Mala publicidad para luchar contra la violencia de género
La publicidad nació con fines comerciales, sin embargo, su faceta social siempre ha quedado relegada a un segundo puesto. Es por eso que hoy quiero dedicarle una especial atención.
Los cambios sociales aumentan de forma vertiginosa en todo el mundo y por ello los gobiernos optan por difundir sus mensajes mediante campañas publicitarias. Entre todas las campañas sociales que se realizan en España, una de las más importantes es la que tiene como misión concienciar y evitar la violencia de género. Es por eso que el diario El Mundo y el Instituto Europeo di Design organizan su tercer concurso de carteles contra esta lacra social. El primer premio está dotado con 3.000 € más un curso de 200 horas en el Instituto Europeo di Design valorado en 4.000 €, el segundo y tercer premio son cursos de 150 horas en el Instituto Europeo di Design valorados en 3.000€.
En principio, la idea parece genial, ya que toda ayuda es poca para erradicar los malos tratos, sin embargo, la comunicación tiene un problema de base y es poco realista para la situación real que vivimos en nuestro país.
No se compra todo lo que se publicita
Hasta ahora las campañas se han dirigido al público español sin tener en cuenta los más de 5.000.000 de inmigrantes que viven en nuestro país.
Una campaña de este tipo, destinada a la sensibilización de toda una sociedad, deberían realizarse de forma en que toda las culturas que conviven en el territorio español se vieran reflejadas: la comunicación es muy diferente para personas que provienen de África y para las que vienen de países de Europa del Este.













