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Sergio Valldecabres, nacido en Valencia en 1981, es licenciado en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera - CEU de Valencia. Desde sus inicios lleva trabajando en deportes: empezó siguiendo para la Agencia EFE a Ros Casares, Valencia Vijusa Valencia B y Vamasa Valencia. Después, pasó a formar parte de la redacción de deportes del diario Las Provincias, del Grupo Vocento. Actualmente lleva la comunicación de las Federaciones Deportivas de Voleibol, Tenis de Mesa, Deportes Adaptado, Triatlón, Taekwondo, Rugby y Actividades Subacuáticas, además de colaborar en los portales Servifutbol y Mercafutbol.

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Las estrellas se apagan

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Las estrellas que habitan el firmamento tienen un ciclo de vida. Nacen, evolucionan y, finalmente, mueren. Los grandes futbolistas, como las estrellas, también.

En los últimos años, grandes jugadores que han marcado época en sus respectivos clubes están entrando en su declive deportivo y prefieren emprender nuevas aventuras que les proporcionen grandes ingresos, pero escasos alicientes deportivos. Ronaldinho, Ronaldo, Rivaldo o Beckham son claros ejemplos.

Ronaldo, uno de los mejores delanteros de la historia, se encuentra sin equipo después de haber pasado por el Barcelona, Madrid, Milán e Inter, entre otros. Las graves lesiones y su vida poco organizada le han hecho tocar fondo. Beckham, por su parte, se decantó por los focos y flashes de las cámaras en Los Ángeles. Las concentraciones y entrenamientos en la ciudad deportiva del Real Madrid son ya historia. El caso más llamativo ha sido el de Ronaldinho. Una referencia mundial que se ha convertido en un mono de feria. Ha sustituido las grandes finales por amistosos con compañeros de profesión.

La evolución de una figura

  • El nacimiento. Ronaldinho llegó al Barcelona de la mano de Joan Laporta y Sandro Rosell con ganas de convertirse en el mejor del mundo. Y lo logró. Dejó atrás el Paris Saint Germain, club que le catapultó en Europa, para enrolarse en el proyecto del Barcelona, que ansiaba un líder dentro del campo.
  • Su confirmación. Llegó en el club blaugrana. Fue el mejor. Todo giraba a su alrededor. El juego, el equipo, el ataque… Su participación repercutió en los logros del equipo, con el que consiguió dos Ligas y una UEFA Champions League.
  • Pero a toda estrella le llega su ocaso. La luz que desprende deja de ser intensa y se debilita, ya no alumbra y guía al resto del equipo. La temporada pasada marcó la decadencia de Ronaldinho en la Ciudad Condal. Las lesiones, fingidas o no, las salidas nocturnas y sus pobres actuaciones futbolísticas certificaron su defunción.

Pero la estrella, fugaz por naturaleza, viaja hacia nuevos horizontes. Ahora le llega una nueva, y última, oportunidad en el AC Milán. Su última ocasión para recordar viejos tiempos.


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