¿Es la familia del político un asunto de Estado?
De un político importan muchas cosas: su preparación, su modo de afrontar los problemas, su capacidad de liderazgo, su carisma, su integridad… pero, ¿interesa también lo que sucede en su casa?
Una persona que vive, en gran parte, de su imagen pública se expone a eso: a no tener intimidad y a que se le juzgue por todos y cada uno de sus actos. El último caso ha sido el de José María Aznar, expresidente del Gobierno, que ha emitido un comunicado a través de FAES, el think-tank del Partido Popular, para desmentir que el hijo que espera la ministra de Justicia francesa, Rashida Dati, sea suyo. Más allá de que los políticos que hacen de la defensa de los valores tradicionales de la familia deban, por mera coherencia, ser íntegros en lo que a su vida íntima se refiere, ¿debe alguien como Aznar dar explicaciones de su vida privada?
El ‘affaire’ Lewinsky
En un país tan puritano como Estados Unidos, sí. Sólo así se explica que el expresidente Clinton tuviera que pasar por un proceso de impeachment, es decir, de destitución e inhabilitación tras el escabroso affaire Lewinsky. La cuestión allí no era directamente la infidelidad de Clinton, sino que hubiera mentido siendo el presidente de EEUU.
El asunto fue tan importante que no terminó al final del proceso. Ni siquiera terminó con la llegada de Bush. “Si no puede dirigir su propia casa, no podrá tampoco dirigir la Casa Blanca”. Estas palabras las pronunció Michelle Obama, esposa del ahora candidato demócrata, para referirse a la exprimera dama y entonces rival de su marido, Hillary Clinton. Era una forma de echarle en cara todo aquel asunto, una vez más. Pero, ¿acaso eso incapacitaba como líder a Clinton?
Embarazo adolescente en la familia de Palin
Una vez más, en Estados Unidos, se repite la historia. La hija adolescente de Sarah Palin, candidata a vicepresidenta del Partido Republicano, está embarazada sin estar casada. Eso, más allá del problema familiar que pueda suponer, copó los titulares de medio mundo durante toda la semana pasada. Palin, conservadora y antiabortista, había pasado de ser la esperanza republicana a suponer un problema para las conciencias de sus biempensantes votantes.
Al otro lado del cuadrilátero, Obama ha aprovechado la ocasión para decir que no piensa hablar del tema, que los hijos de cada cual deben estar fuera del debate político, que él mismo nació de una madre adolescente y que hay ciertas cosas que están por encima de otras. Punto para él.
Ajetreo sentimental en Francia
Al otro lado del charco también saben de estos amores políticos. Muchos sospecharon en el Partido Socialista que la joven Ségolène Royal medraba tan rápido gracias a su relación con el alma mater del partido, Françoise Hollande. Cuando terminó el amor, empezó la divisón en torno a su figura y, al final del camino, su derrota frente a Sarkozy.
¿Tuvo su relación la culpa? Es bastante discutible, porque el propio Sarkozy, por aquel entonces ministro del Interior, ya andaba peleado con su esposa, Cécilia, que aguantó con el flamante rescatador de los conservadores franceses hasta poco después de su nombramiento. Después llegó ella, Carla Bruni, la modelo, cantante y, a la postre, primera dama que tanto ha dado que hablar en todo el mundo y tanto ha perjudicado la imagen de Sarkozy.
Amoríos en el PP
En nuestro país también sabemos de esto. Durante meses se rumoreó sobre una supuesta relación (algunos hablan de amistad, otros lo interpretan como algo más) entre el alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón, y Monserrat Corulla, una de las implicadas en la trama de corrupción urbanística destapada tras la ‘Operación Malaya’. Se rumoreó hasta que el entonces candidato a la alcaldía de Madrid por el Partido Socialista y hoy ministro de Industria, Miguel Sebastián, se lo preguntó directamente, fotografía en mano, en un debate electoral. Allí perdió unas elecciones que nunca tuvo ganadas.
Y es que ¿es importante la relación en sí? ¿Si hubiera existido dicha relación hubiera probado eso que Gallardón tuvo algo que ver con la trama? Probablemente sea, como en el caso de Palin, cuestión de coherencia: se espera de ellos cierta coherencia en cuanto a su vida personal. Quizá por eso Álvarez Cascos, exvicepresidente del Gobierno con Aznar, empezó a perder peso dentro del Partido Popular cuando un año después de separarse de su primera mujer, Elisa Fernández, se casó con otra mucho más joven, Gema Ruiz, a la que también dejo para mantener una tercera relación con María Porto, propietaria de una conocida galería de arte. Su segunda exmujer, despechada, comenzó a pasearse por los platós de televisión y a contar sus miserias a las revistas del colorín. Fue, junto con otros factores meramente políticos, el principio de su final.













