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Raúl Masa nació en Madrid en 1984, pero actualmente reside en Murcia. Diplomado en Biblioteconomía y Documentación, a falta de un año para ser Periodista (o al menos tener el título). Los mejores momentos… los que pasó en el departamento de Documentación de El País durante el año en que estuvo trabajando allí.

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La economía universitaria

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¿Puede llevarse una vida digna cuándo los recursos económicos son muy bajos? Evidentemente, sí. Sin ir más lejos, siempre tenemos las estimaciones sobre los países africanos de los cuales nos llega la noticia de que familias enteras viven con menos de un dólar al día. Pero salvando la diferencia real entre primer y tercer mundo, y siempre desde el conocimiento de que hay gente en peor situación, planteemos una nueva pregunta.

¿Un universitario emancipado puede enfrentarse a la nueva situación económica?

La respuesta también es clara y afirmativa, pero no por ello significa que todo universitario viva con grandes lujos. Partamos de la premisa de un universitario que estudia fuera del nido familiar y en Comunidad Autónoma distinta a la de la residencia familiar.

  • El lugar de residencia. Existen varias posibilidades de alojamiento para la estancia de la vida universitaria. Las principales son las residencias universitarias, los colegios mayores y la opción generalmente más numerosa, compartir piso con más estudiantes. Pero aquí tenemos una de las primeras cuestiones problemáticas: el alquiler medio durante un mes puede variar en más de 200 euros de unas comunidades a otras. Situando a Madrid y Barcelona como las más caras, tenemos que el alquiler de una habitación puede situarse en torno a los 300 o 400 €, mientras que en comunidades como Murcia o Andalucía el precio puede disminuir hasta los 150 € por habitación.
  • Gastos académicos. No menos caro es el propio gasto académico. Aquí también hay diferencias sustanciales de unos estudios a otros. Hablando del coste de matriculación, la cantidad media de las carreras de letras (Periodismo, Publicidad, Filología…) se sitúa en torno a los 800 €, mientras que el precio de las carreras de ciencias puras (Química, Física, Farmacia…) en la mayoría de los casos, y siempre que sea primera matriculación, el coste suele superar los 1.300 €.
  • Cesta de la compra. Como del aire todavía no puede mantenerse el ser humano, hay que llenar la despensa. Aquí de nuevo el gasto es algo que hay que controlar, pues bien sabido es por todos la diferencia que puede haber en la lista de la compra dependiendo de los productos básicos de alimentación y consumo. Teniendo en cuenta que el precio de la cesta de la compra no deja de aumentar y que los indicadores de consumo se disparan mensualmente, el gasto en alimentación y manutención se puede elevar en torno a los 150 o 250 € mensuales siempre que se racionalice todo lo consumido.
  • Pequeños gastos. A todo esto hay que añadir esos pequeños o grandes gastos que se tienen: material académico (libros, fotocopias…), el consabido ocio español (cenas, comidas…), gasto en transporte… por lo que volvemos a tener un gasto en torno a los 200 o 300 € (depende la persona) en este tipo de gastos menores.
  • Becas y ayudas. Evidentemente no todos son malas noticias. Siempre nos queda poder trabajar de becarios o realizar prácticas remuneradas por unos 400 o 500 € al mes, dependiendo del lugar y las horas, algo que apenas da para pagar el alquiler y pocos lujos más. A todo esto hay que sumar, en el mejor de los casos, las becas que concede el Ministerio de Educación, que en circunstancias de desplazamiento o movilidad, la cifra puede subir a cerca de los 4.000 €.

Podemos

Por lo tanto, tenemos que si eres estudiante de Química y la carrera la estás cursando en Madrid y no acostumbras a negarte los caprichos, está claro que no es la mejor de las previsiones para pasar así 5 años (como mínimo). Aunque claro está, siempre puede quedar el consuelo de que hay gente que realmente lo está pasando mucho peor. Y que por fortuna, pese a todo, seguimos viviendo en un país con la libertad suficiente como para poder estudiar lo que uno quiera aunque tenga que comer los yogures de la marca del pertinente mercado en el cual se compren.

1 comentario. »

  1. La verdad es que para los que aún no nos hemos emancipado también es un gasto. Sobre todo, porque a nosotros sí que no nos dan ayudas tan fácilmente (me refiero a las becas de movilidad). Claro que también te digo que soy de las pocas que aprecian el gasto que hacen sus padres, algunos creen que están aún en el instituto y el deber de sus padres es pagar unos créditos de unas clases a las que seguramente ni vayan. Por eso yo intento ahorrar para pagarlo yo y ya será decisión mía si voy o no.
    La vida universitaria no es tan divertida como la pintan, al menos no en mi carrera… De hecho, por lo que sé, ser un erasmus, de los típicos, que no paran por casa, tampoco es tan barato!

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