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Adolfo Ventura nació en Valencia hace 35 años, y es diseñador industrial y gráfico por el CEU S. Pablo. Es director creativo en Taller Digital y se estrena en estas lides, no sean crueles.

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Eficacia anónima: el rostro del ’safety car’

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Son las dos de la tarde de un jueves, previo a la celebración de cualquier Gran Premio de F1. Suena el silencio en la pista, los F1 encerrados en su box no podrán reinar sobre sus dominios del circuito hasta el día siguiente, cuando comiencen los entrenamientos libres.

De repente, cruzan fugaces el asfalto dos flechas plateadas rugiendo con rabia en una batalla privada, sin puntos en juego, campeonatos, repostajes ni estrategias. Es el honor entre compañeros lo que está en juego: son Bernd Mayländer, piloto oficial del Safety Car de la F1 y el piloto-médico Jacques Tropenat, a los mandos del Medical Car, librando su duelo clásico de cada jueves.

Ellos son los primeros en reconocer palmo a palmo cada pista y estrenarla y, aunque oficialmente se encuentran allí para ello, además de ser filmados por las cámaras de televisiones en pruebas y otras verificaciones, extraoficialmente no pueden resistirse a un duelo privado, como reconocen entre sonrisas en las entrevistas “Luchamos para conseguir la mejor vuelta el jueves, es la única carrera para nosotros durante el fin de semana”.

Protagonista accidental

Bernd Mayländer es un piloto de 37 años veterano de la DTM , vencedor de las 24 horas de Nurburgring y excompañero de armas en otras disciplinas de  Alexander Wurz y Nick Heidfeld. En el año 2000 fue invitado por la FIA a asumir el difícil papel de pilotar el safety car en la F1 y, salvo una sola vez por lesión, ha realizado su trabajo ininterrumpidamente hasta hoy.

En cada carrera del campeonato, dos hombres a bordo del Safety y otros dos en el Medical Car esperarán pacientemente y con nervios de fibra de carbono, observando sus monitores del salpicadero, la señal de Charlie Whiting. Si el Director de carrera ordena por radio “Safety car, go!”, rugirá con rabia el motor para propulsarlos a la pista hasta la cabeza de carrera lo más pronto posible y garantizar la seguridad de la prueba ayudándoles a sortear el obstáculo que le haya hecho salir: aceite, lluvia torrencial, un accidente…

Paradójicamente, se convertirán al instante en el objetivo del odio de los estrategas de los equipos. Adiós a la victoria o bienvenido al podio, según sonría la mala suerte.

Sus armas

Aunque a menudo parece que el safety va despacio, en muchas curvas puede apreciarse cómo va literalmente a tope. No puede ir despacio porque perjudicaría a los coches en carrera, ya que se podrían enfriar sus frenos, pudiendo llegar a cristalizarse, lo que supondría perder toda su eficacia, o sus neumaticos, descendiendo su presión y contribuir a un accidente muy grave, como que costó la vida a Senna en 1994 al reanudarse la carrera tras varias vueltas con safety.

Mayländer lo sabe: debe ir al límite, jugándose la vida para que otros no lo hagan, manteniendo un ritmo (pace en inglés, por eso en la Nascar le llaman pace car) infernal.

Para desempeñar su trabajo, poseen armas temibles: el Medical Car es un Mercedes-AMG C63 Estate de 475 CV, y el safety es un magnífico Mercedes- AMG SL 63 AMG V8 de casi 600 c.v , con la velocidad máxima autolimitada en 300 km/h. Es casi la mitad de potente que un F1, pero aún así demoledor: acelera de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos.

Pero es el indio y no la flecha de plata la que sabe administrar su potencia: en en el GP de Nürburgring del 2007, la lluvia inundó el asfalto. Vitantonio Liuzzi perdió elcontrol y embistió al safety, y sólo los reflejos y sangre fría de Mayländer hicieron que esquivara con un potente aceleron en plena curva el impacto seguro. Sin embargo, en 2002 estuvo incluso más cerca. Heidfield se llevó por delante la puerta del Medical Car instantes antes de que descendiera el doctor.

En la próxima carrera, Mayländer volverá a sentarse sobre sus 600 c.v. en marcha y preparados. Si no hay suerte, saldrá lanzado a jugarse la vida en un circuito sucio o lluvioso para que otros no se la jueguen, acelerando al límite justo donde los demas frenaríamos.

Al menos puede presumir de algo: a diferencia de los demás pilotos, él tiene aire acondicionado.

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6 comentarios. »

  1. [...] Deportes. Eficacia anónima: el rostro del safety car. [...]

  2. Poca gente se plantea en la F1 la visión de la carrera desde el “safety”…

    El último vídeo nos permite apreciar que su sueldo (ignoro la cantidad) es bien merecido.

  3. No tenía ni idea de que el safety se jugaba la vida de esta manera. Yo pensaba que iba como una maldita tortuga :O

    Una pregunta, ¿quién sustituiría al actual piloto del Safety si algún día decide dejarlo o si, esperemos que no, sufre un desgraciado accidente? ¿Invitarían a algún piloto famoso retirado, cogerían a un prefesional desconocido para el público o pondrían un anuncio en InfoJobs en plan “se busca pirado con carné de conducir para jugarse la vida a 300km/h” a ver quién se presentaba?

  4. Chema: lo de su sueldo se ha planteado más de una vez en alguna entrevista, y la única respuesta oficial es: “Lo suficiente”, :-)

    David: Buena pregunta. Tropenat, el piloto del Medical Car lleva un par de carreras fuera de juego por una infección de oído, y le han sustituído Sebastien Buemi, piloto de pruebas de Red Bull en esta carrera, y en la anterior el probador de Honda, Alex Wurz, así que muy posiblemente buscarían a algún probador o ex-piloto de F1, imagino que por la ventaja de conocer los circuitos.

    El anuncio de Infojobs sería para enmarcarlo, :-) )

    Muchas gracias por comentar.

  5. [...] ¿Quién está detrás del safety car?www.tintadigital.org/13/10/2008/eficacia-anonima-el-rostro-d… por azathyel hace pocos segundos [...]

  6. [...] un interesante post en Tinta Digital sobre el piloto menos conocido de la Fórmula 1, pese a que llev conduciendo un coche desde el año [...]

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