‘Grupo B’: A la inmortalidad por la potencia (I)
Se dice que en 1986 el Lancia Delta S4 podía acelerar de 0 a 100 km/h en 2,3 segundos sobre un camino de grava.
Los ‘Grupo B‘ reinaron sobre el Campeonato del Mundo de Rallies desde 1983 a 1986, año en que fueron prohibidos y abolida su categoría, no sin antes acuñar la leyenda que aún hoy perdura. Estos vehículos fueron aupados sobre todo por las marcas (que ante las masivas afluencias de público a las carreras y la enorme expectación de los medios, conseguían la mejor publicidad para dar prestigio a sus coches) pero también por una laxa normativa, ya que se desarrollaron potencias ingobernables que dejaron muchas víctimas por el camino.
Los ‘Grupo B’ instauraron una época llena de gozos y sombras en el mundo de los rallies. Aquellos automóvi les con sus contenidos 1.000 kilos de peso, sus exagerados 500 cv de potencia y una aceleración descomunal llenaron de emoción las competiciones de los años ‘80.
Hasta 1982, en el Mundial de Rallies competían vehículos de calle ligeramente modificados y limitados a 250 cv para no perder tracción. En 1983, la FISA (Fédération Internationale du Sport Automobile) crea el ‘Grupo B’ con una relajada normativa para permitir coches específicamente desarrollados para los rallies, y con la posibilidad de tracción integral. El espectáculo prometía.
Pero los grandes fabricantes pervirtieron dichas normas hasta el extremo, llegando de facto a la búsqueda de la potencia máxima a cualquier precio y necesitando instalar estrafalarios alerones para que los coches no se salieran despedidos en cada curva.
Paralelamente, ninguna marca quiso embarcarse en la investigación de la tracción integral suponiendo que su mayor complejidad y peso los harían perdedores, pero Audi, adentrándose en territorio inexplorado, crea el Audi Quattro S1 y en su primera exhibición obtiene una apabullante ventaja de 9 minutos frente a los demás participantes. Comienza la leyenda del sistema Quattro, y por ende, de Audi.
El arranque
En 1982 Audi ya es el dominador a batir, pero en el ‘83 debuta su primer coche puramente ‘Grupo B’, el único que sería capaz de hacer frente a la imbatibilida del Lancia 037, con compresor y propulsión trasera, en cuyo diseño colaboró Jean Todt. Ese año, Lancia ganó el Campeonato de Constructores y Audi el de Pilotos con Mikkola.
En 1984 Walter Röhrl abandona Lancia para subirse a Audi. Ese mismo año se presenta el Peugeot 205 T16, un auténtico cañón de tracción integral, pero más ligero y manejable que el Audi. Ambos arrasaron en sus categorías, el T16 pilotado por Ari Vatanen y el Audi con Blomqvist al volante.
En 1985, y animados por el enorme tirón de público que disfrutaba el ‘Grupo B’, se presentan más aspirantes al título: Ford Rs200, MG Metro 6R4, Citroen BX 4TC, Opel Manta 400, Toyota Celica. Por su parte, Lancia desarrolló el Delta S4, con 900 kilos de peso y 600 cv de potencia… todo y más para vencer en la categoría más atractiva y reñida hasta la fecha.
Máxima potencia
En aquel momento, el mundo de los rallies esa sensiblemente diferente al actual. La longitud de las pruebas era de más del doble, con tramos abarrotados de gente situada a centímetros de los coches sin ninguna medida de seguridad. Sin las notas de los copilotos, los pilotos a menudo conducirían a ciegas por las habituales invasiones en la carretera. Además, las prestaciones de los ‘Grupo B’ no paraban de aumentar y cada vez eran más dificiles de controlar.
Los pilotos se forjaban entonces intentando dominar máquinas brutales al límite. Como explicaba Walter Röhrl, “te peleabas contra el coche como un boxeador se pelea contra otro“. Las marcas libraban entre ellas una batalla en la competición que pronto habría de cobrarse víctimas en el mundo real.
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