El día de los indígenas
Los pueblos indígenas suman aproximadamente unos 350 millones de personas repartidas en más de 70 países del mundo y representan más de 5.000 lenguas y culturas, pero este patrimonio pasa desapercibido incluso el 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo.
En Diciembre de 1993, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó esa conmemoración para protegerlos de la amenaza de extinción que se cierne sobre su patrimonio cultural. Además, aquel día, el Secretario General de las Naciones Unidas expresó que la pobreza “proyecta su más obscura sombra sobre los pueblos indígenas, además de ser a quienes más afectan los problemas sociales”.
Quince años después…el mismo lamento
Quince años después, el 12 de agosto de 2008 el actual Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon hacía un ruego a quien le quisiera escuchar: “Hago un llamamiento a los Estados, los pueblos indígenas, el Sistema de Naciones Unidas y todos los demás interesados para que adopten medidas inmediatas tendientes a proteger y promover los idiomas en peligro y garantizar que ese patrimonio común pueda pasar sin peligro a las generaciones futuras”.
Para quienes trabajamos a diario con pueblos originarios y conocemos su realidad, sabemos que la situación ha empeorado en la última década. La pobreza les afecta cada vez más y la estabilidad de sus culturas se percibe más amenazada que nunca, por el desinterés de los medios de comunicación y de los estados, en promover y enaltecer la riqueza cultural que entrañan los pueblos indígenas del planeta.
Recursos para la recuperación de las culturas indígenas
Como es habitual, los llamados de ayuda a las culturas originarias realizados desde la Organización de Naciones Unidas son gritos para sordos. Para los Estados con poblaciones indígenas en su territorio estas peticiones no son oídas, y por tanto, no reflejadas en los presupuestos que se elaboran cada año.
Para ejemplo, un botón. En Chile se está discutiendo un proyecto de ley sobre educación que seguro se convertirá en la nueva ley general de educación chilena. En este proyecto, al menos al día de hoy, no se hace mención a las lenguas y culturas indígenas, y por supuesto, no se asignan recursos económicos especiales ni políticas específicas para la articulación de mecanismos de recuperación de las culturas originarias.
Seguramente dentro de quince años escucharemos el mismo lamento del pertinente Secretario/a General de la Organización de Naciones Unidas. Dando por supuesto que en el año 2023 seguirá existiendo esta organización…y las culturas y lenguas indígenas.













