author photo

David Gómez nació en Madrid en 1989, sin pan debajo del brazo, pero con una vocación en la sangre: ser un comunicador. Con la esperanza de conseguirlo, estudia Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III. Amante de la actualidad y de las nuevas tecnologías, completó un máster en Diseño Web y opina sobre política y periodismo en su blog.

Consulta todas las entradas de este autor

El catalán en los medios

feature photo

El panorama de los medios de comunicación en Cataluña - como la educación, el cine y tantos otros aspectos de la vida diaria - se está viendo recientemente afectado por la polémica partidista acerca de la discriminación lingüística. Por un lado, están los abanderados del nacionalismo, que opinan que el catalán todavía no ocupa el lugar que verdaderamente le pertenece en los diarios, las pantallas, las ondas y la Red. Al otro lado se encuentran los no nacionalistas, comúnmente identificados con la derecha política y mediática, que defienden el predominio del español como elemento unificador de todos los territorios que conforman el Estado aunque sea a costa de la identidad particular de las distintas nacionalidades históricas que reconoce nuestra Constitución.

Sobre la mesa esperan un sinfín de cuestiones importantes que debatir, pero en torno a ella los argumentos de los distintos actores son cada vez más demagógicos y precariamente documentados. Al primar la ideología sobre las referencias históricas, las cifras y los razonamientos, es fácil que el consumidor de medios se sienta desorientado y muestre adhesión incondicional a la versión de una determinada formación política o una publicación concreta. Por eso, el único modo de combatir esta desinformación es presentar los datos desnudos, libres de interpretaciones y que cada lector construya su propio criterio.

La lenta fijación del catalán en los medios

Numerosos sociolingüistas catalanes, entre ellos Aina Moll, miembro del Grupo Catalán de Sociolingüística, consideran que existe un evidente desfase cronológico entre la fijación de un estándar escrito de la lengua catalana y la consecución, todavía no muy lograda, de un estándar oral válido para todo su dominio lingüístico. Mientras que el escrito podemos considerar que se alcanzó, en sus términos básicos, durante el primer tercio del siglo XX, el estándar oral sólo comienza a establecerse tras la dictadura franquista, en un estadio avanzado de la Transición, cuando el retraso en la incorporación del catalán a los medios de comunicación de masas era ya bastante significativo.

Las primeras emisiones de TV3 en catalán chocaban con la extrañeza de un público acostumbrado a asociar el medio televisivo exclusivamente con la utilización del español. Aplicando el pensamiento del célebre teórico de la comunicación Marshall McLuhan, por el cual “el medio (y no el contenido que transmite) es el mensaje”, la credibilidad de los informativos y la eficacia persuasiva de la publicidad se resintieron por la utilización de un código inhabitual para el televidente, a pesar de que el contenido de los programas no presentaba grandes variaciones respecto al de las usuales emisiones en español. Y es que, como afirma el catedrático valenciano Vicent Salvador, “el vehículo lingüístico no es, de ningún modo, un factor arbitrario o aséptico, sino una estructura psicológica fuertemente connotativa, impregnada de valoraciones y de efectos sobre la ilusión referencial de los receptores”.

Lo que dicen las cifras

Las estadísticas más recientes a las que se puede recurrir por el momento para analizar la situación lingüística en los medios de comunicación catalanes son las Estadísticas Culturales de Cataluña 2007, que ofrecen cifras del año 2006, a la espera de que se publiquen los resultados de la Encuesta de usos lingüísticos de la población 2008, que se encuentra en fase de recogida de datos. Las principales conclusiones que se extraen del citado estudio son:

  • Consumo de medios: En el año 2006, un 89,7 % de la población catalana incluía la lectura de periódicos entre sus actividades culturales, frente al 76,7% que lo hacía en 2001. En el mismo año, un 74,2% de la población catalana leía revistas, frente al 51,1% que lo hacía en el año 2001. Respecto al consumo de medios audiovisuales, un 97,7% veía la televisión, frente al 91,5% de 2001; un 76,3% escuchaba la radio, frente al 83% de 2001 y un 58,5% navegaba por internet, frente al 50,3% que declaraba hacerlo en 2001.
  • Diarios publicados: Según el Departamento de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat de Cataluña, en el año 2006 se publicaban en la comunidad un total de 25 diarios (21 diarios de información general y 4 de deportes), frente a los 20 que se publicaban en el año 2002 (16 generalistas y 4 deportivos). Estos datos incluyen las publicaciones gratuitas, 12 de las 25 publicaciones diarias en 2006 y sólo tres de las 20 en el 2002.
  • Publicaciones por lengua: De los 25 diarios publicados en 2006, 15 estaban escritos en castellano y 10 en catalán, frente a los 12 escritos en castellano y 8 en catalán del total de los 20 diarios que se publicaban en el año 2002. En el caso de las revistas, la estadística arroja un total de 83 publicaciones en 2006, de las cuales 61 tenían como idioma el castellano y 22 el catalán, frente a las 53 en castellano y 22 que se escribían en catalán de las 75 revistas que se publicaban en el año 2004.
    Totalmente opuesto es el caso de los semanarios. De los 61 que se publicaron durante el año 2006, solamente 9 estaban escritos en castellano y los 52 restantes utilizaban el idioma catalán. En 2004, la situación era muy semejante: de los 49 semanarios que se publicaban, 9 tenían por lengua el castellano y 40 el catalán.

