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Ana Díaz nació en Lugo hace 24 años, es Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidade de Vigo. Ha trabajado en publicidad, en gabinetes de comunicación y como asesora de comunicación política. Especializada en Comunicación Política y nuevas tecnologías. Blog

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Modelos de presidenta

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La política es un show, donde las ideas y los programas pierden interés a favor de la puesta en escena y la imagen. La elegancia personal, el ir bien vestido, el peinado o el maquillaje, conforman la percepción que los ciudadanos tienen de sus políticos y pueden transmitir mucho sobre ellos. Por eso los asesores cuidan el vestuario de sus candidatos al máximo.
Cuando llegan a la presidencia centran las miradas también a nivel internacional. Pero este escrutinio es mayor en caso de que la presidencia la ocupe una mujer. La imagen personal es utilizada como un instrumento político más con el objetivo de despertar el interés de los medios de comunicación y obtener popularidad.

Modelos masculinos y femeninos
Las mujeres presidentas no llegan a la veintena, pero están entre las más poderosas del planeta. A una mujer presidenta se le exige ser luchadora pero pacifista, inflexible pero negociadora, firme pero cálida y fuerte pero no arrogante. Su vestuario ayuda a conformar su personalidad y el personaje que representan.
El estilo masculino parece ser la apuesta más segura para las presidentas, mujeres que quieren potenciar su fortaleza. Angela Merkel y Michelle Bachellet son las presidentas más representativas de este look. Su fondo de armario lo componen prendas de corte masculino, clásicas y atemporales. Cabello corto, trajes chaqueta pantalón, maquillaje natural y colores sobrios son los elementos característicos de un estilo que comparten también las presidentas Tarja Halonen o Helen Clark.
El contrapunto llega con la sofistificación de otras presidentas, conocidas por ser unas fashion victims, promover su encanto y explotar su imagen más femenina. Son una suerte de superwomans, subidas en unos stilettos. Claros exponentes de esta categoría son Cristina Fernández, que adornó su banda presidencial con lentejuelas, o Yuliya Tymoshenko, que con un cambio de peinado ocupó numerosos titulares.
Las mujeres presidentas despiertan un enorme interés en los medios de comunicación. Se convierten en personajes mediáticos, conocidas en todo el mundo y sus estilismos ocupan espacio en revistas internacionales de moda. Centran tanta expectación hacia su imagen como hacia sus acciones de gobierno y son capaces de eclipsar el protagonismo de un acto o correr una gruesa cortina de humo sobre cualquier tema de estado eligiendo el vestuario adecuado.

Embajadoras de la moda
Hasta las presidentas que no se pueden resistir a los modelos de alta costura saben de la importancia de su labor como embajadoras de la moda de su país. Promocionan los creadores y las marcas propias dando una proyección internacional a estos diseñadores. Ellen Johnson-Sirleaf, la primera mujer presidenta en África, es una incondicional de la moda de su continente y aunque participe en una reunión en Europa, consigue con su vestuario reivindicar sus orígenes.

El ser y el parecer
¿Hasta que punto es más importante la imagen que el contenido del discurso político? En realidad, lo más importante es el mensaje que las presidentas envían. Una parte importante de ese mensaje está relacionado con su indumentaria y su imagen personal. A menos que ese sea el objetivo, el vestuario de una presidenta tiene que ser un complemento a su discurso y ser acorde con los valores del partido político que representa.

2 comentarios. »

  1. ¿Debemos preguntarnos si al mundo le interesa el discurso? ¿Son tan homogéneos ideas y discursos que al final el lenguaje no verbal marca la diferencia? ¿Será esta última cuestión,hoy en día, lo más importante como complemento a las ideas y discursos políticos?

  2. Efectivamente Carlos, el lenguaje no verbal es uno de los temas más trabajados con un político a la hora de entrenarlo.
    Los candidatos se convierten en personajes conocidos, que aparecen a todas horas en los medios de comunicación, a veces por su discurso, pero también por muchos otros asuntos que interesan a la opinión pública. La imagen del candidato o del gobernante, tiene un gran poder para transmitir ideas que directamente se asocian a su forma de ser y a su forma de hacer política.
    Conceptos que conforman el personaje político, como la austeridad/ostentación, clase media/clase alta, agresividad/talante y muchos otros, se trabajan también desde el punto de vista de su aspecto físico. Un número importante de electores tiene como base para la toma de decisión de voto la imagen que transmite el candidato y su lenguaje no verbal.

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