La banca gana (aunque todos pierdan)
El fantasma de la recesión campa a sus anchas por occidente. Los síntomas se repiten: el petróleo sube, las materias primas suben, los bancos andan faltos de liquidez y los gobiernos andan más preocupados en Tratados de Lisboa, términos ambivalentes para ambos sexos o campañas electorales carísimas que en lo que de verdad importa a la gente. Las consecuencias a pie de calle son terribles: subidas de precios, suspensiones de pagos, despidos masivos, caída del consumo…
No deja de ser cierto que basar la economía de medio mundo en un sector que, por mucho trabajo que dé y muchos ámbitos que incluya, vive de la continua especulación no parece una buena idea. La construcción, que ha mantenido el engranaje económico del primer mundo funcionando y ha permitido que la avalancha de inmigrantes a muchas zonas de Europa haya podido ser absorbida laboralmente hablando, parece haberse colapsado. Y no hablamos de un mercado prescindible, como podría ser el negocio de las ‘puntocom‘, que también tuvieron su burbuja y también arrastraron a mucha gente con su ‘crack‘: hablamos de un mercado necesario para la gente, el que le permite tener casa, emanciparse, formar una familia y seguir con ese continuo ciclo de consumo, leitmotiv de nuestra sociedad capitalista.
Pero en medio de esta tormenta, unos cuantos se salvan. Curiosamente, los que más beneficios han podido sacar mientras ha durado la bonanza. Hablamos, fundamentalmente, de los bancos, las empresas energéticas y las grandes constructoras, que notan el frenazo pero aguantan la respiración viendo cómo sus pequeños, medianos y algún gran competidor muren gracias a la severa selección natural que impone el mercado en tiempos de crisis. Eso sí, son los que piden (y consiguen) ayudas del Gobierno: aquí la gente sólo cree en el capitalismo que representa y en la no intervención del Gobierno que defiende cuando la bolsa está llena.
Unos, con beneficios; otros, en la calle
Lo que está pasando ahora mismo nos deja dos realidades bien enfrentadas. De un lado, la de los grandes, que (tal y como marca la Ley) han presentados sus cuentas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Y, oh sorpresa, los grandes siguen ganando. Menos, eso sí, pero apenas lo notan. Algunos ejemplos de los beneficios de los grandes durante los seis primeros meses del año nos dejan como dato que, contando sólo diez empresas, tenemos casi 20.000 millones de euros de ganancias:
- Endesa: 6.002 millones de euros.
- Grupo Santander: 4.730 millones de euros.
- Grupo BBVA: 3.108 millones de euros.
- Caja Madrid: 1.084 millones de euros.
- La Caixa: 1.060 millones de euros.
- Banco Popular: 674,7 millones de euros.
- Unión Fenosa: 652,3 millones de euros.
- Gas Natural: 562 millones de euros.
- Banesto: 449 millones de euros.
- Gamesa: 197,6 millones de euros.
En el lado contrario, nosotros. Aunque las empresas ganen, hay que ganar más. Y si pierden, con más razón. La crisis ha provocado que los Expedientes de Regulación de Empleo se sucedan de forma catastrófica, elevando hasta cotas históricas nuestro dato del paro. Nada mejor para una crisis que quedarse sin trabajo. Algunas de las empresas que más gente han despedido:
- Spanair: 1.100 empleados.
- Roca: 398 empleados.
- SEOP: 306 empleados.
- Martinsa - Fadesa: 234 empleados.
- Altadis: 226 empleados.
- Hábitat: 160 empleados.
- Tau cerámica: 110 empleados.
Hacer una lectura política de la crisis es ver sólo una parte del problema. Al margen de que la gestión de la misma haya sido buena o mala, al margen de qué ha hecho el Ejecutivo para esquivarla, lo cierto es que viendo lo que sucede fuera de nuestras fronteras, por mucho que hubiéramos nadado, la ola nos hubiera cogido igualmente.
Una gripe global
La crisis empezó en Estados Unidos, con los bancos sacudidos por la crisis hipotecaria, su moneda aquejada de mal de altura y sus exportaciones pendientes de las hasta hace poco constantes subidas del precio del petróleo. En Europa el efecto contagio fue inmediato: las caídas en Bolsa, la ralentización del crecimiento y el empecinamiento del Banco Central de no rebajar los tipos de interés están propiciando que los ciudadanos comunitarios nos desayunemos cada día con una noticia peor.
