La austeridad institucional en España
Austeridad, esa palabra repetida hasta la saciedad en épocas de desazón económica. La cualidad de ser sobrio, morigerado, sencillo o sin ninguna clase de alardes, pero también según la RAE, la mortificación de los sentidos y las pasiones.
Semanas atrás se hizo público el Proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2009. Unas partidas, que según los implicados en su elaboración, responden a las necesidades de la sociedad española y suponen un esfuerzo de austeridad, rigor y contención en el gasto.
Mientras que los ciudadanos ven que la cifra de parados aumenta, suben los impuestos, las hipotecas se disparan y los precios no cesan en su escalada, los políticos hablan de apretarse el cinturón y dicen que van a ser los primeros en hacerlo. La administración pública, a todos los niveles, habla de control del gasto público, pero no concreta las partidas en las que se va a ejercer este control.
Los excesos en el gasto público se convierten, en esta situación más que nunca, en un arma arrojadiza entre gobierno y oposición. Un arma que ha sido utilizada en anteriores gobiernos y se sigue utilizando en la actualidad.
Congelación de sueldos de altos cargos
Los pilares básicos de los planes de austeridad en la Administración parecen centrarse en la congelación de sueldos a los altos cargos y la reducción de la oferta pública de empleo. Zapatero, para dar ejemplo, se ha congelado sus 91.982,40 euros anuales. Esta medida ha sido secundada por varias comunidades autónomas, con el objetivo de contener sus gastos.
El coche oficial
Los coches oficiales son frecuentemente el objeto de la polémica y consiguen distraer la atención de la opinión pública momentáneamente. Se cuestiona su compra, pero también su equipación y su uso (o abuso). Desde los municipios hasta la Moncloa, pasando por la Casa Real y todo tipo de organismos oficiales. No me atrevo ni a aproximar los centenares de coches oficiales que hay en España.
La noticia más reciente ha sido protagonizada por el presidente del Parlamento de Cataluña, para el que un Audi A8 Limusina no tiene suficiente equipamiento de serie. Afortunadamente su sentido común le hizo rectificar, pero no a tiempo, ya que fue imposible evitar la crispación de la opinión pública.
En otros países no existe un parque de vehículos oficiales tan elevado y es habitual que algunos políticos se desplacen en su propio coche, incluso los cargos más importantes. En España el controvertido presidente cántabro es conocido por ser reacio a utilizar el coche oficial y por su austeridad, ya anterior a la crisis.
De viajes oficiales, despachos, restaurantes y otros lujos
La lista de lujos y excesos que se pueden encontrar revisando las hemerotecas es de lo más variopinto. En muchos casos son desaciertos tan grandes que cuando se hacen públicos dejan en una posición muy comprometida al político de turno.
Desde una boda de estado, a restaurantes lujosos, pisos oficiales o viajes institucionales. Pasando por 1500 corbatas de siete pliegues y 500 pashminas de seda, 500 mojitos en La Habana o una boda real. Sin olvidarse de las grandes inauguraciones, con más de un millón de euros de presupuesto, que siguen programándose en tiempos de crisis.
¿Necesidad o exceso?
Los representantes institucionales deben vestirse de un cierto nivel protocolario, en consonancia con su papel y sus responsabilidades. Otra cosa muy diferente es el derroche de dinero con cargos al erario y sin justificación alguna.
Cualquier ciudadano puede entender determinados privilegios para determinados cargos, como los coches blindados o los gastos de dietas, pero que gasten 400 salarios mileuristas en un coche o que coman menús de 200 euros es más complicado de explicar.
Pingback por Blog de Notas » Número 18 (y entrevista en 233grados.com) el 04 de Noviembre de 2008:
[...] Actualidad: La austeridad institucional en España [...]