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Francisco Javier Puchades nació en Valencia hace 26 años. En 2005 se licenció en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera - CEU, la misma universidad en la que en 2008 ha obtenido la licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas. Actualmente trabaja en Radio Televisión Valenciana. Cada noche lo podemos escuchar a través de los micrófonos de Ràdio Nou en el último informativo de la jornada.

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Clubs igual de poderosos, pero menos apetecibles

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Después de la compra del Manchester City por un grupo de inversores de Abu Dhabi son ya 8 los equipos de la Liga Inglesa que se encuentran en manos de multimillonarios extranjeros. Chelsea, Manchester United, Liverpool, Fulham, West Ham, Aston Villa y Porsmouth cedieron antes al empuje del dinero para disgusto de los puristas en el país que inventó el fútbol. Los resultados saltan a la vista: la Premier ha tenido representación en las últimas 5 finales de la Liga de Campeones. Este verano, los clubes ingleses han gastado 750 millones en fichajes, muy por encima de los 270 que se han invertido en España.

Con el bastón de mando del fútbol europeo en manos británicas, es inevitable que en España nos preguntemos si la Liga puede vivir un desembarco inversor parecido al que acaba de llenar de un vigor desconocido las arcas del equipo pobre de Manchester. Dejando atrás la oscura etapa de Dimitri Piterman en el Racing de Santander y el Alavés existen algunos ejemplos aislados. El último, el del RCD Mallorca que este verano ha pasado a manos de un grupo empresarial británico.

Más allá de casos puntuales, la realidad dibuja un panorama complicado para que se dé una situación similar a la vivida en el fútbol británico. En primer lugar porque la Premier League tiene una proyección en Asia y Oriente Próximo de la que no goza ninguna otra de las Ligas Europeas. En España, sólo Real Madrid y FC Barcelona presentan un tirón similar, pero los dos grandes no se pueden comprar, siguen siendo propiedad de sus socios en virtud de la Ley del Deporte 10/1990 que convirtió en Sociedades Anónimas Deportivas a todos los clubes deficitarios.

Por los despachos del fútbol inglés ha pasado una propuesta para disputar algunos partidos de liga fuera de sus fronteras. La competición se alargaría a 39 jornadas y los encuentros se llevarían hasta Hong Kong, Los Ángeles, Dubai o Singapur. El proyecto se encuentra ahora mismo paralizado, pero su magnitud da una idea de la proyección internacional que bendice a los clubes británicos.

Suculento contrato televisivo

El año pasado la Premier vendió sus derechos de televisión para el extranjero por cerca de 950 millones de euros. Para la competición doméstica, la Liga Inglesa había cerrado un contrato por 3 años con la empresa de televisión por satélite Sky que ascendía a más de 2.200 millones de euros, un 66 por ciento más que el anterior acuerdo del año 2003.

Si bajamos estas cifras a la tierra significa que el último clasificado de la Premier (en la Liga inglesa los clubes negocian sus derechos en bloque) puede llegar a cobrar hasta 35 millones de euros por sus derechos de televisión. Son cantidades inalcanzables en España,por ejemplo: el Valencia CF recibe de Televisión Valenciana alrededor de 30 millones al año por este concepto, mientras que el Villareal ingresa cerca de 19.

A la cabeza en ingresos

España mantiene su hegemonía en el campo gracias el trono intocable en el que se sientan Real Madrid y FC Barcelona. A este papel puntero también ha contribuido el Sevilla, campeón de dos de las tres últimas finales de la Copa de la UEFA. A pesar de hacerlo bien sobre el césped, la Liga española no puede competir en los despachos. Un informe de Deloitte sitúa a España como la cuarta competición que más ingresos genera, con 1.030 millones de euros al año. De las grandes ligas europeas sólo Francia queda por detrás, las tres primeras son Inglaterra (1.950 millones), Italia y Alemania.

El pastel británico es, sin duda, mucho más apetecible, pero a la vez más peligroso. No existe éxito sin riesgo, por eso la Premier temblará el día que sus inversores corten el grifo y decidan quitarse de en medio. Joseph Blatter, presidente de la FIFA, ya avisó el año pasado: “Hay que tener cuidado para que el fútbol no termine en manos de personas que quieren que el fútbol les sirva a ellas, en lugar de ellas servir al fútbol”.

1 comentario. »

  1. Soy de la opinión de Blatter. Es cierto que aún soy de los románticos del fútbol pero no entiendo, como aficionado a un equipo, que llegue un multimillonario que apenas ha seguido a su nuevo club y lo convierta en su juguete.
    Recordad que el Chelsea, antes de la llegada de Abramovich, no tenía dinero ni para renovar a los jugadores que entonces tenía en su plantilla como Zola.
    Espero que el dinero no destroce, todavía más, el fútbol.

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