”, entre cuyos miembros se encontraba el filósofo Fernando Savater, y que abogaba por una televisión de mayor calidad, desaparecieron el programa de José Luis Moreno ‘Noche de fiesta’ y ‘Cerca de ti’, el talk show que presentaba Óscar Martínez por las tardes, así como también fue destituido José Manuel Parada en las tareas de conducción y dirección de ‘Cine de Barrio‘.
Craso error: las noches de los sábados no han sabido ser las mismas en cuanto a niveles de audiencia desde entonces, no han sabido encontrar el sustituto ideal tras el decano ‘Informe Semanal‘, habiéndolo intentando con todo, desde reposición de viejas series o el estreno de películas hasta el programa de producción propia ‘Sábado Noche’ que, con visos del show de Moreno, no consiguió conquistar al público (maduro) de la misma forma.
La sobremesa de las tardes languidece con las telenovelas (aunque hay que destacar el sorprendente éxito de ‘Amar en tiempos revueltos’) y con ‘España Directo‘, un formato calcado de las televisiones autonómicas (véase, si no, ‘Madrid Directo’, en Telemadrid, o ‘Andalucía Directo‘, en Canal Sur) y que trajo problemas desde el primer momento. Por último, el programa de cine español de las tardes del sábado ha encontrado en Carmen Sevilla un resguardo freak con sus diminutivos, apelativos cariñosos, adjetivación exagerada y bendiciones cristianas, que sirve para conducir un programa que necesitaría de un verdadero conocedor del cine de la piel de toro en las lides de presentador (y la figura de Juan Carlos Cerezo, que la acompaña, poco puede hacer ante ella). Sin embargo, parece que su carisma arrollador genera beneficios, y ahí sigue.
Reducción de audiencia e ingresos
El proceso de depuración que llevó a cabo el comité de sabios dejó una televisión pública menos “basura” pero que, a la vez, dejaba menos beneficios a las arcas del Ente (los datos de 2004, primer año del nuevo Ejecutivo socialista, se pueden consultar aquí, y las cosas en 2007 no salieron muy positivas, por mucho que se maquillaran los datos). Pocos programas desde que llegó el PSOE al Gobierno han triunfado en la Corporación.
Exceptuando el motociclismo (del que la sección de deportes del ‘Telediario’ ha hecho su enseña, al igual que Telecinco lo hacía con la Fórmula 1 hasta que La Sexta ha conseguido sus derechos de retransmisión) y el caso ya citado de ‘Amar en tiempos revueltos’, solo el programa de baile ‘Mira quién baila’ ha conseguido perpetuarse como una cita fija cada nueva temporada. A él hay que sumar las dos series revelación del pasado año televisivo (mención aparte a ‘Sin tetas no hay paraíso’ y al fenómeno Miguel Ángel Silvestre), ‘Desaparecida’ y ‘Herederos’, la primera de las cuales se hizo con el favor de la crítica, del público y de los premios.
Son, pues, escasas las alegrías a las que TVE está acostumbrada en los últimos tiempos y es normal que se vanaglorien de las que tienen. Pero todo tiene un límite.
Autobombo excesivo
‘Desaparecida’ venía precedida de una novedosa campaña de publicidad (emisión de tráilers antes de su estreno para enganchar a la audiencia, por ejemplo) y su argumento parecía tener el influjo del ‘caso Madeleine’, aunque la serie entró en fase de preproducción antes de que la niña inglesa desapareciera. Sin embargo, la calidad de sus guiones o de la puesta en escena, así como la soberbia interpretación de algunos de los actores (como Miguel Ángel Solá o Luisa Martín) consiguieron enganchar al público hasta conseguir audiencias que, sin llegar a las de ‘Cuéntame cómo pasó’, sí que se le acercaban o, por lo menos, no eran tan bajas como para poder defenestrar el nuevo producto.
Por aquellos días, se estrenó otra serie con una puesta en escena también admirable, ‘Herederos‘, de la que destacaba su fotografía o la interpretación de Concha Velasco. Otro éxito. Faltó poco tiempo para que, en los cortes publicitarios de otros programas se repitieran hasta la saciedad los datos de audiencia cosechados en la última semana o se hablara de la historia de la familia de Patricia Marcos o del clan Orozco como “la serie revelación de la temporada”.
