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Javier Alfonso nació en Valencia en 1969, inició su carrera periodística en 1992 y se especializó en economía, trabajando varios meses en el diario Expansión y once años en Cinco Días, del que fue delegado en la Comunidad Valenciana. En 2004 se pasó a la prensa gratuita como director adjunto de 20 minutos. Ahora prepara un diario digital. Blog

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La cara más triste de la crisis

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Me cuenta una amiga farmacéutica que la segunda quincena de cada mes, desde hace unos cuantos, desciende de forma muy acusada el número de medicamentos dispensados con receta roja (la que usan los jubilados y algunos familiares que utilizan la cartilla de la abuela para conseguir gratis hasta anticonceptivos).

Y esta amiga tiene una teoría muy razonable sobre el motivo de este fenómeno: los ancianos, especialmente los de pensiones más bajas, evitan salir de casa la segunda quincena del mes para no gastar. Ni al médico van, aunque la consulta y las medicinas sean gratis. Si no sales de casa, no gastas dinero, y a base de lentejas y arroz (las patatas empiezan a estar caras), huevos (por las proteinas) y pan congelado se puede sobrevivir con menos de 50 euros toda una quincena.

Viene esto a cuenta porque la mayoría de los que leen esto, con ordenador y acceso a internet, no son conscientes de que mucha gente que lo pasaba mal lo está pasando muy mal. La subida del precio de los alimentos, su única preocupación, ha convertido a los pobres en paupérrimos. El diario Levante publicó hace una semana un excelente reportaje al respecto titulado: “Los nuevos rostros de la pobreza en Valencia“.

La prensa no habla de ello

Lo del Levante es una excepción en el panorama periodístico español, donde los titulares de portada se los llevan la crisis de las hipotecas subprime en EE UU, la quiebra de bancos, las miles de personas que van al paro cada mes y, por supuesto, las declaraciones de los políticos al respecto. Por no hablar de los planes de rescate de los grandes bancos norteamericanos.

En España, y no digamos en el resto del mundo, hay miles de personas ajenas a las inyecciones monetarias de los bancos centrales y a los planes de Bush para salvar el sistema financiero. A algunas las vemos por la calles pidiendo. Otras sobreviven en casa. Una mujer contaba por la radio el pasado invierno que había tenido que pedir un préstamo para comprar los juguetes de Reyes. Todo un lujo, aunque estas Navidades probablemente ni le den el préstamo.

Se dice ahora que hay parejas que querían romper pero siguen juntas, que no unidas, porque les iba a salir muy cara la separación, pero el drama real está en las viudas que en invierno se meten en la cama bajo las mantas a las 5 de la tarde y no salen hasta el día siguiente porque no podrían pagar la luz y la calefacción que gastarían si hiciese una vida normal. Con 350 euros al mes, a ellas les da igual si nos recuperemos o no de la crisis, les basta con que no suban los precios.

6 comentarios. »

  1. Un gran artículo que no deja indiferente a nadie.

  2. Gracias por recordarnos lo que hay fuera de nuestra burbuja.

    Salu2

  3. ¿Y se sabe algo de la crisis mundial de alimentos? Antes del descalabro de Wall Street no se hablaba de otra cosa y ahora ha desaparecido de los medios.

    P.D: Me da vergüenza que mi artículo de Paul Newman esté en portada y este no. Muchas felicidades.

  4. Sí, difícil situación, pero no menos agónica que en cada rincón del mundo.
    Aun con todo esto, no dejemos caer la macroeconomía. Por más que nos duela, necesitamos que los ricos sigan siendo ricos para que al menos los pobres sean pobres y no paupérrimos.

  5. [...] inmerso en una grave crisis, que arrastra a la gran mayoría de los sectores productivos y presenta un correlato dramático para la economía de las familias. La hasta hace poco inesperada y ahora tan cacareada “quiebra del capitalismo” ha [...]

  6. [...] inmerso en una grave crisis, que arrastra a la gran mayoría de los sectores productivos y presenta un correlato dramático para la economía de las familias. La hasta hace poco inesperada y ahora tan cacareada “quiebra del capitalismo” ha traído [...]

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