Los Juegos Olímpicos de la imagen carecen de deportividad
Durante dos semanas y media se produce cada cuatro años un acontecimiento singular de repercusión mundial. Tiene lugar el único acto en el que representantes de la casi totalidad de los países del mundo se enfrentan de forma pacífica en multitud de batallas a las que todos tenemos la oportunidad de asistir y en las que podemos animar a nuestros representantes. Las batallas son deportivas y las victorias son representadas por medallas más que por acuerdos de paz.
Son tales los calificativos positivos que existen adheridos al deporte que fue necesario crear un nuevo término que englobe las ventajas y méritos del mismo, deportividad. Ese acontecimiento singular que se produce cada cuatro años son, obviamente, los Juegos Olímpicos, que en estos momentos tienen lugar en la capital de China, Pekín.
La celebración de este acontecimiento, que tanta repercusión tiene, en un país de régimen comunista y dictatorial como China, recientemente convertido en primera potencia económica mundial, no pude pasar desapercibido en ninguna de sus vertientes, la organizativa, la política o la social. El Gobierno chino no dudó ni un momento a la hora de tomar decisiones. Iban a ser su escaparate ante el mundo y esto, sin duda, representaba la necesidad de no cometer errores y ofrecer esa imagen que a todo Gobierno le gustaría dar costara lo que costara. Y lo hicieron, o están haciendo, a costa de muchas “verdades inventadas” pero que configuran lo que los demás iban a ver de ellos en estos Juegos. Pero no son los únicos que juegan con la imagen en este evento.
La imagen de China en el mundo es la de los propios chinos que se encuentran emigrados en casi todas las latitudes inundando de comercios y productos los mercados internacionales. Pero también es el de un país fuerte en lo económico y en lo político con una estructura y sistemas ignorados por muchos, visto desde lejos por otros y “escondido” por la propia embajada china en España con un enlace no traducido al español en inglés en su propia página web. Sin embargo, en la misma web, sí tienen traducida la información referente a su posicionamiento respecto a temas como el Tíbet, los derechos humanos o un enlace a la página en castellano de los Juegos Olímpicos de Pekín. Y es curioso, hasta tienen un apartado, también en castellano, sobre la condena de su país a cualquier forma de terrorismo.
Tres de las mentiras
Analicemos tres de los aspectos que han trascendido por encima del resto a nuestros ojos, de espectadores, lectores de diarios y audiencias de medios audiovisuales, en estas olimpiadas.
- En primer lugar el hecho intencionado de situar en el lugar de la cantante china que entonaba la ‘Oda a la patria‘, Yang, de siete años, bajita regordeta y con los dientes mal dispuestos, por la niña de nueve años, Lin Miaoke, de nueve años, y que pareciera recién sacada de su caja de muñeca china subproducto de una película de Manga japonesa: la criatura de la sonrisa perfecta y los gestos robotizados más cercanos a la hija que todo padre quisiera tener en su familia. Ésa es China, la China que el Gobierno quería vender y la imagen lo conseguía, aun al precio de mentir u ocultar la verdad del dulce canto de una menos agraciada por su físico. Finalmente el hecho es descubierto y el tanto es metido en su propia puerta. 0 a 1. ¿Habría ocurrido asimismo en EEUU, o allí directamente hubiesen puesto a cantar a la más guapa sin importarles cómo lo hiciera? Posiblemente el gesto hubiera sido el mismo pero la perfección no. Cuestión de valores, exigencias y precios.
- El segundo sería, en el mismo acto de inauguración, el ofrecimiento a través de la señal oficial de las imágenes de un paseo aéreo por la ciudad de los Juegos Olímpicos de 2008 con la sincronización de los fuegos artificiales saltando de forma correlativa. Unos fuegos que no ardieron sino tiempo atrás en uno de los ensayos y que sirvió para evitar que un posible error o el nublado producido por la contaminación evitaran el brillo que merecía ese momento. El Gobierno chino no puede permitir errores. Y, una vez más, la mentira es descubierta para bochorno de los organizadores que se limitaron a seguir las órdenes del Gobierno. 0 a 2 en el marcador de la imagen de estos juegos.
- El tercero de estos momentos olímpicos hasta fecha de hoy es en el que se ha visto involucrado el equipo español de baloncesto que, en una publicidad se muestran sujetando sus ojos por los extremos en un acto de alargar las cuencas y mostrar el aspecto de hombres de raza amarilla. Medios de comunicación de todo el mundo sacaron esta foto y criticaron esta actitud como racista. Los estudiosos en comunicación sabemos que la comunicación gestual no sólo se puede interpretar bajo la óptica del gesto en sí sino en el contexto en el que este mismo cobra significado. Las conclusiones de la prensa internacional es un verdadero insulto a nuestra cultura, a nuestro entender gestual, a nuestros argumentos sociales. Un gesto como éste es común en nuestra sociedad a la hora de querer determinar a un ser humano de etnia asiática. Pero… hablamos del equipo nacional de baloncesto, uno de los máximos rivales del equipo americano en esta disciplina, país en el que surgieron las máximas críticas.
Los Juegos, cuestión de imagen
Llegado a este momento, y recordando otros puntos de las retransmisiones como el contrapicado en los planos para enfocar al presidente chino con todo su poder, el control de los medios de comunicación extranjeros, la normativa vigente en relación a las manifestaciones previo aviso de 5 días y siempre con el permiso oficial… nos lleva a entender a las de Pekín 2008 como unas crudas olimpiadas diseñadas para parecer más que para ser.
Los edificios oficiales de los Juegos rivalizan con ser los más espectaculares del mundo, vendidos como el no va más de la ecología, del diseño, hechos a la medida del hombre. Los deportistas chinos consiguieron en tres años una preparación extraordinaria con el fin de hacer de China el máximo medallista. Todo tiende a la perfección en la percepción, es el objetivo.
Comenzaba esta información hablando de las virtudes del deporte y de los Juegos Olímpicos, pero me da la sensación de que la imagen en un acto de esta repercusión está llevando a una guerra secundaria, la de la imagen, la del prestigio o del desprestigio donde, una vez más, los gobiernos del poder se juegan su papel organizativo. Y un peligro ante esto, hacer que los Juegos Olímpicos se conviertan en algo no tan deportivo.














Comment por Ramón Rodríguez el 18 de Agosto de 2008:
Es un off-topic como una casa, pero me he enamorado del número 6 de la selección de baloncesto femenino. Era por si alguien más se había fijado, aparte del realizador de TVE que no para de sacarla xD
Volviendo a lo de la imagen, los chinos utilizaron a niños de etnia Han (la mayoritaria en el país) para representar otras etnias en la ceremonia de inauguración. Un poco de maquillaje, trajes regionales y listo.
http://es.noticias.yahoo.com/afp/20080815/ten-jo-2008-ceremonia-5823964.html
Comment por Raúl M. el 22 de Agosto de 2008:
Sinceramente creo que deberían llamarlos “los juegos de la mercadotecnia”.
Aquí solo vale vender y sacar la foto del pez humano en revistas con sus 8 medallas.
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Notificacion por Los mecanismos de la manipulación política : Tinta Digital el 08 de Septiembre de 2008:
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