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Raúl Masa nació en Madrid en 1984, pero actualmente reside en Murcia. Diplomado en Biblioteconomía y Documentación, a falta de un año para ser Periodista (o al menos tener el título). Los mejores momentos… los que pasó en el departamento de Documentación de El País durante el año en que estuvo trabajando allí.

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¿A quién le damos el dinero?

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Definitivamente va a ser que sí estamos en crisis. Y es que si hace unas semanas nuestro sistema bancario y financiero era tan solvente, cómo explicar el porqué de la inyección de liquidez a dicho sistema. Lo que realmente parece claro es que las aguas corren en contra de todos, no sólo de los bancos, no sólo de los grandes y medianos empresarios, ni tampoco sólo de los millones de personas de clase media y baja que habitan este país, el problema es de todos.
Pero, ¿y la solución?, ¿quién y cómo la garantiza?
En principio el Gobierno español ha optado por seguir la corriente de los demás estados y potencias mundiales y quiere reactivar la economía realizando una inyección de liquidez al sistema financiero. Pero llegados a este punto es conveniente seguir abriendo los interrogantes, puesto que sistema financiero entendido como proceso sistémico incluye dentro del mismo a ahorradores, prestadores y prestatarios, luego todos somos parte de dicho sistema. Por lo tanto hacia quién debe ir dirigida dicha inyección de liquidez.

  • Los bancos, cajas de ahorro…
    Se puede pensar, acertadamente o no, que las entidades financieras, propiamente dichas, deben ser las beneficiarias de las ayudas económicas. La razón en principio se antoja simple y fundamental. Y es que si no hay fluidez dentro de las empresas financieras se dan a bote pronto dos circunstancias que amplían y agravan la crisis. La primera es el hecho de que los bancos sin dinero no pueden prestarse entre ellos mismos, por lo que el gran flujo de operaciones monetarias se estanca. Y la segunda cuestión es que sin una liquidez adecuada, estas entidades dejarán de prestar dinero a las pymes, por lo que el problema se enquista más debido a que estas medianas empresas ni se pueden desarrollar, ni pueden crecer, sino al contrario, despidos y cierres que agudizan más el sentido de la crisis.
    Así pues, parece lógico que el dinero se inyecte a los sistemas bancarios y de ahorros, pero quién asegura que estos fondos que tanto cuesta conseguir no servirán para otros menesteres.
  • A las personas físicas
    ¿Para qué dar el dinero a los bancos si quien no tiene son las personas? ¿Y es que no son éstas las que tienen que volver a consumir y regenerar el sistema consumista que hemos llevado hasta ahora? Pues demos el dinero a las masas y que vuelva la gran rueda del capitalismo a girar. Pues bien, absurda conclusión. Si el dinero se diera directamente a las personas la explicación futurible de lo que sucedería es muy simple. Subida de precios, cotas inimaginables de inflación y ya está. Y esto se debe a que si todos tenemos más dinero, la propia ley de la oferta y demanda se autorregularía y volveríamos a estar en las mismas.
  • Entidades públicas y obras públicas
    Parece una de las alternativas más interesantes, pero que por motivos desconocidos casi nadie la plantea. Y es que gran parte de las actividades económicas se realizan a expensas de las administraciones públicas (construcción de carreteras, bienes y servicios públicos, empleo público…) por lo tanto parece lógico que algo muy positivo sería inyectar ese dinero a los ayuntamientos para que prosiguieran con sus ritmos habituales de gestión pública y que de esta manera el círculo del consumo siguiera su curso. El ayuntamiento contrata a la empresa para hacer, por ejemplo, una carretera, la empresa contrata empleados y los empleados gastan el dinero y guardan ahorros. Problema básico, ¿quién se fía a estas alturas de las administraciones locales como para darles tanto dinero?
  • El Estado compra activos
    Esta solución por la que han optado muchos países, se basa en la compra de activos financieros, tanto de bancos como de entidades financieras. Lo que viene una suponer una cierta nacionalización de estas empresas, que pasan en parte a manos de los propios estados. En otros casos se les da el dinero pero con condicionantes, caso reciente de ING Direct.

Conclusión

Ante tal panorama, parece que la decisión que tome el Gobierno, sea cual sea, puede que no sea la más correcta, o pude que sí. Sólo el tiempo y las decisiones que se tomen una vez las grandes entidades se hagan con dicha liquidez, dará la razón a unos y se la quitará a otros.

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