Objetivo: ser el de antes
Decía Jorge Valdano, entrenador y teórico del balón, que el fútbol es cuestión de rachas. El argentino creía a pie juntillas en las varitas mágicas, en esas aureolas benditas que se posan sobre los jugadores durante semanas. Le gustaba aprovechar a los futbolistas durante esas jornadas. Después de un gol venía un segundo, un tercero y otro más hasta que se cortaba la racha. Tocaba entonces volver a esperar la llegada de una nueva bendición del dios del fútbol. Valdano no lo decía, pero también debía de creer en el fenómeno contrario, en las malas rachas que se prolongan para enlazar una lesión con otra, a la cual sigue una recaída. Una travesía por el oscuro túnel del ostracismo con la amenaza de la retirada al fondo, y del que no todos salen.
Juan Carlos Valerón, mediapunta del Deportivo de la Coruña, entró en ese túnel en febrero de 2006, cuando se lesionó de gravedad ante el Mallorca. Rotura del ligamento anterior cruzado de la rodilla izquierda para un futbolista que tenía entonces 30 años. A la lesión le siguieron dos graves recaídas en la maldita rodilla izquierda que sólo le han dejado jugar 7 partidos en los dos últimos años. El canario, uno de los medios con más talento de la Liga, acaba de arrancar la temporada sin lesiones y plenamente integrado en la dinámica de trabajo del Depor. Ha jugado una meritoria pretemporada y, aunque muy por debajo de su rendimiento, su regreso es un ejemplo de pundonor para todos aquellos malviven en los sinsabores de la inactividad.
Por ahí también ha pasado Vicente Rodríguez, el extremo del Valencia. Ha perdido protagonismo y peso en el equipo, pero su gol en la primera jornada ante el Mallorca fue un golpe en la mesa para un futbolista que quiere volver a ser medio eléctrico e imprevisible de antaño. Las lesiones en los tobillos y las dolencias musculares le han obligado a alejarse constantemente de los terrenos de juego en las 4 últimas temporadas, en las que ha jugado una media de 16 partidos por campaña.
Los ejemplos de Valerón y Vicente cobran más valor si tenemos en cuenta la gran cantidad de jugadores a los que una lesión o una mala racha personal han abocado al abismo. Óscar Miñambres, ex del Real Madrid, se retiró el verano pasado con sólo 26 años. Su comportamiento es casi heroíco en un terreno tan abonado a la hipocresía como el fútbol. Había superado una rotura del ligamento cruzado anterior en su rodilla izquierda cuando fichó por el Hércules: horas después de ser presentado pidió la baja tras resentirse de la lesión durante el primer entrenamiento.
La depresión de Soldevilla
Una depresión obligó a Toni Soldevilla, defensa del Espanyol, a dejar la práctica del fútbol durante 7 meses en la temporada 2003/2004. Dos años después abandonó el club perico tras jugar 114 partidos en Primera División. A partir de ahí inició una caída en picado en equipos inferiores como el Poli Ejido, el Apollon de Chipre y el Amkar de la Liga Rusa, donde se le pierde la pista.
El caso de Thiago Motta, ex del Atlético, es parecido. En la temporada 2006-2007, siendo jugador del Barça, desapareció del mapa durante 5 días en los que no acudió a los entrenamientos. No estaba siendo una buena temporada para él. Regresó visiblemente más delgado y con un aspecto abandonado tras pasar por un “momento de debilidad”, según explicó después. Aunque pidió perdón por su ‘espantada’, al año siguiente abandonó el Barça para fichar por el Atlético, donde sólo ha jugado 6 partidos. A su mala cabeza hay que añadir las constantes lesiones de rodilla que ha padecido en los últimos años. Motta se encuentra ahora mismo sin equipo.
Podríamos ampliar la lista con nombres como los de Javier Farinós, Xisco Nadal, Líbero Parri o Tote, jugadores que han rodado desde la élite hasta el olvido empujados por las lesiones o por un mal año personal. Ellos todavía luchan por ser los de antes en una Liga feroz que no perdona descuidos y donde las ausencias se pagan muy caras.
Comment por Raúl M. el 08 de Septiembre de 2008:
Antes de nada, permitirme la osadía de ningunear a Valdano. Pues me parece un fraude de tipo.
Sobre los aquí mencionados… muchos si que podían haber hecho cosas importantes, otros de la lista siempre fueron de segunda fila. Aunque siempre es una lástima.
Por cierto, lo de Miñambres, no fue solo deportivo. Es más, el principal motivo fue los constantes rumores sobre su vida privada.
Comment por Felix Ettien el 11 de Septiembre de 2008:
Me parece una osadía “a lo jorge valdano” (quién es ese??) que en un artículo de este tipo se olviden del gran y mítico futbolista georgiano Shota Arveladze, que no pudo deleitar al fútbol español con su tercera juventud en el Levante UD por culpa de las lesiones (artrosis, alzheimer y alka-seltzer).
Descanse En Paz.
PD: suenan rumores de que Shota disfruta de su retiro espiritual en compañía del gran amor de su vida, Óscar Miñambres (éste último lo desmiente entre lágrimas).