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David Gómez nació en Madrid en 1989, sin pan debajo del brazo, pero con una vocación en la sangre: ser un comunicador. Con la esperanza de conseguirlo, estudia Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III. Amante de la actualidad y de las nuevas tecnologías, completó un máster en Diseño Web y analiza el mundo de las ondas en La Radioactividad.

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La ‘obamanía’ contagia a los medios

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A estas alturas de la carrera electoral hacia la Casa Blanca, analistas políticos, blogueros, periodistas y aficionados coinciden en señalar que, de trasladarse a Europa la contienda entre los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama cosecharía una victoria sin paliativos frente a su oponente, el republicano John McCain. Desde luego, los acontecimientos de los últimos días invitan a respaldar esta teoría, en especial el inaudito éxito de la gira internacional del senador demócrata, que levanta pasiones en cada uno de los lugares en los que recala, una pasión que ni por asomo se desató a lo largo de los viajes que protagonizó el candidato conservador hace unos meses.

Por miles se cuentan las informaciones y los análisis aparecidos, tanto en los medios convencionales como en internet, acerca de los avatares de Obama en Oriente Medio y Europa. Y la mayoría de ellos, tal como denuncian desde su exilio mediático los republicanos y el propio McCain, se han dejado vencer por la tentación de la “obamanía”, olvidando la máxima académica del pluralismo y concentrando exclusivamente el foco de atención en el mediáticamente seductor candidato demócrata.

Los hechos avalan esta hipótesis: en la comitiva que acompaña al senador en su periplo transoceánico se han querido enrolar hasta 200 reporteros (al final sólo hubo sitio para 40) y viajan en busca de una entrevista tres de los presentadores insignia de las principales cadenas de televisión estadounidenses (CBS, NBC y ABC).

El origen de todo

El principal factor de este inusitado interés por el senador norteamericano (que por el momento, como sus asesores insisten en recordar, no es el presidente de los EE.UU. ni el candidato demócrata a la Casa Blanca de una manera oficial), reside según los propios medios en constatar las cualidades de Obama como potencial comandante en jefe y referente de la política exterior estadounidense. No obstante, en opinión de los conservadores, la mayoría de los medios de presunta adscripción liberal acuden en verdad ávidos de contemplar y publicar las cifras de asistencia multitudinaria a los discursos y no tanto el verdadero trasfondo y contenido de las afirmaciones que en ellos haga el candidato.

¿Saben que mientras Obama se daba baños de masas en el extranjero, el aspirante republicano celebraba un acto de campaña en New Hampshire y que a su llegada al aeropuerto se encontró con que sólo redactor y un fotógrafo estaban interesados en él? Tal vez el resto estaban demasiado ocupados alimentando el mito de la “obamanía“.

Ideologías aparte, el peligro de distorsión informativa está servido y cabe preguntarse si se trata simplemente de una cobertura desproporcionada, fruto del exotismo y la novedad, o si es algo más peligroso y preocupante: todo un ejercicio acrítico de adulación por parte de los medios.

Las estadísticas avalan a McCain

Estudios independientes como el llevado a cabo por el “Proyecto para la excelencia del periodismo” confirman que en la cobertura realizada por los principales diarios, semanarios y televisiones de EE.UU. desde la retirada de Hillary Clinton, Obama ha recibido una atención muy superior a la obtenida por McCain. Según esta misma fuente, la tendencia se ha visto intensificada por la repercusión de la gira internacional del candidato demócrata.

Por su parte, Tyndall Report, que hace un seguimiento de las noticias en Estados Unidos, ha descubierto que los telediarios de las tres principales cadenas dedicaron 114 minutos a Obama en junio, frente a los 48 minutos dedicados a McCain. Y lo que sucede en el caso de los medios escritos es muy similar. La revista Rolling Stone, que apoya sin tapujos la candidatura de Obama, le ha concedido ya dos portadas y es previsible que ocupe en breve la de Vogue que, aunque también realizó un reportaje a McCain, no le concedió el honor de la portada. Y son sólo dos ejemplos de la larga lista de primeras planas afectadas de “obamanía”.

Una encuesta reciente del instituto YouGov para el diario británico The Daily Telegraph arrojaba abrumadoras estadísticas de la preferencia que sienten los europeos por Obama sobre McCain. Los resultados son los que pueden ver en el gráfico adjunto o descargar en formato Excel. En España, la situación no es para nada distinta. MAS Consulting analizó (PDF) la opinión de los españoles sobre las elecciones americanas y obtuvo, cuando Clinton aún estaba en campaña, las siguientes cifras: Barack Obama obtiene el 38,0% de apoyo de los españoles; seguido de Hillary Clinton con un 34,4%; y John McCain, con un 5,5%.

La extensión de la “obamanía” en nuestro país está siendo estudiada incluso a nivel regional. Según un informe reciente del Gabinete de Estudios Sociales y Opinión Pública (GESOP) (que es posible descargar en PDF), el aspirante demócrata es el preferido de los catalanes, con un 62,2% de los encuestados a su favor y sólo un 5,4% del lado del republicano John McCain para reemplazar a Bush como presidente de los Estados Unidos.

La polémica de ‘The New York Times’

El pasado 14 de julio, The New York Times publicó un artículo del senador Obama sobre sus propuestas para Irak, algo que en principio no tendría mayor relevancia de no ser porque cuando la campaña de McCain ha presentado un texto de respuesta, el diario lo ha rechazado exigiendo nueva información y detalles concretos sobre la agenda iraquí del candidato republicano.

