Villalonga quiere un club de fútbol para lavar su imagen
El fútbol es espectáculo. Y muchos personajes lo utilizan para obtener notoriedad ante la opinión pública: Jesús Gil se hizo famoso tras ser presidente del Atlético de Madrid e incluso fundó su propio partido político con el que llegó a ser alcalde de Marbella, Florentino Pérez aterrizó en el Real Madrid tras poner a su constructora ACS entre las más prestigiosas del Estado y Lendoiro, presidente del Depor, ha buscado la alcaldía de La Coruña durante muchos años.
Juan Villalonga es el último en dar el gran paso. El Real Madrid se ha convertido en su objetivo para 2010, como confirmó en los micrófonos del programa deportivo ‘El Tirachinas‘ de la COPE. El reputado empresario español se ganó su prestigio tras ser nombrado presidente de Telefónica en 1996, donde consiguió su privatización e internacionalización.
Pero ahora eso es pasado. Villalonga quiere regresar a la primera línea de la actualidad y para ello no ha encontrado mejor forma que desembarcar en el mundo del fútbol, aunque el ex presidente de Telefónica está demostrando que no se mueve con la misma destreza sobre el césped que en los grandes despachos.
Su experiencia en Valencia
Juan Villalonga cometió un error de bulto en verano que le puede costar muy caro. El madrileño llegó a un acuerdo con Juan Soler, entonces máximo accionista del Valencia, para ser el encargado de reflotar la nave blanquinegra de su grave crisis económica e institucional. Pero, tras pocos días en el cargo, en los que prometió que no se marcharía ninguna estrella y que haría del club valencianista un actor principal en las principales competiciones, llegó la ruptura con Soler.
El ex presidente del Valencia echó a Villalonga y acordó la venta de sus acciones a su entonces enemigo Vicente Soriano, que tras meses en el cargo ha conseguido dar tranquilidad y criterio al club valenciano.
Pero Villalonga sigue empeñado en gestionar un club y ha puesto sus ojos sobre el Real Madrid. Ahora pretende presidir la institución merengue y repetir la gestión obsoleta que implantó Florentino Pérez, que acabó con el dueño de ACS fuera del palco del Bernabéu.
Antes del Madrid y el Valencia estuvo el Liverpool
El fútbol y los sentimientos van de la mano y parece que Villalonga no lo comprende. Su intento de comprar el Valencia será una pesada losa en el camino hacia la presidencia del Real Madrid. Un aficionado madridista no sería capaz de traicionar su escudo por el del club de Mestalla. Y Villalonga ha coqueteado con clubes enemigos históricamente. Además, también intentó su desembarco en el Liverpool.
Lo que sí es cierto es que Villalonga se maneja muy bien ante las masas. Ya lo demostró en su última comparecencia en Valencia en la que decía que el club acabaría desapareciendo por la gran deuda que arrastraba y que sólo él podría revertir. La mayoría de la afición le creyó. Su afirmación de llevar al Valencia en el corazón llegó al público y le encandiló.
Pero las palabras se las llevo el viento. Ahora ya no se acuerda de su pasado y sí de su futuro merengue. La memoria en el fútbol es débil, aunque deberá emplear toda su retórica para convencer a la masa social del Real Madrid para llegar al sillón presidencial.
Comment por Raúl M. el 27 de Octubre de 2008:
Personajes así no los necesita el fútbol.
¡¡Fuera!!