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Adrián Álvarez es de la cosecha humana del '85, y cree que sus padres son un par de guantes de látex porque fueron lo primero que vio al nacer. Tras una agónica etapa en el instituto, consiguió acceder a la carrera de Biblioteconomía y Documentación (ideal para nombrarla con la boca llena de fuet), aunque espera poder estudiar Comunicación Audiovisual. Blog

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El precio de los juegos ¿es razonable o un abuso?

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Digámoslo sin tapujos: por mucha confianza que ganen al sacar un nuevo formato supuestamente inquebrantable (el Blu-Ray, cuyas medidas anti copia fueron decisivas para que ganara la guerra de formatos), por muchas medidas restrictivas que se quieran imponer, por mucho que los ejecutivos se quejen amargamente, la piratería prevalecerá.

No es asunto de este artículo esclarecer quién se beneficia con ella, porque si hay algo que está claro en este turbio mundo es que se llevan a cabo demasiados esfuerzos por hacer que cualquier producto permanezca en Internet de forma gratuita. Las grabadoras se venden, los programas de copia se descargan y en general, quien más y quien menos, se ha beneficiado de ello.

Pero me resulta curioso leer en los foros por los que suelo vagar, cómo muchos usuarios de PC y consola se indignan ante el precio actual de los juegos. Y cómo en un ejercicio de demagogia, comparan la situación con el mundo de la música.

Un error de concepto

¿Por qué realizar esta comparación? De entrada, la similitud más evidente se encuentra en el formato: el disco. Claro que hay diferencias entre sus cualidades, el peso o el color del reverso del disco, pero esas diferencias son menores ante la todopoderosa percepción visual. Es redondo, ¿no? ¿Y con un agujero en medio?

¡Ah! ¡Ya nos vale! Y una ración de populismo de foro se sirve entonces bien calentita.

Pues esa simple comparación ya contiene un error. Un CD es mucho más barato de fabricar que un DVD o un Blu-Ray, aunque sin exagerar: fabricar un CD cuesta apenas algo más de diez céntimos de euro, un DVD unos sesenta y un Blu-ray, algo más. Y es más barato porque, a pesar de sus similitudes estéticas, tiene menor capacidad.

Entonces, ¿han subido el precio de los juegos por el cambio de formato? Por poner un ejemplo: cuando compré el primer ‘Half-Life’ de PC en CD-ROM, años ha, me costó 6.000 pesetas (36 €) con camiseta incluida. Ahora, ‘Turning point: fall of liberty’ sale en PC-DVD por 45 €, no hay caja de cartón sino un cacho de plástico y tampoco hay regalo. A menos que te guste el dependiente, en cuyo caso su mirada de satisfacción por llevarse algo que no vende será un regalo para ti.

Nos ha quedado claro que no es por el formato, así que vamos al quid de la cuestión.

Una analogía clarificadora

En el negocio de la música siempre ha habido un cantante y un equipo de personas encargadas de grabar, arreglar y publicar un disco. No creo, sin embargo, que haya habido un crecimiento significativo en el equipo encargado de la grabación, por lo que el aumento del precio de los discos tiene que ver más con la cara dura de los ejecutivos (que, con toda probabilidad, ni escucha ni escuchará nunca lo que vende) y con el efecto del pez que se muerde la cola: hay piratería porque los discos son más caros, y son más caros porque hay piratería.

En los videojuegos, esta subida de precios se debe, entre otras cosas, al enorme crecimiento de los estudios de desarrollo.

En los tiempos de las vetustas consolas de cinta, una persona podía programar un juego ella solita, con maña y tiempo libre. Vale, todavía hoy se puede hacer gracias a programas tan sencillos como RPG Maker, pero eso no nos interesa tocarlo, porque no se consigue un resultado equiparable a lo que hay a la venta en el mercado.

Lo que interesa es que, mientras para el primer ‘Half-Life’ se necesitó del esfuerzo de 30 personas para ver la luz, ‘Bioshock’ requirió más de un centenar. Y no es una moda, sino la tónica general: se pide gráficos potentes, música impactante y sonido realista. Y para ello, necesitas no a una, sino a varias personas que se encarguen de trabajar cada una de las partes del juego y a otras tantas para hacer que todo encaje.

Como una bola de nieve, el precio aumenta

Estos gastos de producción no son los únicos, pero sí deberían darnos a todos una idea del encarecimiento de los juegos. Es más, hoy día se producen y venden una cantidad pasmosa de juegos, por lo que también debe de influir los gastos de almacenaje (algo que poco se tuvo en cuenta cuando se anunció el precio de ‘Rock band’ en nuestro país: juego más instrumentos por la friolera de 240 euros). Y un último apunte: la cantidad de dinero destinada al marketing es tan alta que es imposible que los grandes lanzamientos pasen desapercibidos. O casi, si miras el fiasco de ‘Too Human.

Que son caros, nadie lo duda, pero los juegos no son necesarios para tu supervivencia y la de tu especie. Como hemos visto, la subida de precios no está tan injustificada como en la música, sino que tiene una base razonable.

Y es que quejarnos es gratis, y si encima podemos quejarnos y obtener algo de setenta euros por la cara, mucho mejor.

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