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Francisco Javier Puchades nació en Valencia hace 26 años. En 2005 se licenció en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera - CEU, la misma universidad en la que en 2008 ha obtenido la licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas. Actualmente trabaja en Radio Televisión Valenciana. Cada noche lo podemos escuchar a través de los micrófonos de Ràdio Nou en el último informativo de la jornada.

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El fútbol, una cuestión de Estado

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Casi con la misma coordinación que lo hicieron hace unos días con el sector financiero, los Gobiernos europeos han salido al rescate del planeta fútbol cuando éste se ha visto amenazado. Sea coincidencia o no, los planes de salvamento se han solapado en el tiempo. En poco más de 72 horas hemos visto a Inglaterra y Francia lanzarse a la piscina por sus selecciones nacionales. Casi al mismo tiempo, el Gobierno Español hacía lo propio con el Atlético de Madrid, amenazado por la UEFA tras los incidentes en el partido contra el Olympique de Marsella del pasado 1 de octubre.

Si lo calculamos en función del tamaño y del nivel de intervención, el plan español es el más extenso, sin duda. En 48 horas, el Atlético de Madrid ha pasado de ver cómo la EUFA cerraba su estadio durante 2 partidos a conseguir un aplazamiento de la sanción. El miércoles sí jugará contra el Liverpool en el Vicente Calderón. En medio queda una vasta operación diplomática del Gobierno español para desbloquear una sanción tan injusta como incoherente.

El primero en alzar la voz fue el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que defendió la actuación de la Policía española contra los ultras franceses y exigió una rectificación inmediata a la UEFA. A partir de ahí, se sucedieron una serie de intensos contactos entre la diplomacia española y el máximo órgano del fútbol europeo.

El resultado fue la conversación de urgencia entre el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, con el presidente de la UEFA, Michelle Platini. “Zapatero me pidió intervenir por mi condición de atlético y de ministro del Interior”, explicó el miércoles por la noche Moratinos en “El Larguero” de la Cadena SER. Horas después de ese encuentro la UEFA reculó.

El movimiento del Gobierno español era casi obligado, especialmente si tenemos en cuenta que la UEFA cuestionó la actuación de la Polícia española a la hora de retirar una pancarta de los ultras franceses que desencadenó los incidentes. Madrid 2016 es cada vez más visible en el horizonte y conviene vigilar con ahínco la imagen que exporta el deporte español en las citas clave. Sin embargo, cabe preguntarse cuál hubiese sido la reacción ante una situación similar protagonizada por un deporte menor, sin el nivel de convocatoria ni la capacidad de acceso a los medios que posee el fútbol.

Francia, al rescate

Casi al mismo tiempo que el Gobierno español bregaba por el Atlético, Francia salía al rescate de su equipo nacional. La selección no jugará los partidos cuando los espectadores piten contra el himno nacional. La petición salió del primer ministro francés, François Fillón, tras los silbidos que acompañaron a La Marsellesa en los prolegómenos del Francia-Túnez disputado en París ante 65.000 espectadores, muchos de ellos tunecinos e hijos de inmigrantes. Los incidentes, “insultantes para Francia” según el Fillón, ya se habían repetido en otros enfrentamientos anteriores con selecciones del Magreb.

Inglaterra evita el Bernabéu

La ola de proteccionismo sobre el fútbol levantada en la última semana la cierra Inglaterra, donde la Federación ha rechazado el Bernabéu como escenario para un partido amistoso ante España fijado para el próximo 11 de febrero de 2009. Pretenden evitar los insultos racistas de 2004 que en su día obligaron a varios parlamentarios españoles a emitir una declaración de condena ante la “decepción” que manifestó el entonces primer ministro británico, Tony Blair. Si atendemos a los antecedentes, todo apunta a una nueva intervención de la diplomacia española para resolver el bloqueo.

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