El paroxismo de aquello que empezó tímidamente la pasada temporada ha llegado en esta nueva. Ahora, es ‘Herederos’, “la que fue serie revelación”, la líder de las series de los martes. No dejan de llevar razón. Pero si dijeran que se enfrenta a una serie que no acaba de cuajar, ‘Cazadores de hombres’ (8,5% de share el pasado día 11 de noviembre, y bajando con respecto a la semana anterior), y a un imbatible ‘Gran Hermano’, con cifras de alrededor del 25% de share y más de tres millones de espectadores (con picos de hasta más de cinco millones), mientras la serie de Cuarzo tiene poco más del 15% y no llega a los tres millones (datos del día 11 de noviembre), las cosas se verían con otro prisma.
De programa en programa
Estos datos, aunque parciales, son torpedeados a bombo y platillo en los descansos publicitarios. A ellos se suman la presencia de caras conocidas de la cadena en otros programas que no son los suyos, como ocurre por ejemplo en ‘En noches como ésta‘, el programa de entrevistas de Juan Ramón Lucas, por donde ya han pasado María Galiana, Tony Leblanc, Álex de la Iglesia o Carlos Hipólito. A algunos no les ha extrañado nada la concurrencia de caras tan conocidas, sobre todo si tenemos en cuenta que los dos últimos han estrenado programas recientemente en ambas cadenas públicas. Hablando de Carlos Hipólito: su nueva serie, ‘Guante blanco’, que conoció también una campaña parecida a la de Desaparecida (con tráilers y lo que no eran tráilers), siendo estrenada incluso en San Sebastián, ha sido condenada al ostracismo de la Red, donde se ha llevado a una “de las mejores series españolas” según críticas en YouTube, a pesar de los buenos datos de audiencia que dio en su primer capítulo (y que, of course, fueron bombardeados por el Ente).
El bombo autopromocional parece haber inaugurado un nuevo formato de publicidad no convencional con la presencia sempiterna de los programas dentro de otros, más allá de las “moscas 2.0” que popularizaron las privadas. La noche del pasado miércoles 19 de noviembre se vio la prueba palpable en el partido de fútbol entre España y Chile, donde los comentaristas recordaron una, dos y más veces que a continuación empezaba ‘59 segundos‘.
El otro plato fuerte de la cadena, ‘Mira quién baila‘, también está siendo rentabilizado por la cadena. Después de que polémicas como el dinero que la nieta de Franco, Carmen Martínez-Bordiú, estaba ganando por cada programa llegaran al Congreso, un empalagoso espíritu solidario cercano al navideño cubrió la tarde del pasado sábado 8 de noviembre cuando, durante más de nueve horas, los concursantes de esta edición más algunos de las anteriores bailaron con el fin de recaudar fondos para la FAO. Y esto, en un programa que paga “sueldos” exorbitantes a sus invitados y que es, además, una de las pocas alegrías que le dan a los directivos de la cadena en los últimos años. Cualquier solidario gasto será bien aceptado, aunque, como dicen otros, ¿cobrarían su buena prima los bailarines por amor al arte?
¿Y ahora qué?
Las elecciones estadounidenses y su cobertura tampoco se libraron del autobombo. Orgullosos del despliegue extendido, en los días posteriores se pavonearon de ello. Qué menos se podía esperar, teniendo en cuenta que son un servicio informativo público. No sabe TVE el filón que pierde con Los Lunnis, es una pena que Sofres no registre las audiencias de 0 a 4 años. Es el recurso que les queda por explotar, más allá del merchandising karaokero.
¿Qué pasará en unos meses? ¿Terminará tirando el amable y humilde espectador el mando a distancia al televisor cuando vea a Concha Velasco en ‘España Directo’? ¿Acabarán cambiando de canal cuando Juan Ramón Lucas entreviste a José Ortega Cano y Terelu Campos en su programa? El tiempo lo dirá.
Los directivos del Ente han de ser cautos y evitar usar esta nueva forma publicitaria de forma abusiva, pues se les puede volver a la contra muy pronto.














Notificacion por Blog de Notas » Número XXI el 24 de Noviembre de 2008:
[...] Comunicación: TVE se autopromociona… para variar [...]
Notificacion por La Financiación que nos llega : Tinta Digital el 07 de Abril de 2010:
[...] a varias de las que arrastra TVE en los últimos meses, como la de su nueva imagen corporativa, la constante autopromoción de sus programas o el despido de Manuel Torreiglesias. ¿Qué tiene que decir cada uno de los sectores [...]