La campaña de McCain ha intentado sacar provecho de la situación, presentándose como una pobre víctima de la parcialidad informativa de los medios norteamericanos, que otorgan a Obama una presencia con la que él no puede tan siquiera soñar. Para hacer llegar su queja a la opinión pública, los republicanos han producido dos vídeos que muestran, con un oportuno acompañamiento de música romántica, pruebas del idilio mediático con Obama.

Para contrarrestar el previsible efecto viral de los vídeos, una web creada por los partidarios de Obama para responder a las constantes difamaciones y numerosos blogs de ideología liberal se han apresurado a denunciar la “hipocresía” de McCain, que en su opinión sólo se queja de la parcialidad informativa cuando deja de favorecerle, es decir, cuando los medios se ponen de parte de sus adversarios.

Lluís Bassets, el director adjunto de El País, diario que publicó finalmente en España el artículo de McCain, trataba el viernes de explicar en una entrevista digital a los lectores las razones que llevaron a los editores de The New York Times a rechazar el artículo y las que llevaron a El País a publicarlo. Creo que sus respuestas son el complemento perfecto a este artículo, y quiero terminarlo con las dos preguntas que centran la preocupación de los escasos críticos que resisten al empuje de la “obamanía” en los medios estadounidenses:

  • ¿No creen que la parcialidad de los medios corre el riesgo transformar unas disputadas elecciones presidenciales en un simple referéndum sobre Obama?
  • ¿Sentaría precedente para que en futuros procesos electorales los medios trataran de imponer a su candidato?
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4 comentarios. »

  1. LA CASA QUE DEJARÁ DE SER “TAN BLANCA”

    El hecho de que los medios siempre tratan de imponer a sus candidatos es una realidad tan evidente como los apoyos que estos medios reciben en materia de subvenciones, concesiones de privilegios como entrevistas (que generan ventas) o, en algunos casos, accesos provilegiados a determinadas informaciones de partido. En este caso yo matizaría el hecho de que los republicanos han determinado un candidato perdedor en unas elecciones que ya de por sí están deliberadas antes de iniciarse. La estrategia del partdo tan justamente depreciado Bush hijo será asistir a esta anunciada derrota guardándose en la manga un candidato tapado que saltaría a la palestra mediática para atacar en los próximos años de legislatura demócrata. No olvidemos que el estado economico en el que dejan los republicanos a la Unión de Estados de Norteamérica es bastante delicada, por lo que se prevé cuatro años de auténtica batalla mediática.

    Ambas cosas beneficiarán, sin duda, a los medios de comunicación y al Partido Republicano estadounidense. La victoria de los “progresistas” es tan evidente que Obama ya se apresuró a cerrar filas en torno al apoyo incuestionable de la gran potencia con Israel y sus intereses en el momento de su elección. Y es que los grandes capitalistas de este país, los dueños de las grandes fábricas, especialmente de armamento… son de origen judío. Este apoyo era imprescindible para recibir el bautismo de aceptación como candidato electo. Por lo tanto, y en ese sentido, no creo que se vaya a producir un referendum sobre la presidencia del primer presidente de etnia negra de EEUU, sino una auténtica fiesta de confirmación de una realidad que gran parte de los ciudadanos norteamericanos llevan reclamando.

    La sociedad de este país ha evolucionado, cambiado, experimentado con el miedo, con las penurias de la crisis económica en una sociedad especialmente diversificado en culturas, etnias y procedencias. Y esto ocurre en los EEUU de las oportunidades, del sueño americano en un nuevo siglo. Obama no sólo representa lo novedoso, lo diferente, sino también el cambio, la esperanza y la ilusión de que los sueños se pueden cumplir. Los medios de comunicación no cuentan la historia de un presidenciable, sino el cuento del joven de origen africano que encuentra la oportunidad de convertirse en el hombre más poderoso del planeta.

    Lo que está sucediendo, por lo tanto, en torno a Obama es sólo la conclusión evidente de un cúmulo de intereses generados. Una vez más, alguien llega en el momento más oportuno, en el lugar más oportuno, y sabe jugar sus cartas de la forma más oportuna beneficiado por la estrategia del partido rival.

    Un refrán dice que mayor será la caída y, lamentablemente, alarmante es la actitud de los republicanos que en mi análisis refleja una próxima legislatura turbia, de crisis continuada, y de guerra mediática con ese objetivo marcado para su poponente, su caída. Todo esto junto dudo que sea capaz de beneficiar a los más necesitados en EEUU y, por desgracia, tampoco a los de nuestro secundario y ya afectado occidente europeo.

    Por su parte, la cabeza de turco, McCain, nunca imaginó que podría llegar a ser presidenciable y tampoco creo que aspire a mucho más que a mantener el pulso y sostener la delicada situación que le tocará vivir a los republicanos que, a pesar de todo, nunca podemos olvidar que tienen a sus incansables seguidores, aquellos que siempre votan.

    Una vez más el circo mediático muestra disfrazada una realidad y juega con los ganadores sin olvidarse de sus propios intereses y se frotan las manos por la interesante legislatura que se aproxima. La pregunta que yo plantearía es si los europeos seremos capaces de reir todas las gracias y acrobacias que se llevarán a cabo bajo las lonas del circo del Congreso de los Estados Unidos y del de la Casa Blanca… que, si todo sale según lo previsto, dejará de ser tan blanca.

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