Para ahorrar, importa
En tiempos en los que la crisis se impone al tan socorrido tiempo atmosférico en las conversaciones de ascensor, quizá sea el momento de atreverse a importar algunos artículos para evitar grandes cambios en nuestros hábitos de consumo.
¿Qué es la importación?
La Real Academia Española la define así:
“Introducir en un país géneros, artículos o costumbres extranjeros”.
El matiz interesante viene cuando los artículos extranjeros son idénticos a los que se venden en nuestro país. Así pues, resulta posible comprar artículos en otros países aprovechando ofertas, promociones o un tipo de cambio monetario favorable.
También resulta interesante cuando tus gustos se han refinado hasta el nivel de no obtener satisfacción con los artículos que se venden en nuestro mercado local y en cambio te interesa acceder a ediciones especiales que sí se venden en otros países.
Barreras contra la importación
Con la finalidad de evitar la competencia desleal y a fin de proteger, de alguna forma, el mercado nacional, los países suelen gravar (con uve) los bienes importados con aranceles. Para hacer una interpretación rápida podemos definirlo como un impuesto que se añade a los artículos en el momento de pasar por la aduana. El objetivo es que no sea tan interesante comprar fuera y que el dinero lo gastemos en nuestras tiendas.
Contra estas barreras surgió el comercio libre o zonas de libre comercio, básicamente acuerdos entre países para comerciar sin aranceles.
Todo esto tiene unas implicaciones y unos motivos, la verdad es que resulta bastante curioso (todavía recuerdo la primera vez que me explicaron cómo funcionaba este tema) y si tienes un mínimo interés te sugiero que te informes.
Ejemplos de artículos para importar
- Videojuegos: pongamos que nos interesa el NBA 2K9 para XBOX360. Tenemos dos opciones, la primera, comprarlo en Fnac por 56,90€ (con descuento y todo, dado que el precio oficial de venta en nuestro país es de 59,95€); la segunda opción sería importarlo desde Play-Asia por 54,90$ + gastos de envío de 3,40$, precios que sumados y trasladados a euros nos supondrían un desembolso de 45,50€. Un ahorro cercano al 20% en un artículo de ocio.
- Libros: ¿amas la literatura pero odias que no lleguen las mejores ediciones a las estanterías de nuestras tiendas? ¿te hartas de esperar a que traduzcan los textos al español para que las tiendas pongan el libro a la venta? Si el idioma no es el problema, puedes ampliar la lista de librerías donde comprar con algunas internacionales. Por ejemplo podemos buscar una edición especial de Harry Potter en la famosa Barnes&Noble.
- Películas: siempre y cuando no tengan protección regional que impida su correcta visualización en nuestros reproductores. Aunque hay gente que prefieren tiendas como Play.com, mi favorito es Amazon (suelo comparar precios entre la versión americana, la alemana o la de Reino Unido).
- Otros: ¿por qué no importar ropa? ¿o coches? Existen empresas dedicadas en exclusiva a la importación de coches, date cuenta que estas empresas compran el coche, te lo traen y ganan un dinero mientras consiguen que a tí te cueste menos de lo que te pide el concesionario oficial en España.
Un caso que me encanta: Blu-ray vs HD DVD
Este caso en particular me parece la mejor forma de explicar el ahorro que podemos conseguir con la importación.
El Blu-ray es el vencedor de la última guerra de formatos de vídeo y fue desarrollado por la Blu-ray Disc Asociation, centrémonos en dos nombres: Sony y Philips. El HD DVD era el contrincante presentado por Toshiba, para realizar una rápida comparación podemos decir que tenía menor capacidad y no tenía la resistencia a rayas del Blu-ray.
El caso es que a nivel práctico ambos ofrecían una calidad similar pero encontraron una barrera en el precio de venta: 30€ por película parecen excesivos para la mayoría de bolsillos españoles. La solución para los sibaritas sin dinero: importar. La contramedida tomada para algunas películas en Blu-ray: protección regional, de modo que no os recomiendo comprar películas de ‘Region1′ dado que sólo funcionarán en reproductores americanos o canadienses; los europeos podemos comprar ‘Region2′ o ‘RegionFree’ (estos últimos sin protección regional).
Para aquellos que deseaban estar a la última y poder disfrutar de películas en alta definición, la opción que surgió, gracias a la importación y a la batalla por el mercado que disputaban Blu-ray y HD DVD: comprar en el extranjero películas en HD DVD (ninguna tiene protección regional) y disfrutarlas tranquilamente en el sofá de casa. Mientras el mercado local nos ofrecía películas a 30€, tanto las de Blu-ray como las de HD DVD, en Estados Unidos se vendían películas en Blu-ray a 30$ y películas en HD DVD a 12$… es decir, la misma película llegaba a tu casa a un tercio del importe que pedían en España.
Hoy en día todavía podemos ver películas en HD DVD a esos precios pero si todavía no tienes reproductor y no quieres comprar el de ambos formatos, quizá te interese fijarte en los de Blu-ray dado que Toshiba tiró la toalla y no sólo no saldrán más películas en su formato sino que las que habían en las tiendas fueron retiradas de inmediato.
Importante, antes de importar…
Lo primero que debemos hacer antes de lanzarnos a comprar en cualquier parte del mundo es informarnos bien sobre impuestos y gastos de envío, ya que a nosotros nos interesa comparar el precio final de los artículos y quizá no merezca la pena comprar un artículo en otro país por un precio final de 57€ cuando en la tienda de la esquina lo tenemos por 60€. ¿Merecen la pena esos 3€ el tiempo que vas a tener que esperar?
Otro asunto de importacia capital es la fiabilidad de la tienda. Cualquiera puede ofrecer cosas muy baratas pero luego no enviarte nada. Para saber de quien puedes fiarte resulta interesante utilizar buscadores, como Google o Yahoo, y ver qué aparece; también puedes utilizar portales de opinión, como Ciao; o cualquiera de los miles de foros que hay por la red.
Debes ser consciente de la posibilidad de que tu compra venga con un cargo extra desde las aduanas: los aranceles que he comentado. La opinión general de la gente que importa alguna cosa de vez en cuando es que la aduana es una lotería y los hay con diferentes teorías: que el paquete no se envíe por mensajería urgente, que el valor declarado sea inferior a cien euros… en definitiva sugerencias que no evitarán que tu paquete tenga algún boleto para el sorteo. Eso sí, que no cunda el pánico: si tienes muy mala suerte el pedido puede salirte un poco más caro de lo que te habría salido en España pero no van a pedirte mil euros por importar un artículo de cuarenta.
Finalmente no hay que olvidar que las garantías pueden ser muy distintas a las que ofrece el mercado nacional y las devoluciones no son tan sencillas como las que estamos acostumbrados, principalmente porque aquí existen unos gastos de envío y tú harás frente al coste de enviar el artículo de camino a la tienda.