En Latinoamérica la situación no es mejor: quien tiene petróleo y lo vende, porque la corrupción impide que la situación social sea favorable. Quien no, porque tiene huelgas agrarias y pulsos constantes con el Gobierno. La crisis en África tiene otras magnitudes. Allí lo que peligra no es la letra del coche, sino la reedición de una hambruna global, acuciada por el encarecimiento de las materias primas (gracias al petróleo) y de los alimentos (gracias a su nuevo uso como combustible no contaminante y la consecuente especulación con su precio).
Parece que la única zona del mundo donde la crisis ni está (ni se le espera) es en la próspera Asia. Las Bolsas allí apenas notan los derrumbes, vengan de donde vengan, y el crecimiento, salvo en un Japón que cada día parece haber exprimido más a fondo sus posibilidades, sigue estable. El empuje de los jóvenes (económicamente hablando) no entiende de achaques.
Comment por Adolfo el 06 de Agosto de 2008:
Hay Bancos que también pierden, como el Northern Rock, y hay países europeos como Alemania que crean empleo.
La crisis es mundial, pero la ceguera del gobierno actual y el paro, son bien locales. Pensar que se hiciera lo que se hiciese, no había salvación, es negar gran parte de la realidad.
O en Alemania gobierna gente más preparada aunque menos patriota, que también puede ser.:-)
Un abrazo.
Comment por Borja Ventura el 08 de Agosto de 2008:
Imagino que los datos de inflación de Alemania (por seguir con el ejemplo que citas) o la recesión técnica de Irlanda o Dinamarca serán también porque allí llegan nuestros influyentes gobernantes.
Coincido, eso sí, en que la gestión no ha sido buena y que se debe tener en cuenta. Difiero en que la responsabilidad de lo que pasa sea del Ejecutivo.
Abrazo!
Comment por Adolfo el 08 de Agosto de 2008:
¿Datos?: En el primer trimestre el crecimiento alemán ha aumnetado un 1,5%, el mayor en 12 años. Ahora empiezan a tener problemas,lo ke nos beneficiará porke el BCE posiblemente ajustará los tipos a una economía “tocada” - como la nuestra-, y no creciente como hasta ahora la alemana….pero todo eso son producto de las reacciones de el ejecutivo alemán. Hacen cosas, aunke según tu planteamiento “da igual, la ola les habría cogido igualmente” estaremos de acuerdo en ke es mejor ke te pille con el bañador bien sujeto y en su sitio, más ke nada para ke no se vean “las verguenzas”.
Y siguiendo con los Bancos:Hay hoy otro ke no gana,el celebérrimo RBS, con pèrdidas por primera vez desde hace 40 años.
Ni “la banca gana” por definición, ni un gobierno es tan incapaz e impotente, salvo ke elija serlo, como creo ke es nuestro caso.
Y oye, así creamos tráfico, contestame en algun post mío, ¿kieres? jajaj.
Un abrazo
Comment por Borja Ventura el 09 de Agosto de 2008:
Pues claro que hay bancos con pérdidas, como que la crisis de las subprime estalló cuando dos bancos norteamericanos quebraron. Y en Suiza saben bastante de esto. También, por cierto, hay ciudadanos normales que se forran en tiempos de crisis. Pero eso no quiere decir ni que los bancos pierdan de forma generalizada (que no es así) ni que la gente gane dinero en la crisis (que tampoco es así).
Y que Alemania haya pasado un par de años con resultados económicos menos malos (que no buenos) que la media es en gran parte gracias a la Agenda 2010 que, entre otras muchas cosas, le costó el cargo a Schroeder. Cuánto lo criticaba el partido democristiano entonces y cuánto tiene que agradecer su gobierno (en coalición con el socialdemócrata, no nos olvidemos) ahora.
Qué quieres que te diga, sigo sin envidiar que una barra de pan o un litro de leche cueste casi tres veces lo que aquí. Si al menos aquí tuviéramos sus salarios… pero creo que eso ya es parte de otro debate.
Abrazo
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