El dopaje genera ansiedad
España lleva días siendo la protagonista de los Juegos Olímpicos de Pekín. Ni Samuel Sánchez, medalla de oro en ciclismo en ruta, ni José Luis Abajo, bronce en esgrima, van a ser los protagonistas de este artículo a pesar de sus éxitos en tierras asiáticas. Tampoco Nadal, Llaneras, Deferr o los chicos del 49. María Isabel Moreno se ha convertido en la noticia más triste de la delegación nacional al ser la primera deportista que da positivo durante las Olimpiadas.
La ciclista española fue cazada en un control el pasado 31 de julio ya en la villa olímpica. Pero Moreno no recibió la noticia de su positivo por EPO en China sino en España. Y es que Moreno regresó a casa el mismo día en el que le realizaron el control. La tricampeona nacional alegó que renunciaba a los Juegos por culpa de un ataque de ansiedad. Pocas horas después se descubrió el motivo de la crisis. Positivo por EPO, una sustancia prohibida que fortalece la sangre y aumenta la resistencia de los atletas.
Tras la confirmación de este caso de dopaje –la prueba B también resultó positiva-, el Comité Olímpico Internacional (COI) expulsó a Moreno de la competición, revocó su acreditación y exigió a la Federación Internacional de Ciclismo que tomara las medidas oportunas para sancionar a Moreno.
Cronología desde su abandono
Moreno usó su página web como altavoz. Según la deportista, no podía comparecer ante los medios de comunicación porque no se encontraba con ánimos después de abandonar. Pese a todo, anunció que una vez recuperada de su ataque de ansiedad, explicaría sus motivos para abandonar los Juegos el 11 de agosto.
Sin embargo, la noticia del positivo le hizo cambiar de opinión. El mismo día que tenía previsto explicar su repentino regreso a España se hizo público el análisis al que había sido sometida en Pekín. El control antidopaje había revelado que había consumido EPO.
El pasado 13 de agosto, la web de Moreno anunciaba que sus abogados llevarían el caso de su positivo en los juzgados. Ni explicaciones ni justificaciones. Silencio absoluto por parte de la implicada.
Las autoridades deportivas españolas, indignadas
“Aplicaremos con toda la dureza la nueva Ley Española contra el Dopaje. Llegaremos hasta el final”. Estas palabras de Jaime Lissavetzky, Secretario de Estado para el Deporte, confirman la indignación de todas las autoridades deportivas nacionales. El primer caso de dopaje en Pekín había sido español.
Lissavetsky explicó que emprenderán todas las medidas necesarias para encontrar a los suministradores de la sustancia y se sancionará a Moreno: “Será la máxima sanción posible, acompañada de una investigación dirigida a descubrir quién ha dado esa sustancia a la ciclista”.
A pesar de todo, Alejandro Blanco, Presidente del Comité Olímpico Español, defendió la integridad del resto de atletas españoles. “Nosotros confiamos en los deportistas españoles. Hay 286 atletas y me quedo con los 285 que no se han dopado”, dijo Blanco.
El azote del deporte
El dopaje se ha convertido en una lacra que azota al deporte competición tras competición. Los controles antidopaje entraron en escena en los Juegos en 1968 en México. Desde entonces, 78 casos han sido positivos. El más llamativo fue el que protagonizó el mítico Ben Johnson en Seúl 1988 y que le costó la medalla de oro en los 100 metros.
Precisamente, desde 1988 ningún olímpico español había protagonizado un caso de dopaje. En la cita coreana, Fernando Mariaca, en halterofilia, y Jorge Quesada, en pentatlón, tuvieron el triste honor de estar en la lista de positivos. Ahora, Maribel Moreno vuelve a caer en las redes de las trampas y el juego sucio.
Comment por Raúl Masa el 22 de Agosto de 2008:
Sin palabras.
Supongo que hay lastres de los que uno no puede deshacerse por más que lo intente.
En fin, esperemos que este túnel vea su luz.