DTM: potencia germana (I)
Con una estética espectacular y casi asumible en un superdeportivo de calle, la DTM es una competición en la que actualmente sólo tienen cabida marcas alemanas. Exactamente dos, Audi y Mercedes. Y como en el ajedrez, un duelo es siempre menos vistoso que unas simultáneas.
El pasado 21 de septiembre la DTM volvió de nuevo a España para celebrar una apasionante carrera en el Circuito de Cataluña. Lo que en principio era un mero trámite para sentenciar una temporada marcada por la superioridad de Timo Scheider (Audi), se convirtió en una de esas carreras trepidantes donde la sorpresa aguarda en las curvas: el resultado añadió incertidumbre al proclamarse ganador Paul di Resta con su AMG Mercedes.
A falta de dos carreras para terminar el campeonato, Le Mans el 5 de octubre y Hockenheimring el 26, aún quedan oportunidades para desafiar lo previsible e impedir que Audi revalide el título.
Morir de éxito
Si repasamos su historia, descubriremos que la DTM, tras dos grandes y gloriosos capítulos está escribiendo ahora mismo un epílogo aún más brillante, pero a menos que consiga inyectar ‘gasolina joven’ en la competición, tarde o temprano llegará su punto final.
Se inició en Alemania en 1984 y hasta su extinción en 1996 se sumaron competidores como Ford, Alfa Romeo, Mercedes, Opel, Audi y BMW, que participaban con turismos modificados hasta los casi 400 C.V.. Su éxito fue en aumento y se conviertió en germen de su fin, ya que la competición comienzó a celebrarse también en otros circuitos europeos, e incluso del resto del mundo, para satisfacer el enorme interés y audiencia que despiertó ver turismos similares a los de la calle compitiendo entre ellos. Pero esto supuso unas inversiones cada vez mayores para los equipos que culminó en el abandono de todos ellos excepto Mercedes-Benz, en 1995.
Show must go on
En 1999, Opel, Audi y Mercedes comienzan a desarrollar un nuevo Campeonato Alemán de Turismos (Deutsche Tourenwagen Masters) con costes más razonables. Los Mercedes-Benz Clase C, Audi A4 y Opel Vectra están preparados para alcanzar velocidades de casi 300 km/h con motores V8 de 4000 c.c. y unos 500 c.v. para una tonelada de peso, que unido a la enorme competitividad garantiza carreras espectaculares con frecuentes adelantamientos y pasadas de frenada.
Año tras año la audiencia va aumentando y en 2007, el DTM fue cubierto por 175 países y, solo en Alemania, el promedio de espectadores televisivos por carrera fue de 1,4 millones. Paulatinamente se fue convirtiendo en lo que es hoy, un referente mundial de la competición de turismos a la altura de la Nascar y la F1.
Y es que las marcas se esfuerzan: ya que saben que el público asimila los turismos participantes con superdeportivos de calle y producen de vez en cuando versiones ultrapotentes y exclusivas de sus mejores modelos, como por ejemplo el Mercedes CLK DTM AMG (2004), el Mercedes CLK DTM AMG Cabriolet (2005) o el Audi A4 DTM Edition (2005).
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