La política del terror
La semana pasada, un artículo del San Diego Union-Tribune apuntaba una observación cuanto menos curiosa: los ciclos en los que gobierna el partido republicano en EEUU son extraordinariamente prolíficos en películas de zombies, mientras que con un demócrata en la Casa Blanca, las películas de vampiros ganan claramente la partida. Aparte de los datos aportados por el artículo, tirando de memoria reciente y una pizca selectiva, la observación parece acertada: ‘Entrevista con el vampiro‘, ‘Drácula‘, ‘Abierto hasta el amanecer‘, ‘Buffy cazavampiros‘, ‘Vampiros de John Carpenter‘ o ‘Blade‘ fueron rodadas en la era Clinton, mientras que la ola de terror zombie (o infectado) de los últimos años: ‘28 días después‘, ‘28 semanas después‘, ‘Amanecer de los muertos‘, ‘Zombies Party‘ o ‘Soy leyenda‘ coinciden con los años en los que ha estado George W. Bush al cargo.
La explicación al fenómeno nos la da el mismo texto: el republicano teme a las hordas ácratas y hambrientas dispuestas a tomar la Casa Blanca, Wall Street o el Pentágono para darse un festín de cerebros, mientras que para el demócrata,el temor está focalizado en un sólo individuo, aristocrático, rico y poderoso que asesina sin temor a represiones legales y que o lleva melenita o se engomina (ambos looks propios de los pijos) o está caracterizado como Nosferatu, de gran parecido físico con el señor Burns: el ricachón por antonomasia de nuestra generación.
El “Predictor” político
Bromas aparte, lo cierto es que pocos elementos se han mostrado tan fiables a la hora de predecir el cambio político en EEUU como las películas de terror. Antes que las encuestas, parece más sabio consultar la cartelera o la sección de próximos estrenos de tu revista de cine favorita: si el éxito corresponde a una película de zombies, un presidente republicano sustituirá a un demócrata. Si el film taquillero es de vampiros, un donkey sustituirá a un elephant. Casualidad o no, la regla parece cumplirse a rajatabla, siempre que las películas de uno u otro género estén de moda. Que no siempre lo están, pero cuando lo están, es un síntoma infalible:
- ‘Drácula‘ (1931): estrenada el 14 de febrero durante el mandato de Herbert Hoover. Año y poco después Franklin D. Roosevelt (demócrata) barre a su contrincante en las elecciones, que sólo gana en seis estados.
- ‘La noche de los muertos vivientes‘: la película se estrenó el 1 de octubre de 1968 y las elecciones se celebraron apenas un mes después. Richard Nixon (republicano) se impuso a su contrincante demócrata, partido que ocupaba la Casa Blanca hasta el momento.
- Jimmy Carter (demócrata) es barrido en las elecciones por Ronald Reagan (republicano) en los comicios celebrados el 4 de noviembre de 1979, escasos meses después del estreno de ‘Dawn of the Dead‘.
- ‘Drácula de Bram Stoker‘ (1992): estrenada en USA el 13 de noviembre. Diez días antes George Bush (republicano) había perdido las elecciones frente a Bill Clinton (demócrata).
- George W. Bush (republicano) cede el cetro a Barack Obama (demócrata) en las elecciones del 4 de noviembre. Este lunes es la premiere de ‘Amanecer‘ en USA y ‘True Blood‘ se estrenó este septiembre, poco antes del giro electoral.
Y en España qué
En nuestro país, por desgracia, no tenemos ni la tradición democrática ni la industria de EEUU. Además, el cine de terror español siempre ha sido una cosa marginal y es bastante improbable que sea representativo de ninguna tendencia sociológica. Pero aceptando unos cuantos “pulpos-como-animal-de-compañía” las cuentas salen a veces. A Franco ni le derrotó ni derrocó nadie, pero justo en el apogeo del antifranquismo (principios de los ‘70) se estrenaron varias películas de corte vampírico: ‘El Conde Drácula‘ (1970), ‘Vampiros lesbos‘ (1971) o ‘Las Vampiras‘ (1974) todas ellas del inefable Jess Franco, en un par de párrafos entendemos el por qué del inefable. No nos resistimos a enlazar la canción ‘Drácula Ye Ye‘ de Andrés Pajares, que debe ser de la época y tiene algunas rimas (”soy moderno, soy eterno”) que merecen ser escritas en tinta de oro.
Muere Franco, tiembla media España con la posibilidad de que el Partido Comunista gane las elecciones una vez legalizado y tenemos una película de zombies, si bien es cierto que con muchas comillas. En ‘¿Quién puede matar a un niño?‘ (1976) no sale ningún muerto viviente, pero sí está presente el terror a la masa, la violencia irracional y las costumbres diurnas propias de algunos zombies. Los adultos representan el poder establecido y esos encantadores niños que juegan a la piñata ¡con una hoz! son más rojos que Carrillo. Poco más tarde ganaría Adolfo Suárez, con una candidatura conservadora.
Ya asentados en la democracia es mucho más dificil establecer paralelismos, sobretodo por la total y absoluta falta de títulos españoles de vampiros y zombies. Aceptando ‘El hundimiento de la casa de los Usher‘ (1982) como film de vampiros, habría anunciado la victoria de Felipe González en las elecciones de ese mismo año. Si a alguien le dio miedo o si alguien vio aparte del que escribe ‘La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos‘ (1993) se podría relacionar con el espectacular ascenso de 34 escaños del PP en los comicios de aquel año. No obstante, Felipe González volvió a ganar las elecciones. Otra película de zombies muy sui generis, de nuevo de Jess Franco en 1996, ‘Killer Barbies‘ coincidió con el definitivo empujón del PP. No hay película de vampiros cercana a 2004 ni aplicando una clasificación laxa que anuncie la victoria del PSOE,
‘[REC]” (2007) coincidió con un modesto ascenso de los populares, esta vez mucho más modesto, en las elecciones celebradas pocos meses después de su estreno. Una película clásica de zombies, que fue un gran éxito en taquilla y premiada con dos Goya… y vuelve a ganar el PSOE. Decididamente, Spain is different.
Comment por Leila Aisen el 17 de Noviembre de 2008:
Excelente.
Y… I love Dracula.
Comment por CSolanillos el 19 de Noviembre de 2008:
Lo que hace falta es que haya más películas de hombres lobo, a ver si así Ralph Nader se come algún rosco…
Comment por Mara el 21 de Noviembre de 2008:
Nunca había caído en esas representaciones. Eso sí, posiblemente de manera inconciente, me gustan más, y después de lo dicho con más razón, los zombies. Aunque estoy con CSolanillos, si tuviera una oportunidad Ralph Nader y tuvieran que proliferar los hombres lobo cuánto mejor. Aunque me da la sensación que sería el propio Nader el que representara al hombre lobo y con esa excepción romper la regla.
Por lo demás donkeys y elephants son la versión mayor del PPSOE de aquí: uno es de derechas y el otro es increíblemente facha (como dijo, creo, Pablo Carbonell).