Los impuestos locales sí suben
Un antiguo responsable de elaborar presupuestos en una administración pública me contó un día cómo se cocinan, para que dejara de sorprenderme por la falta de credibilidad que tienen siempre, las cuentas públicas. “Se cogen los del año anterior, se aumentan un equis por ciento tanto en ingresos como en gastos, se quitan las inversiones realmente ejecutadas, que apenas llegarán al 50% de lo presupuestado, se dejan las que no se han hecho, se añaden las nuevas y listo”, resumió. Luego, una vez empezado el ejercicio se hacen los cambios pertienentes, no siempre a peor, porque a veces se ingresa más dinero del previsto y se puede gastar más en propaganda, por ejemplo. O se puede regalar 2.500 euros a las madres sin que esté presupuestado, devolver 400 a los trabajadores o ayudar a los bancos con 150.000 millones de euros.
Vengo a contar esto porque el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de este año es ciertamente poco verosímil, como han dicho Rajoy y otros líderes de la oposición, porque la situación es muy diferente a la del año pasado y ni siquiera se ha hecho el esfuerzo de acomodarlo a la crisis económica que vivimos. Pero eso no es tan grave porque seguramente se modificará antes de su aprobación y luego asistiremos a lo largo del año a una serie de cambios y medidas no previstas ahora.
Lo que sí es preocupante, y no causa tanto revuelo, es la alegría con la que los ayuntamientos nos están apretando el cinturón aún más a los ciudadanos en sus presupuestos para 2009, vía tasas, impuestos locales y tarifas varias. Porque ahí no habrá rectificación una vez que empiece el año. Mientras Rajoy le exigía a Solbes que baje los impuestos a los ciudadanos y a las empresas como medida para salir de la crisis, a lo que el ministro se ha negado, muchos alcaldes de todos los colores, también los del PP, están creando nuevas tasas y subiendo las existentes muchas veces por encima de la inflación. Lo más sonado, por estar en Madrid, ha sido la nueva tasa de basuras de Gallardón, pero también se va a crear, por ejemplo, una tasa de basuras en Valencia, donde estaba integrada en el IBI, y en muchos pueblos de su área metropolitana.
Ojo a la subida del billete del autobús
Muchos alcaldes alardean de que “congelan” los impuestos en referencia a que los suben lo mismo que la inflación, que debería ser lo normal. Pero este diciembre la inflación va a bajar y el resultado final será que también en estos municipios se pagará más. Todo indica, pues, que la merma de ingresos en los ayuntamientos por la crisis del ladrillo la van a pagar los ciudadanos.
Otro ejemplo, el año acabará con una inflación inferior al 4% pero el billete del autobús y del metro o las tarifas del taxi subirán un 8, 10 o 15%, como hacen cada año los alcaldes, lo cual aumentará el coste de la vida a quienes no tienen más remedio que utilizar el transpote público a diario. Lo mismo ocurre con la luz y el gas, cuyo precio máximo regulado por el Gobierno se ha cuadruplicado este año. Es cierto que la materia prima ha subido, pero el Gobierno podría aplazar ese aumento tarifario para cuando haya mejores condiciones, como ha hecho en otras ocasiones. Y es que ninguna de estas subidas ayudará a contener la inflación, para la que los políticos sólo parecen tener una solución que es para echarse a temblar: que no se traslade a los salarios el aumento de los precios.
Además, y volviendo al presupuesto de gastos, buena parte de él está comprometido al tratarse de los salarios de los funcionarios y el gasto corriente. Alguna administración podría plantearse reducir estas partidas en el presupuesto, pero serviría de poco porque a final de año siempre acaban disparándose. Podrían empezar, por ejemplo, por reducir la nómina de asesores, una creciente categoría dentro de la administración que nadie controla. Tan enigmática y costosa figura, la del asesor, merece sin duda un capítulo aparte, próximamente, dentro de esta sección.
Pingback por La austeridad institucional en España : Tinta Digital el 03 de Noviembre de 2008:
[...] ciudadanos ven que la cifra de parados aumenta, suben los impuestos, las hipotecas se disparan y los precios no cesan en su escalada, los políticos hablan de apretarse el cinturón y dicen que van a ser los primeros en hacerlo. La [...]