Juegos Paralímpicos: más ayudas, menos medallas
La delegación paralímpica española se marcha de Pekín con 58 medallas (15 de oro, 21 de plata y 22 de bronce) que dejan un sabor agriculce. Mantiene su posición privilegiada entre los diez primeros del medallero internacional, pero pierde tres puestos respecto a la clasificación de hace cuatro años en Atenas, donde España fue séptima con 71 preseas. Desde la secretaría de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky ha calificado de “sobresaliente” la actuación del equipo español, pero nadie esconde que el objetivo en China era, como mínimo, mantenerse en las cifras de Atenas.
El descenso en el medallero no hay que achacarlo a un peor rendimiento de los deportistas. España barajaba esa posibilidad desde el principio, aunque desde el Comité Paralímpico Español no querían ni pensar en ella. En Pekín se han eliminado un total de 51 pruebas en deportes como atletismo o natación. Eso significa que los deportistas han dejado de competir por 153 medallas.
La reducción del calendario le ha pasado factura a países como España, Alemania o Francia, que pierden varios puestos en la clasificación general. Sin embargo, no debe utilizarse como única excusa, ya que potencias como China, Gran Bretaña y Rusia han mantenido, incluso mejorado en el caso de los rusos, su posición en el medallero internacional con este nuevo formato de competición.
El ligero sentimiento de desencanto aparece porque Pekín suponía el estreno del nuevo Plan de Ayuda al Deporte Paralímpico (Plan ADOP) en unos Juegos de verano. Se han concedido ayudas económicas a deportistas, técnicos y entrenadores para mejorar su preparación. Las becas oscilan entre los 8.000 y los 900 euros brutos anuales, en función de la clasificación obtenida en pruebas anteriores, y de la naturaleza de la competición, individual o por equipos.
Patrocinadores privados
En Pekín también se ha puesto en liza el programa Amigo Paralímpico. Las ventajas fiscales que ofrecía el proyecto han permitido a empresas privadas firmar contratos de patrocinio con los atletas, que han recibido 12.000 euros por cada una de las dos temporadas que ha durado esa relación de esponsorización. Así, hemos visto a Casa Pons apadrinar al abanderado David Casinos, y hacer lo mismo a Salsas Musa con el ciclista Javier Ochoa.
Para rematar el impulso al deporte paralímpico los medallistas han recibido por primera vez una compensación económica por sus resultados. La medalla de oro se ha pagado a 9.000 euros, 6.000 la de plata y 3.000 para la de bronce. Muy lejos, eso sí, de los 94.000 euros que recibieron por el oro sus compañeros olímpicos. España ha enviado a Pekín la delegación más profesional y mejor preparada de la historia, pero los resultados en forma de metales no han acompañado, y la delegación española regresa de los Juegos un escalón por debajo de sus aspiraciones.
Nombres propios
Más allá de la fría clasificación, Pekín 2008 deja notas muy positivas. El 40% de los medallistas han entrenado en Centros de Alto Rendimiento, una cifra que deja muy claro cuál debe ser el camino para mejorar los resultados en Londres 2012.
Los mayores éxitos se han conseguido en natación (31 medallas), donde han brillado los nombres de Enhamed Enhamed, con cuatro oros, y Teresa Perales, que se lleva cinco medallas (tres oros, una plata y un bronce). Su éxito tiene más valor si cabe en una delegación mayoritariamente masculina: sólo había 32 mujeres en un equipo formado por 133 deportistas. Una mayor presencia femenina es, de hecho, otra de las cuentas pendientes para Londres 2012.
Comment por Sergio el 24 de Septiembre de 2008:
Buenas, yo tengo la suerte de haber visto entrenar a muchos de los paralímpicos que han ido a China. Sólo ver las ganas de superarse y mejorar ya son suficientes para rendirse ante ellos.
Por ponerte un ejemplo: Ricardo Ten, medalla de oro en 100 metros braza y récord del mundo. Es una pasada. Tiene los dos brazos parcialmente amputados y además de la natación también le da al tenis de mesa.