La nueva situación económica
Es un tiempo de cambios, de movimientos empresariales, movimientos humanos, en definitiva es un momento para llevar a cabo una profunda reflexión sobre algo que tenemos ya encima, que es la actual situación que está viviendo la sociedad contemporánea y la nueva situación económica que resulta de ella.
Hace relativamente poco hemos asistido a una proceso de reflexión similar motivado por el llamado cambio climático. Han sido muchas reuniones intergubernamentales y foros sociales convocados, todos con un mismo objetivo: aunque en ocasiones nadie cumple esos objetivos, al menos todos han aportado algo a ese nuevo frente que nos atañe.
Algo similar debe suceder con la Economía: debe crearse un movimiento social que adopte medidas contra esta situación que, de no cambiar mucho, tiene visos de convertirse en la segunda gran crisis económica de la era contemporánea tras la que tuvo lugar en 1929.
Sector del automóvil
Siempre se ha sostenido que el crecimiento económico en el S.XX ha ido dado de la mano con el desarrollo del sector automovilístico. Es decir, que esta industria ha llevado a cabo desde el inicio de su comercialización un empuje que ha dado alas a la economía mundial. Así que no es de extrañar que, de nuevo, ambas vayan dadas de la mano en el camino hacia los números rojos.
No han tardado mucho en producirse las primeras reacciones una vez que se considera por todas las partes que estamos en tiempos de crisis: el sector está teniendo pérdidas muy considerables. De los últimos datos que se dispone es que se ha reducido en un 32% la venta de vehículos en nuestro país, siendo la principal causa la bajada en la compra de transporte industrial. Más alarmante es la reducción de hasta un 50% en la matriculación de vehículos el pasado mes de agosto.
Esta situación se debe a dos factores:
- Tras la grave crisis de la construcción, sectores afines como los gremios de transportistas, escayolistas, fontaneros o carpinteros ya no disponen de la renta necesaria para comprar nuevos vehículos para sus quehaceres.
- Con la propia crisis y el gran número de endeudados, la gente no puede exprimir más la economía doméstica y no puede permitirse cambiar de coche.
Con todo esto, los afectados de la crisis son, en primer lugar los concesionarios, y en mayor medida las propias industrias, que al ver reducido su volumen de trabajo, hacen que muchos de sus trabajadores teman por su puesto laboral.
Sector eléctrico y energético
Aun así no todos los datos son excesivamente malos. Uno de los sectores que capea la crisis medio bien es el eléctrico. Los datos reales que nos ofrecen no muestran pérdidas y, si a esto se le añaden los continuos rumores de fusiones, adquisiciones y cuestiones similares, parece que este sector está en forma. Aunque es cierto que en España estos movimientos, por distintos motivos, han fracasado siempre. Ocurrió con los proyectos de fusión entre Unión Fenosa e Hidrocantábrico y de Endesa con Iberdrola, así como con la oferta de adquisición de Endesa por parte de Gas Natural. Ahora se plantea la compra de Unión Fenosa por Gas Natural y no se sabe a donde llegará.
Con todo esto, hay un dato que da un respiro en el sector energético y ha venido por una regulación del Ministerio de Industria, que congela el precio de la bombona de butano.
Desempleo
Al tratar de desempleo hay un dato del que no se habla mucho, pero que es ciertamente muy alarmante: el gasto social. Hasta junio ya se ha gastado el 60% de la partida destinada al pago de prestaciones de desempleo. Pese a que lo peor, en materia laboral, está por llegar, el Gobierno se ha gastado en el mes de julio un 37% más en paro que durante el mismo periodo del año pasado. Lo que está claro es que no se va a poder hacer magia con respecto al dinero.
Aunque sin duda, donde más se deja notar la falta de empleo en España es la relacionada con la caída del consumo y los ingresos. Y es que la pérdida de poder adquisitivo por una situación de desempleo fuerza un descenso del consumo privado, que a su vez repercute en menores crecimientos económicos y, en consecuencia, un nuevo aumento de la tasa de paro. El consumo de los hogares sólo creció un 1,2% en el último trimestre, un punto menos que en el anterior. Además, la recaudación por IVA ha caído un 7,7%, un indicio del freno de la actividad y, según los inspectores de Hacienda, una consecuencia del aumento del fraude.
Pero con lo que todos nos tenemos que quedar es con un dato: el número de desempleados aumentó en España en 103.085 personas a lo largo del pasado mes de agosto, el peor desde que existen registros. La cifra supone un incremento del 4,2% respecto al mes anterior y eleva la subida hasta un 24,7% en los ocho primeros meses del año, para un total de 2.530.001 desempleados, un dato muy elocuente.
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