Entrevista a David Casinos, abanderado paralímpico español en Pekín
David Casinos entró en El Nido como abanderado del equipo español paralímpico. El valenciano, que busca su tercera medalla de oro tras los títulos en Atenas y Sydney en lanzamiento de peso, explica sus sensaciones y emociones a Tinta Digital tras abrir paso a la delegación española en Pekín el pasado sábado.
¿Qué se siente al salir al estadio como primer español y valenciano?
Pues me embargó, sobre todo, la emoción. Al principio no estaba nervioso, pero en el túnel, al escuchar las voces de todos los españoles, me dejé llevar por la emoción y sentí un subidón de adrenalina brutal. Llegué extasiado y eufórico a la zona donde nos habían sentado.
En cierta manera era la cara de toda la delegación, la primera persona que abría la expedición. ¿Qué se le pasó por la cabeza en esos momentos? ¿De qué se acordó cuando comenzó a andar?
Lo que más se me quedó en ese momento era la felicidad de Celia, mi mujer, que iba llorando. Y me acordé de mi familia también y de todos los españoles de los que éramos la cara visible aquí en Pekín.
¿Es un afortunado?
Sí, por supuesto. Ser abanderado toca pocas veces y es un orgullo.
¿Siente que es una buena recompensa a tantos años de trabajo y esfuerzo?
Sí, sin duda. Todo vale la pena cuando uno sale a desfilar, sea abanderado o no. Claro que vale la pena vivir todo lo que vivimos ayer [por el sábado], ya seas abanderado, médico, deportista… Desfilar es una pasada.
¿Se pareció a lo que se había imaginado en días previos o le sorprendió algo?
Simplemente no me lo había imaginado. Quizás esta vez por ser el abanderado me emocioné mucho más que en otro desfile.
Explique a la gente que lo ve como un simple desfile, ¿qué significa ser el abanderado español?
Primeramente es un orgullo poder representar a tu país, ser la cara visible y la punta del iceberg de todo el grupo. Además, en esa situación afloran tanto los sentimientos que no sabes lo que hacer, si llorar, si saltar… No sabes bien qué hacer. Simplemente sales y disfrutas de la música, del griterío, de las familias de los españoles… Es todo muy bonito.
¿Ha valido la pena tantos entrenamientos, tantas horas fuera de casa, tanta pelea?
Por supuesto que sí, pero ya no solo en mi lugar, sino en el de cualquier deportista. Vivir unos Juegos Paralímpicos es algo único que no se puede comparar con nada.
¿Qué le decía su mujer durante la vuelta al estadio?
No me decía nada, simplemente iba muy emocionada, a lágrima viva.
Era también su victoria, ¿verdad?
Sí, por supuesto, era algo nuestro en ese momento y para compartirlo con nuestras familias que saben el sufrimiento que hemos pasado.
¿Le sorprende toda la atención mediática que se le ha prestado durante estos días anteriores a la inauguración?
Sí, la verdad es que sí. Estoy muy contento con toda la reperusión mediática que ha salido. Creo que Pekín va a marcar un antes y un después con toda la prensa que ha venido. Creo que parte de ello se debe al plan ADOP (Apoyo al Deporte Objetivo Paralímpico).
Trabaja para ello pero, ¿impresiona sentirse el centro de todas las miradas?
No, no me impresiona. Entiendo que el abanderado es la figura más observada pero no me impresiona. Todos somos igual de importantes.
Los Juegos Paralímpicos son un magnífico megáfono del trabajo de todos los deportistas adaptados, ¿sienten el apoyo institucional, político, autoridades deportivas y medios de comunicación durante la temporada regular?
Lo siento mucho más aquí, pero ha sido un año muy importante a la hora de tener más respaldo gubernamental, de la Casa Real y de los medios de comunicación. Estoy muy contento.
Es evidente que los deportistas adaptados luchan por conseguir la normalización. De hecho, usted entrena con personas sin discapacidad. ¿Cree que a la sociedad le ha llegado el mensaje?
Claro que sí. Yo sólo quiero poner un ejemplo: no ha habido ninguna diferencia entre las ceremonias de inauguración de los Juegos Olímpicos y de los Paralímpicos.
Una enfermedad le dejó ciego a los 27 años. ¿Le ayudó el deporte a superar esa experiencia vital?
Sí, claro.
Desde ese instante se decantó por comprometerse en el deporte para personas con discapacidad.
Tras la enfermedad comencé a practicar deporte con deportistas sin discapacidad y me refugié un poco en el deporte.
Es mensajero de la candidatura de Madrid 2016, ¿se ve compitiendo en unos Juegos Paralímpicos en España?
Mi especialidad es un deporte longevo así que, ¿por qué no? Sería una ilusión tremenda.
¿Madrid podría estar al mismo nivel organizativo que Pekín?
Sí, ¿por qué no?
Hablemos de sus metas en estos Juegos. Llega con la vitola de ser el favorito en peso tras sus medallas de oro en Sidney y Atenas. ¿Cómo ve sus opciones?
Puedo ser un favorito, pero cualquier cosa puede pasar. Puedo tener un mal día y no hacerlo bien. Hablar de medallas es un tabú.
Pero en esta cita también pretende colgarse medalla en disco, ¿no?
También anhelo una medalla en disco. Un metal en unos Juegos Paralímpicos sería un enorme éxito.
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