En el capítulo 12 del Informe de la Comunicación en Cataluña 2005-2006, dedicado a la lengua, el catedrático de periodismo Bernat López elabora un análisis en profundidad del significado de todos estos indicadores. La conclusión general que extrae es que:

“La presencia del catalán, en términos generales, se ha estabilizado al alza, si bien con incrementos muy modestos en relación con el bienio anterior. La lengua catalana tiene un mayor protagonismo en la radio y sobre todo en internet (estos medios o canales se podrían considerar los más normalizados desde el punto de vista del uso de la lengua), mientras que en la televisión, en la prensa y en el cine es claramente minoritaria frente al español. En el sector audiovisual (televisión y cine) la presencia del catalán ha retrocedido en los últimos años, mientras que se ha incrementado en la radio y en internet, y se ha mantenido estable en la prensa de pago”.

El capítulo completo puede consultarse en Portal de Comunicación.

Con la ley en la mano

La propia ley catalana aporta la más clara pauta para comprender el estado de la cuestión en la comunidad. Según reza el artículo 146 del Estatuto de Autonomía de Cataluña del año 2006, “corresponde a la Generalitat la competencia compartida en materia de medios de comunicación social”. El significado de esta cláusula es más que evidente: recae sobre la Administración catalana tanto el control de los medios de comunicación de titularidad pública, como la concesión de licencias de emisión radiofónica y televisiva y el resto de aspectos vinculados con el mundo de la comunicación en el territorio regional.

En lo que respecta al uso de la lengua cooficial, es el propio Estatuto el que establece, en el Artículo 8 de su Título Preliminar, la siguiente observación:

“La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza”.

A pesar de que en uno de los apartados del ya mencionado artículo 146 se recoja el deber de la Generalitat de fomentar “el pluralismo lingüístico y cultural de Cataluña en los medios de comunicación social”, el hecho de que el catalán sea la lengua normalmente utilizada en los medios de titularidad pública ha sido frecuentemente criticado, en base a una posible vulneración del principio de igualdad – a menudo no existe una versión en español de estas emisiones – y del derecho a la libertad de expresión recogido en el artículo 20 de la Constitución.

Sin ir más lejos, el argumentario oficial de Ciutadans de Catalunya enumera las principales consecuencias negativas que la “más que probable inconstitucionalidad” del Estatuto podría tener en la vida diaria de los catalanes y en el panorama de los medios de comunicación. Por ejemplo, asegura que la Corporación Catalana de Radio y Televisión “ha establecido unas normas de comportamiento internas para que en los medios de comunicación pagados con nuestros impuestos, los términos nación, nacional, parlamento, país, serán utilizados sólo para referirse a Cataluña, y lengua solo para el catalán, llegando incluso a la actitud discriminadora de establecer una preferencia de testimonios de habla catalana sobre testimonios de habla castellana”.

Además, afirma que el Estatuto “eleva a la categoría de órgano estatutario al Comité Audiovisual de Cataluña (CAC), cuyos miembros están nombrados por los políticos catalanes, y que tiene como principal objetivo censurar los contenidos de los programas que considere que no se ajusten a la verdad, e incluso cerrar dichos medios de comunicación. Esto refuerza el papel censor de este órgano político al servicio del Parlamento de Cataluña”. Posturas similares a las de Ciutadans son defendidas por destacados intelectuales y varias formaciones de la derecha parlamentaria catalana y por los partidos conservadores de ámbito nacional.

Por el contrario, la jurisprudencia del Tribunal Supremo, en una sentencia del 7 de octubre de 2002, entiende que la utilización en TV3 y Canal 33 de la lengua catalana no vulnera el principio de igualdad entre ciudadanos, sino que, muy por el contrario, es una decisión perfectamente justificada del Gobierno autonómico, que trata de buscar una contrapartida a la abundancia de medios de comunicación en castellano. En esta misma sentencia, tampoco se considera burlado el derecho de los ciudadanos a recibir libremente información (amparado por el artículo 20.1.d de la Constitución), que podría considerarse vulnerado por el hecho de que los programas informativos locales de Cataluña se emitan exclusivamente en la lengua cooficial en TV3 y Canal 33. Concretamente, el Tribunal se amparó en una sentencia del 9 de noviembre de 1988 que declara que:

“La decisión de dar noticias, informes… de cualquier clase, en cualquier lengua (o no darlas), entra en el campo de la libertad de quien la toma y en principio no infringe ningún derecho de quienes pueden escucharlas o leerlas (o abstenerse de ello). La única infracción que desde este punto de vista cabe es la de censura o bloqueo por cualquier acción autoritaria extraña a los transmitentes o receptores. De lo anterior, se desprende que no dar noticias locales, o darlas en catalán solamente, no afecta al derecho a recibir información en sí mismo, porque este derecho actúa respecto de la información que se da pero no en cuanto a imponer la que el oyente cree necesitar”.

Más información sobre el catalán en los medios:

  • Un ejemplo de convivencia lingüística entre el catalán y el castellano es, sin duda, El Periódico de Cataluña, con idénticas ediciones en los dos idiomas. Mari Luz Peinado escribe al respecto en su artículo Bilingüismo real sobre el papel (de periódico).

1 comentario. »

  1. Bueno, bueno, un tema cuanto menos peliagudo!!!

    Desde luego ha recorrido un camino importante, (los valencianos tardaremos siglos en conseguir lo que ellos tienen).

    Es cierto que no consiguen todo lo que quieren, pero creo que las leyes y el exagerado patriotismo catalán no es el camino. Lo que si que es cierto, es que Cataluña posee una cultura que goza de una salud envidiable, que les ayudará a conseguir esto que ahora se proponen.

Responde