La Liga, el torneo más pesado
Cuenta la mitología que Sísifo fue castigado por los dioses a arrastrar una pesada roca cuesta arriba hasta alcanzar la cima de la montaña. Cada vez que culminaba, la piedra era empujada hacia abajo para la eterna frustración de Sísifo, que era obligado a emprender de nuevo la ascensión con su carga. Su esfuerzo inacabado se repetía incesante para desembocar siempre en la misma escena. El final era la condena que le llevaba de nuevo al inicio.
Como el bucle al que era sometido Sísifo, la Liga en Primera División arranca con la sensación de que el fútbol apenas ha tenido vacaciones para convertirse en interminable. Al final de Liga le ha seguido la Eurocopa, que ha enlazado con la pretemporada de todos los equipos. Final de trayecto fugaz, para volver a empezar después de un intenso verano protagonizado por los clásicos torneos estivales.
Las copas de agosto pesan en el calendario de los grandes, cada vez más preocupados por asegurar su presencia en Europa a través de las fases previas, o bien, por hacer caja vía giras asiáticas o americanas. FC Barcelona, Real Madrid y Valencia CF han arrinconado sus trofeos estivales en el último cajón del calendario.
Desde 1997, el Joan Gamper se juega a un único partido en lugar del formato cuadrangular de antaño. Se arriesga menos, si bien es cierto que el club culé es, de los grandes de la Liga, el que mantiene el cartel con mayor lustre: Milán, Juventus, Bayern de Múnich, Inter de Milán o Boca Juniors han jugado el torneo en la última década.
Mayor brillo ha perdido el Trofeo Santiago Bernabéu, que en los últimos 6 años se ha fijado en rivales como el River Plate, el Pumas mejicano, el Anderlecht belga o el Partizán de Belgrado: el torneo blanco está metido con calzador en el calendario. Lo mismo que el Trofeo Naranja, el Valencia lo ha maltratado haciéndolo coincidir con la presentación o llevándolo al mes de noviembre, con la Liga ya iniciada.
Más valor para los pequeños
Los torneos estivales molestan a los grandes, pero no a los equipos más modestos. Recreativo de Huelva, Cádiz o Deportivo de la Coruña, dueños de los más prestigiosos, continúan apostando por sus trofeos como vía para ganar prestigio y conseguir ingresos. De hecho, el Trofeo Teresa Herrera, en la Coruña, nació con la idea de recaudar fondos para los más desfavorecidos. Se juega desde 1946 y es el torneo amistoso más veterano en España.
El Depor mantiene el formato cuadrangular con semifinales y final. La misma estructura que el Ramón de Carranza de Cádiz que, curiosamente, se disputó por primera vez en 1955 con la intención de ayudar a paliar la grave crisis económica por la que atravesaba el equipo, recién ascendido a la Segunda División esa temporada.
Los gaditanos, a pesar de navegar durante años por las categorías de plata y bronce del fútbol español, han cuidado mucho su joyita. El Real Madrid lo ha disputado en quince ocasiones, por nueve del FC Barcelona, sin embargo, en la última década ambos han huido del Carranza. Los blancos sólo lo han jugado en 2 ocasiones, por una de los blaugrana.
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