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Ramón Rodríguez nació en Santander en 1987 y pese a su nombre, no cortó el rabo al perro de San Roque. Estudia Periodismo en la Universidad Carlos III y ha colaborado en varios proyectos en la web como crítico de cine, dibujante, periodista musical y deportivo. Aún espera que le paguen por alguna colaboración, pero al menos no pierde dinero. Blog

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Bat-cómics: la insuperable variedad del Wayne

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Desde su primera aparición en 1938 en la revista Detective Comics, Batman fue un superhéroe bastante especial: Bruce Wayne era un rico empresario (los superhéroes solían ser de origen humilde), harto de que su ciudad estuviese dominada por los gángsters (los malvados de tebeo suelen querer dominar el mundo) y decide tomarse la justicia por su mano (los superhéroes colaboran con la ley y las fuerzas del orden). A diferencia de muchos otros superhéroes, Batman no tiene superpoderes y tiene que confiar en su fuerza, inteligencia y gadgets para luchar contra el mal.

Sus creadores, Bob Kane y Hill Finger, dieron vida a un héroe que vestía de negro y gris (lo normal eran los colores chillones) y una ambientación tétrica que llevaba a Batman a los muelles más sucios y los barrios más pobres de Gotham City. Batman era un cómic con un marcado carácter de novela negra. Rápidamente tomó sus rasgos característicos y a mediados de los ‘40 ya aparecían en sus viñetas los personajes más emblemáticos de la serie: Alfred, Robin, Joker, Dos Caras, Catwoman, Pingüino

Batman se amanera

Pero la ola de conservadurismo en el EEUU de los 50 cambió completamente a Batman. Progresivamente se convirtió en un cómic mucho más luminoso, los tintes sociales se diluyeron y sus aventuras fueron mucho menos realistas: invasiones de aliens y villanos de carnaval en vez de gángsters. Después de la creación del Comics Code Autorithy en 1955 (el equivalente al reaccionario Código Hays en el mundo del tebeo), se borraron de un plumazo también las supuestas connotaciones gays en la relación de Batman y Robin con la inserción de una novia para Batman, Batwoman (1956) y por si acaso Robin seguía enamorado en secreto de su compañero y mentor, le encasquetaron a Batgirl en 1961.

El resultado era un cómic cada vez más ñoño y azucarado en una sociedad que estaba entrando en crisis y que le dio la espalda, hasta el punto de que los directivos de DC Comics estuvieron a punto de matar al hombre murciélago. Hubo un tímido intento de volver a las raíces, pero el éxito de la serie de televisión basada en el cómic, que presentaba precisamente la versión ligera de Batman, forzó a seguir publicando cómics con estética pop e historias insulsas.

Pero el éxito de la serie de televisión fue efímero en EEUU y, tras su cancelación en el ‘68, Batman estaba otra vez al borde de la muerte. Durante los ‘70, Dennis O’Neal y Neal Adams trataron de volver a las esencias sombrías y los temas criminales, pero aunque la crítica les apoyase, las ventas seguían siendo pobres.

Testosterona y esteroides

Todo eso hasta que en 1985 llegó ‘Batman, the dark knight returns‘, precisamente la miniserie en la que se inspiran las películas de Christopher Nolan y el gozne que permitirá a Batman cerrar para siempre su ‘etapa chicle’. Frank Miller nos presenta a un Batman de 50 años cínico y atormentado que vuelve a combatir el crímen en Gotham City, mucho más malsana y corrupta de lo que nunca estuvo, con métodos mucho más expeditivos que antaño. Una atmósfera descarnada y tétrica en vez de tonos pastel. Densos monólogos interiores en lugar de sucesiones de onomatopeyas. Punkies y drogadictos en vez de barbacoas en el jardín. Batman había vuelto al género negro para quedarse.

A partir de entonces, y hasta hoy, se han sucedido una larga serie de novelas gráficas, series limitadas y regulares que exploran el camino de la nocturnidad y el desaliento abierto por Miller con resultados comerciales y artísticos desiguales y que dan forma al Batman moderno.

En ocasiones, la ansiada profundidad y negritud originan resultados que rozan la autoparodia involuntaria. Otros son verdaderas obras maestras del cómic. Entre éstas últimas, destacar ‘The killing joke‘, escrito por el gurú del cómic Alan Moore, donde se nos muestran los orígenes del Joker como un cómico fracasado al que las desgracias acaban por convertirle en el lunático que todos conocemos, o ‘Batman: año uno‘, de Frank Miller, concebido como un homenaje al género policiaco de los años ‘40 y la estética de las revistas pulp de entonces.

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7 comentarios. »

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  2. Me parece interesantísimo el artículo!!! Enhorabuena por el curro que te has metido con las dos noticias.

  3. Gracias!

  4. De nada! ;) Por cierto, estuve viendo ayer la peli y me encantó. Grandiosa actuación la de Heath Ledger, se come la pantalla él solito, impresionante.

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  7. [...] Los cómics de Batman. Las películas de Batman. La última película de Batman. “Hasta las narices de Batman” puede ser uno de los próximos que escriba. [...]

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