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Ramón Rodríguez nació en Santander en 1987 y pese a su nombre, no cortó el rabo al perro de San Roque. Estudia Periodismo en la Universidad Carlos III y ha colaborado en varios proyectos en la web como crítico de cine, dibujante, periodista musical y deportivo. Aún espera que le paguen por alguna colaboración, pero al menos no pierde dinero. Blog

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Próximas esquelas musicales

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Los medios tienen la macabra pero eficiente costumbre de preparar con mucha antelación los obituarios (hasta en la prensa digital) y no los publican hasta que fallece el homenajeado. Pero, ya que están hechos, es mucho más interesante y consecuente sacarlos a la luz mientras el artista siga con vida. Que con suerte igual alguien lo descubre o redescubre y va a comprarle un disco o una entrada de concierto que le alegre la pensión. Por lo que hemos preparado estos obituarios de músicos (de momento falsos, porque todos estos ancianos están aún entre nosotros) que, por edad, están cerca de cambiar de barrio, bastante más desenfadados que los de los de otros periódicos, pero con la misma idea de rendir tributo a unos cuantos grandes. Basta ya de ignorar a los vivos y homenajear a los muertos. Como reza el último disco de Coldplay: ‘¡Viva la vida!‘.

Quincy Jones- El hombre récord (75 años)

Nadie podría pensar que un tipo que fumaba tan compulsivamente como puede verse en el vídeo llegase a vivir tantos años. Aunque tuviese los bronquios del mismo color que el pelo de tanto cigarrillo, vivió como un atleta dedicándose a batir marcas en lo suyo, la música.

Fue el primer afroamericano nominado al Oscar en la categoría de mejor canción, el primer negro nominado dos veces el mismo año en la categoría de banda sonora y el primer (y hasta ahora único) afroamericano nominado como mejor productor. Pero eso no es nada: produjo el único disco que hasta la fecha ha vendido más de 100 millones de copias en todo el mundo, ‘Thriller‘, de Michael Jackson, del que en 2008 se cumplen 25 años. Doctor Honoris causa por varias universidades, caballero de la Legión de Honor francesa, veinticinco álbumes propios, veintiséis producidos para otros artistas, treinta y siete cantantes de primer nivel reunidos para su single superventas’ We are the world‘, setenta y nueve nominaciones a los Grammys con veintisiete estatuillas, tres ex-esposas y siete hijos. No tuvo tiempo para aburrirse, no.

Intentar condesar su estilo sería tan mareante como la enumeración del párrafo anterior. Baste decir que trabajó con artistas tan diferentes entre sí como Frank Sinatra, Miles Davis o el ya citado Michael Jackson. Un verdadero titán sin el cual la música comercial americana no sería ni remotamente parecida a lo que es hoy. Siempre detrás de los grandes éxitos, invariablemente moviendo los hilos, proporcionando montañas de samples a toda una generación de raperos y disc-jockeys… Hoy nos ha dejado el auténtico padrino de la música.

Ennio Morricone- Vendiendo politonos (79 años)

Cuando eres compositor y consigues que veinte segundos de tu música eclipsen setenta años de bandas sonoras de películas de un género tan prolífico como el western, es que eres bueno de verdad. Y ya si entre tus trabajos están las BSO de ‘La misión‘, ‘Novecento‘ ‘Cinema Paradiso‘ o ‘Los intocables de Elliot Ness‘, sólo unos pocos pueden discutirte ser el mejor compositor para cine de la historia.

Ennio Morricone nació en Roma en 1928 y pasó los primeros años de su carrera relativamente en la sombra, produciendo temas para artistas pop italianos. Su vida cambió cuando conoció a Sergio Leone, por entonces un joven director buscando a un compositor para sus películas del oeste de bajo presupuesto. Morricone no se lo pensó dos veces y aceptó, aunque tuviese que trabajar con guitarras eléctricas y un amigo que sabía silbar muy bien, en vez de con pianos y violines porque el dinero no daba para más. De la asociación surgieron clásicos del spaghetti western como ‘Por un puñado de dólares‘, ‘La muerte tenía un precio‘ o ‘El bueno el feo y el malo‘. La música bizarra y quebrada de Morricone sentó como un guante a los westerns oscuros e hiperviolentos de Leone y, lo que empezó siendo una colaboración casual, se convirtió en uno de los tándems músico-director más importantes del cine.

Más tarde trabajó a las órdenes de otros pesos pesados del cine italiano (Dario Argento, Mario Bava, Bertolucci, Pasolini…) y de Hollywood (Terrence Malick, Oliver Stone o Brian de Palma). Y aunque tuviese a su disposición orquestas enteras y pianos de lujo para ensayar y componer sus obras, Morricone siguió con la costumbre de sus años de juventud de escribir la partitura a mano y de cabeza, como Beethowen, como los grandes. Una carrera larga y prolífica que ha dado más de 500 bandas sonoras de películas y series de televisión, que siempre será rememorada por el silbido de ‘El bueno, el feo y el malo‘. Tan genial, que no parece injusto.

