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Carlos Mallagaray nació en Chile y es fotoperiodista de profesión. Lleva más de veinte años en la profesión, publicando en diversos medios españoles. Ha sido colaborador de 'El Mundo' del País Vasco por más de dos años, y corresponsal gráfico de la revista 'El Siglo' desde su fundación. Actualmente trabaja en un proyecto de larga duración en Chiloé, Chile. Blog

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Muxe, el tercer sexo zapoteca

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-Mamá, soy muxe.

Con esas palabras Luis se dirigió a su madre. Ella lo sabía desde hace tiempo, pero esperaba pacientemente a que su hijo se lo comunicara. El niño, de unos 7 años, esperaba la respuesta de su madre en medio de la habitación, agitado, transpirando por la emoción y por los 40 grados que marcaba el termómetro en Oaxaca. Ella se acercó y en el silencio de la tarde hizo que Luis escuchara el palpitar de su corazón mientras lo acurrucaba contra su pecho, un palpitar agitado por la alegría de la noticia.

Así puede comenzar cualquiera de las historias del encuentro de la propia sexualidad de las muxes de Oaxaca, en México.

Las ‘muxes’ y su función social

Las muxes, voz adoptada por la etnia zapoteca de la palabra española “mujer”, son los que se denomina “tercer género” en las sociedades que reconocen otras sexualidades distintas a la de varón y mujer.
Ellas viven abiertamente su sexualidad y aún hoy, a pesar de la homofobia difundida por la sociedad occidental, son aceptadas dentro del paisaje urbano y social en Oaxaca, especialmente en Juchitán, donde adornan el mercado con sus voluminosos cuerpos arropados con llamativos vestidos.

Según la tradición, las muxes son mujeres de su casa, trabajadoras, y que aportan al sustento familiar con las labores que desarrollan. Además, cuidarán a los ancianos cuando los demás miembros de la familia se hayan casado y abandonado el hogar paterno. De esta manera, especialmente las madres, encuentran una alegría en la aparición de una muxe en sus vidas, porque ellas estarán a su lado en los momentos de viudez, separación o desamparo.

El aspecto lúdico de las muxes

La vela muxe es una fiesta nocturna donde compiten para ser la reina de la noche. Se visten con vestidos elaborados especialmente para la ocasión y cada una de ellas se inspira en algún personaje famoso. Pasean por el escenario, modelando, luciendo su cuerpo sobre inmensos tacones mientras son piropeadas por los asistentes a la fiesta.

Las muxes han escondido durante todo el año sus galas para no ser copiadas por las otras competidoras y las lucen orgullosas, bailando con los hombres que las invitan a la pista. Algunas de ellas, por ser las más admiradas, no pararán de bailar durante toda la noche.

Una muxe en la política mexicana

En la actualidad, las muxes han cobrado protagonismo en la esfera pública mexicana e internacional. Un ejemplo de ello es el caso de Amaranta Gómez Regalado, que en el año 2003 ya se postulaba como candidata para ocupar un lugar en la Cámara de Diputados por la coalición México Posible, cuyo objetivo al llegar al poder era impulsar la elaboración de un marco jurídico federal que permitiera generar una ley nacional contra la discriminación en el que se mencione a los sectores excluidos de México.

Además, tienen el respeto y reconocimiento de las autoridades locales gracias a que esta comunidad es numerosa y de gran cohesión, lo que representa una fuerza social importante que
reclama sus derechos como individuo y ciudadano.

Amaranta Gómez y otras muxes tuvieron un rol destacado en la última Conferencia Mundial de VIH/SIDA, donde representaban parte de la comunidad no heterosexual y a la etnia zapoteca de México.

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