Repsol y los indígenas waoranis
La semana pasada Repsol-YPF, la multinacional española del petróleo, ante sus problemas con el Gobierno ecuatoriano para renovar sus contratos de explotación, anunciaba a través de los diarios españoles El País y ABC y a través del grupo Univision Communications Inc. que La Nacionalidad Waorani de Ecuador (Nawe) apoyaba a la empresa Repsol para que le fueran renovados los contratos de explotación petrolífera.
En ABC se recalcaba que el grupo Waorani había manifestado, a través de un comunicado, que la salida de Repsol implicaría que sus comunidades dejen de recibir servicios médicos, odontológicos y que los niños y jóvenes no tengan clases en los colegios, así como desayunos escolares.
Leer esta noticia no deja de sorprender a quienes observamos de cerca el acontecer indígena en Latinoamérica. Por primera vez una nacionalidad de la Amazonía apoya a una multinacional y presiona a un gobierno para que no revoque los acuerdos mantenidos con ella.
¿Quiénes lo dicen?
Tantos son los conflictos a los que son sometidos los pueblos originarios que, llevado por la curiosidad, comencé a indagar los orígenes de este supuesto comunicado de la Nacionalidad Waorani.
En primer lugar, los tres medios de comunicación antes citados no señalaban, al menos en internet, el documento completo de la declaración de los Waorani, sólo resaltaban que la efectuaba el presidente del Consejo de Gobierno Nawe, Enqueri Nihua.
Efectivamente, ese comunicado existe, lo publica de manera completa Xornalgalicia.com y se puede encontrar en internet. Lo que no queda claro es la representatividad de Enqueri Nihua para ser portavoz de la totalidad de la Nacionalidad Waorani,y mucho menos de todos los pueblos indígenas afectados por la explotación minera de esta zona del Amazonas.
El quid de la cuestión es que quien lo dice no puede representar a todos los pueblos indígenas afectados por las consecuencias sobre la biodiversidad de la zona, y lo peor, que medios de comunicación que se autocalifican de “serios”, de contrastar la noticia, no profundizan en temas de importancia tan relevante como la que nos ocupa.
Deben saber que Enqueri Nihua sólo habla a modo personal ya que la organización de la nacionalidad Waorani ha sufrido diversos cambios en su dirigencia y órganos representativos. Voy a citar algunos líderes Waoranis de los últimos dos años: Moi Enomenga y David Ahua. Todos con diferentes visiones sobre la explotación amazónica. Pero para los medios de comunicación “serios” sólo es publicable la opinión de quien defiende los intereses económicos de los lobbies occidentales.
Las manifestaciones en contra de las empresas petrolíferas han sido numerosas en los últimos años, pero objetivamente, hay que decir que las disgregaciones del pensamiento político de los pueblos amazónicos también son debidas a una pésima intromisión de las multinacionales y ONGs. Las primeras con la imposición cultural de los objetos de consumo y las ONGs por intentar interpretar desde una visión occidental la cultura amazónica.
Dónde se encuentra la explotación petrolífera
La explotación petrolífera efectuada por Repsol-YPF para el Gobierno ecuatoriano está situada en el Parque Nacional Yusani, declarado en 1989 Reserva Mundial de Biosfera, dentro del programa del Hombre y de la Biosfera de la UNESCO.
Sólo como un apunte, sirve conocer que El Yasuni protege un amplio rango de la comunidad de vegetales arbóreas, considerada como la más diversa del mundo, la cual se extiende desde el occidente del Ecuador y el noreste de Perú hasta el Brasil. 1762 especies de árboles y arbustos han sido descritas en el Yasuni, más de 366 de ellas no han sido clasificadas aún por la ciencia occidental (debido a cambios taxonómicos, nuevos registros para el Ecuador y nuevas especies para la ciencia).
Lo más importante: el factor etnográfico
Basta recordar el relato que realizaba el naturalista alemán Erwin Patzelt de su primer encuentro con los Waorani. En 1971 escribía: “No puedo negar que las preocupaciones y cierto recelo invadían mi espíritu mientras me acercaba a la primera parte del viaje. Mi corazón latía muy fuerte, por fin se iban a cumplir mis propósitos: un acercamiento con el temible pueblo huaorani”.
Patzelt se refería a la fama de guerreros que tenían los Waorani en contra de los asentamientos petrolíferos en aquella época. Sólo han transcurrido 27 años y en este corto espacio de tiempo es imposible que todos hayan cambiado de opinión. No podemos olvidar que los medios de comunicación de masas, las grandes editoriales, pertenecen a holdings económicos que también se involucran en negocios de explotación de recursos naturales.
La estrategia de estas empresas como Repsol-YPF es convencer a las comunidades indígenas de que el progreso y el dinero, hace veinte años desconocido, va a llegar si no se oponen a las explotaciones. Y lo hacen en países donde no se cumplen los convenios internacionales ni los derechos humanos y menos aún convenios ratificados como el 169 de la OIT.
Los mediadores suelen ser personajes como Don Clarke utilizado por Barrick Gold para mediar con los pueblos originarios haciéndoles creer que pertenecen a tribus americanas que han obtenido inmensos beneficios con la explotación minera, sin comunicarles, por supuesto, los grados de alcoholismo y drogadicción en que caen sus miembros ante la pérdida del territorio y la identidad.