Yusef Lateef (87 años)

Unos cardan la lana y otros se llevan la fama. Bastantes años antes de que John Coltrane mostrase siquiera interés por mezclar el jazz con los sonidos de Oriente, Yusef Lateef ya grababa discos de bebop con flautas chinas y cornetas funerarias de la India. Una exótica combinación que dio su mejor fruto en Eastern sounds(1961), una colección de temas delicados y hechizantes que evocan por igual a los clubs de jazz de Nueva York llenos de humo de cigarrillos que a melodías de ‘Las mil y una noches’. Este culo inquieto de la música negra, que empezó su carrera siendo saxofonista de estudio y de gira con Miles Davis o el ya citado John Coltrane, también flirteó con el funk, el soul, la música orquestal, ritmos africanos, el New Age… Afroamericano convertido al Islam, Yusef Lateef fue uno de los primeros y únicos en atreverse a usar el cálido sonido del oboe en el jazz con resultados conmovedoramente bellos.

Ganó un Grammy en 1987, pero eso es lo de menos: siempre será recordado por los aficionados al género como uno de los compositores e intérpretes de jazz más creativos y experimentales.

Nota: La prensa española no trata muy bien al jazz y seguramente este obituario no lo tenga escrito ni lo vaya a publicar ningún periódico. Pero Yusef Lateef debía tener un pequeño homenaje, aunque sólo fuera para que alguien lo descubra mientras siga viviendo.

Bebo Valdés - Anciano prodigio (89 años)

Nota: El obituario de éste sí que lo tienen preparado, especialmente El País que vendía sus discos con el periódico. Me juego lo que queráis a que incluye algún engendro lírico muy parecido a “Lágrimas negras por Bebo Valdés”.

Qué tendrá Cuba que sus músicos viven casi siempre hasta convertirse en venerables y leñosos ancianos. Da lo mismo que sean feroces castristas (Compay Segundo, Ibrahim Ferrer) que exiliados (Gloria Estefan): todos llegaron a nonagenarios. Bebo Valdés puede no ser ninguna excepción como cubano longevo, pero sí un caso atípico como músico: ha conseguido la fama casi cuando le tocaba soplar cien velas en su tarta de cumpleaños. Fue pianista en la Cuba precastrista y llegó a ser el director del famoso Tropicana Club. Después de la revolución, abandonó la isla y pasó cincuenta años de oscuro exilio en Suecia.

Hasta que Fernando Trueba lo descubrió mientras grababa su documental ‘Calle 54‘ (2000) y nos enteramos de que un músico del que nunca habíamos oído hablar seguía vivo. Ya se encargaría el mismo Trueba de que lamentáramos no haber sabido de él. En 2002 produjo el disco ‘Lágrimas negras‘ en el que Bebo Valdés al piano y Diego ‘El Cigala‘ encadenando quejidos fusionaban los boleros con el flamenco. Alabado y premiado hasta la saciedad ‘Lágrimas Negras‘ significó el inicio de la carrera internacional de un músico… a los 85 años.

Es difícil decir qué parte del éxito de Bebo Valdés fue hype y qué otra talento. No interpretaba composiciones propias y su estilo al piano era bastante genérico. Siendo malvados, podría incluso pensarse que parte que el éxito de ‘Lágrimas negras’ se basaba en que fue un disco de música blanca interpretado por un negro de aspecto pulcro y un gitano no muy hortera. Algo muy atractivo para nosotros los progres exquisitos de este país, a la mayoría de los cuales no nos interesan ni la música negra ni la gitana y nos sentimos culpables por ello. De cualquier manera, ahí queda la corta obra de Bebo Valdés para el disfrute de quienes se acerquen y el espectáculo de ver sus largos y finos dedos correteando por el tecleado como si fuesen arañas.

8 comentarios. »

  1. [...] esquelas musicales Smith wrote an interesting post today onHere’s a quick excerptCuando eres compositor y consigues [...]

  2. Parece usted al radical que contrata el protagonista de “Sostiene Pereira”, querido amigo Ramón… al que contrataron para escribir obituarios de gente famosa…
    jojojo

  3. Ya… Que los iba matando a todos, el pobre xD Espero que no tenga el mismo gafe

  4. [...] en nuestra geografía, o una recopilación de obituarios adelantados a algunos genios del cine y la música. ¿Para qué esperar a honrarles cuando ya estén [...]

  5. La mejor defensa de Ennio Morricone jamás escrita. Cojonuda Ramón. El tema titulado “The Ecstasy of Gold” de la BSO de “El bueno, el feo y el malo”. Madre mía. Qué grande es Ennio.

  6. Gran texto, sí señor. Yo incluiría a Paul McCartney y Mick Jagger. Saludos desde Madrid.

  7. Muchas gracias a los dos ;) Bajaos a Lateef, que merece la pena!

  8. Y es que esos dos aún son jovencitos comparados con estos vejestorios.

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