Pingback por Blog de Notas » Diez el 08 de Septiembre de 2008:
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Comment por Ramón Rodríguez el 08 de Septiembre de 2008:
Siempre me he preguntado por qué los “humoristas” estilo Buenafuente no hacen chistes con el nombre de la esposa de Putin y sí con el de su marido.
http://en.wikipedia.org/wiki/Lyudmila_Putina
Comment por Raúl M. el 08 de Septiembre de 2008:
Pues sí.
Para es necesario saber cosas sobre su vida privada, ¡ojo!, que no íntima.
Digamos que sería sobre perfiles más tipo biográficos. Pero claro que interesa. Saber dónde y cómo ha estudiado, con quién, por qué… en fin, alguien que dirige el 15% de mi salario, me apetece saber de él.
Comment por Chema García el 08 de Septiembre de 2008:
Sociedad judeocristiana donde el “mito” Jesucristo no sólo dicta pautas sino se convierte en ejemplo claro de comportamiento y espejo en el que la sociedad debe mirarse, sociedad sostenida durante siglos en regímenes que usaban ese ejemplo como excusa para exigir comportamientos morales, incuestionados en la lata nobleza, que pagaban a la Iglesia sus privilegios…
La sociedad decide independizarse y crear, fabricar o seleccionar a sus dirigentes, o al menos sentir que lo hace mediante un sistema de elecciones y una máxima que justifica todas las acciones derivadas de la misma, Democracia. De esas elecciones surge un dirigente “creado” por el sistema y elegido por la sociedad que si algo debe hacer es mostrarse como aquél que vive, trabaja y dirige sus actos a mejorar la vida de sus conciudadanos, a convertirse en el espejo en el que mirarse si no quiere ser derrotado, si no quiere mostrar defectos “de fábrica” que hagan inviable que se siga manteniendo en su puesto como cabeza de la sociedad que representa y dirige.
Un espejo que nos muestre deformados no es un espejo útil, un dirigente que muestre defectos o debilidades mostrará las debilidades que la sociedad no quiere ver en sí misma. La sociedad quiere un concepto de perfección y pulcritud que lo dirija y en realidad, la caída de un “mito” presidencial es la caída de un hombre por baja moralidad, por corrupción, por falta de ética o estética.
Todos somos pagados por realizar un trabajo y todo aquello que esté fuera de ese contrato formal no debe ser cuestionado por los jefes que eligieron al trabajador para que ocupara su puesto, ¿por qué los ciudadanos pueden hacerlo con el Presidente?
Muchos se atribuyen la excusa de que su dinero es el que paga su trabajo. Cualquier jefe paga a sus empleados. Yo, sinceramente, creo que no conseguimos quitarnos ciertas premsas éticas impuestas por nuestra evolución cultural y seguimos cayendo y fomentando una sociedad de hipocresía donde una familia es capaz de atribuirse la jefatura del Estado de forma hereditaria “por la gracia de Dios” y sin embargo un presidente no puede hacer uso a su antojo de su vida privada siempre que no cometa ningún delito.
Podríamos ser un poco más hipócritas pero dificilmente más tontos y absurdos, con perdón.
Comment por Encarni Hinojosa el 08 de Septiembre de 2008:
No es que la familia del político sea un asunto de Estado, la hipocresía del político es un asunto del Estado.
Pingback por Blog de Notas » ¿Es la familia del político un asunto de Estado? el 08 de Septiembre de 2008:
[...] ¿Es cuestión de saber de su vida pública? ¿Responde a llevar una vida coherente con las ideas que se predica? Algunas reflexiones, en Tinta Digital. [...]
Comment por Mameluco el 10 de Septiembre de 2008:
A mi a la hora de votar me da igual 8 que 80 (total, para entre pan frito y rebanás), pero por lo del hacer sangre y el cotilleo si que quiero que se sepan los trapos sucios, que salgan los cadáveres de los armarios y los tejemanejes. Pero en este país hasta hay hemos salido cutrones. ¿Para cuando una Carla Bruni? Aquí nos tenemos que conformar con una operación de Letizia y las cogorzas de su señor suegro. No somos ni un poquito bigger than life copetín.
Comment por anonimo el 09 de Octubre de 2008:
pues yo no quiero saber nada de los trapos sucios de los demás, de hecho me molesta, quiero que gestionen bien lo que tienen entre manos y que sean honrados, el resto es cosa suya y de los suyos.