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Ana Cuñat, 25 años, dentro de poco 26. Originaria de Benicarló (Castellón) pero viviendo en Valencia desde hace… 10 años. Trabaja como ayudante de producción en los informativos de una televisión autonómica. Es Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Cardenal Herrera CEU en Valencia. También ha trabajado en montaje digital en una televisión municipal de Valencia, dejando de lado la vocación periodística porque le va más lo audiovisual.

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El barrio rojo de Ámsterdam

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El Barrio Rojo de Ámsterdam es mundialmente famoso, pero esto no significa que se entienda lo que sucede allí. Para algunas personas es incomprensible cómo puede convivir en el barrio rojo la industria sexual con los vecinos que tienen su residencia allí. Porque, aunque hay otras zonas de la ciudad dedicadas al negocio de la prostitución, la mayor parte se concentra en este populoso barrio cuyos negocios son reconocibles por sus luces rojas en los escaparates. Así las cosas, no hará falta explicar el por qué del nombre de la zona.

Cuando alguien se pasea por el barrio dividido por uno de los canales que invaden la ciudad no puede parar de hacerse ciertas preguntas:

  • ¿Es muy antiguo? El barrio, del que Warmoestraat es la calle más visitada, existe desde el año 1200, aunque entonces no se llamaba así. En el Ámsterdam de la Edad Media los burdeles estaban repartidos, y no fue hasta el siglo XVII cuando aparecieron las famosas vitrinas o escaparates en las que las prostitutas están hoy en día.
  • ¿Hay seguridad? Por lo visto, se puede caminar sin temor, aunque se te pueden plantear ciertas situaciones, como robos o la oferta de compra de droga, algo que se pueden presentar en cualquier lugar del mundo. También es poco recomendable andar solo por las pequeñas y oscuras calles laterales sobre todo si son las tantas de la madrugada. De sentido común ¿no?Y es que la venta de algunas sustancias constantemente controlada es legal en diez localidades del Reino de los Países Bajos, incluyendo Ámsterdam, desde 1911. En cuanto a la legalidad de la prostitución, en el año 2000 se abolió la ley que prohibía los burdeles.
  • ¿Estos escaparates tienen dueño? Hay varios propietarios que siguen una reglamentación: las prostitutas pagan por el alquiler de la vitrina un precio establecido por el dueño (puede ir de los 40 a los 120 euros por turnos diarios de 8 a 12 horas). Podrían considerarse trabajadoras autónomas, eso sí, no están registradas, ni por la Policía siquiera: solo se deben preocupar de que sean mayores de edad y de que una tengan autorización válida para trabajar en Holanda.
  • ¿Hay controles sanitarios? Los controles de salud de estas trabajadoras es un tema candente, ya que no están obligadas porque la legislación holandesa lo considera algo contrario a las libertades individuales. Pero lo tienen fácil si lo desean, ya que en el propio barrio hay una clínica dependiente del servicio público que atiende este tipo de consultas, tanto para trabajadoras como para clientes.
  • ¿Están en peligro? En principio la profesión en el barrio no supone algo peligroso, pero ellas disponen de una alarma en caso de peligro. De hecho, el uso de estas alarmas es corriente en los escaparates y burdeles de Holanda para prevenir situaciones peligrosas.
  • ¿Se pueden tomar fotos o grabar? Como turista tal vez te interese tomar fotografías o videos, algo que no está prohibido por ley, pero se debe la voluntad al respecto de las prostitutas, que suele estar indicado en los cristales de las vitrinas. Si deseas inmortalizar la escena con todas tus fuerzas, una de dos: o te vas a una distancia prudente y grabas o pides permiso, nunca sabes como pueden reaccionar.Eso sí, se puede mirar. Las prostitutas comprenden que son una atracción turística y solo esperan que se les muestre respeto: si no estorbas en su tarea o te mofas de la situación, las miradas no son molestas.
  • ¿Pueden rechazar a un cliente? Ellas deciden. Las mismas reglas de respeto se aplican a su persona: nadie puede invadir el espacio de privacidad de una persona sin su consentimiento. Para convertirse en un cliente, solo se debe caminar hacia la vitrina, si la prostituta te admite, abrirá la puerta e iniciará conversación, de lo contrario, no abrirá y su decisión se tendrá que aceptar alejándose de su escaparate.
  • ¿Cuál es el precio? Algunas lo tienen fijo para tener sexo oral (35 euros), pero como hay impuestos y estos suben, lo mínimo se convierte en 40 euros por 15 minutos. Si se busca algo más y más prolongado, se paga extra. Al ser independientes cada una tiene sus tarifas y métodos.
  • ¿Cuánto ganan? Sus ganancias son variadas, todo depende de las horas trabajadas, su imagen, la forma, el método y estilo de cada prostituta, pero puede ir los 40 a los 700 euros por día.
  • ¿Hay hombres en los escaparates? No, aunque esto se planteó en 1995. La prostitución masculina se manifiesta únicamente en clubes y, en menor medida, en las calles. Al ser un sector que sólo representa un 10% del mercado no se consideró un proyecto viable. Las clientas buscan normalmente servicio de acompañantes, lo cual es un mercado en el que tanto la demanda como la oferta es discreta.

Además de las vitrinas, en el barrio encontrarás todo tipo de establecimientos relacionados con el sexo: sex-shops, clubes nocturnos, cines ‘X’… pero también otros tipos de establecimientos, como hoteles, cafés, restaurantes, los famosos coffe shops, locales de piercings y tatuajes… como en cualquier ciudad. Claro, que en cualquier ciudad no es usual encontrar un sex-shop al lado de un McDonald’s en la calle más céntrica y bulliciosa, sino que este tipo de negocios tienen una apariencia más moderada y se ubicados en lugares más discretos.

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