Los mecanismos de la manipulación política (y 2)
La campaña a la Casa Blanca estadounidense se ha visto salpicada recientemente por un comentario del candidato demócrata Barack Obama sobre un pintalabios de un cerdo, comentario que fue interpretado por los republicanos como un ataque personal a la candidata a la vicepresidencia por su partido, la Gobernadora de Alaska, Sarah Palin. El asunto ha llenado páginas y páginas de periódicos, artículos y opiniones en los distintos soportes, entre ellos internet.
Sin embargo, no mostraron una realidad más cercana a las intenciones del candidato demócrata, la referencia al primer libro publicado por Torie Clark, ex asesora de comunicación del que fue Secretario de Defensa norteamericano Donald Rumsfeld.
El título del libro, ‘Ponerle pintalabios al cerdo‘, iba dirigido, curiosamente, a “la manipulación mediática del poder”. El hecho sobrepasa la simple anécdota para convertirse en un arma arrojadiza entre los candidatos. Sin ir más lejos, McCain, usó esta expresión hace tan sólo unos meses en un discurso.
¿Manipulación política?
Si las acusaciones al candidato demócrata no estaban sustentadas con una justificación real, ¿estamos ante una nueva manipulación política que encontró su apoyo en los medios de comunicación estadounidenses y su eco en todo el mundo? Se trataría de una manipulación en la que encontramos en un libro la propia referencia a la manipulación mediática del poder político. La cuestión es que si buscamos en Google “manipulación política en los medios” encontramos cerca de cinco millones de entradas. Si a esta búsqueda añadimos “Obama” encontramos cerca de 85.000 entradas, todas relacionando al candidato o a su oponente con intentos de manipulación. Si en vez de nombrar al demócrata incluimos en la búsqueda a McCain encontraremos casi 52.000 páginas relacionadas.
La manipulación política en campañas electorales está unida a los partidos políticos que, no lo olvidemos, deben llevar a cabo sus campañas propagandísticas para convencer de sus ideas. Como la semana pasada, la propaganda va unida a la necesidad de los políticos de convencer en un escenario de culturización política determinada, aunque también de control de los medios y del medio comunicativo determinado.
Manipulación política vs estrategia de campaña.
Son muchas las estrategias que las agencias de propaganda de los distintos partidos han ido lanzando y usando en sus respectivas campañas y casi siempre el referente ha sido EEUU. Por ejemplo, allí comprendieron que un mitin donde hay gente detrás del candidato significa que es un candidato apoyado y respaldado. Dato curioso, en España esta estrategia fue usada por primera vez por el PP en 1996, en las primeras elecciones generales ganadas por este partido con José María Aznar al frente. El PSOE tuvo que esperar a la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero para imponer esta norma en campaña.
Si hablamos de estrategias que tienen como objetivo final mostrar un aspecto concreto, resaltar algo sobre lo demás, o simplemente crear en los votantes expectativas en ocasiones infundadas, hablaremos de una manipulación estratégica.
El caso Hillary Clinton y su poco definida estrategia
Un error de estrategia en una campaña puede suponer perder unas elecciones, como pudo ocurrirle a la senadora y esposa del vicepresidente norteamericano Bill Clinton, Hillary Clinton, en las primarias del partido demócrata con su jefe de estrategia, Mark Penn, que tras unas poco acertadas reuniones con organizaciones colombianas se vio obligado a dimitir.
Lo cierto es que la definición y precisión de una estrategia puede ser tan definitiva a la hora de conseguir una victoria como un cambio en dicha estrategia puede ser definitiva de cara a la derrota. Hillary pudo comprobarlo consigo misma: perdió sus opciones de ser la actual candidata demócrata a la Casa Blanca.
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