El estatuto del periodista que define al periodista
La semana pasada hablamos de cómo la crisis mundial se había cebado, también en las redacciones, con el trabajo de los compañeros periodistas aumentando el paro en este sector ya de por sí de escasas proyecciones de futuro para muchos. Y es que la profesión periodística más que crecer en reconocimiento y calidad de sus condiciones laborales crece en incertidumbre, en porcentaje de paro por licenciados en comunicación y en desprotección.
En el sector del periodismo nunca hemos salido de una crisis auspiciada por protagonistas tan destacados como el intrusismo, lo mal pagado de la profesión, y la falta de un contexto legal que legitime, demarque y defienda la labor de los redactores, un Estatuto del Periodista.
Cada intento con su fracaso
En el año 2004, y a propuesta de IU-LV e IPC, se presentó un Proyecto de Ley sobre un Estatuto del Periodista; un texto que, con el apoyo de la Asociación de la Prensa de Barcelona, pretendía determinar que un periodista es aquél cuya mayor parte de ingresos proviene de la manipulación de la información. Esto, de haberse aprobado, podría haber convertido en periodistas a comentaristas del telerín televisivo salidos de espasmódicos programas de culto de frikis o a familiares de conocidos de famosos que se pasean por platós de televisión exhibiendo a bombo y platillo sus limitaciones lingüísticas a la vez que su desparpajo.
Supongo que esto parecería un mensaje muy positivo para los miles de licenciados en periodismo que se encuentran en paro o en otras labores profesionales al no poder trabajar en los medios, a la vez que un claro ejemplo de defensa de la profesión. Éste es sólo un detalle de lo que se avecinaba de haberse aprobado un texto que parecía venir marcado por un gran consenso entre partidos, los sindicatos mayoritarios y algunas asociaciones profesionales (o al menos sus dirigentes…).
Pero ésta no fue la primera propuesta de un Estatuto profesional periodístico en España. Ya en 2003 el grupo socialista presentó un proyecto en el Parlamento. CC.OO. hizo un texto para ello en 2000 y asociaciones de prensa como la valenciana, apoyada por la federación española de asociaciones de prensa, redactaron su visión personal de lo que debiera ser el marco legal del periodista. En 2001 el Foro de Organizaciones de Periodistas, en la II Convención de Periodistas, celebrada en Valladolid, presentó su propuesta de Estatuto. Y curioso… en todas ellas se observa la misma definición de periodista ya mencionada.
Los medios, un sector a controlar
Y es que el sector de los medios de comunicación y los que los hacemos posibles día a día es un trozo fundamental de la manzana para muchos sectores e intereses. Se habla de la profesión periodística como carrera de prestigio, dicen que somos el cuarto poder, el que en ocasiones ha sido el poder que pudo acabar con presidentes, que ha descubierto malversaciones, fraudes, delincuencia… Quizás sea más fácil controlar a los directivos de los medios que a todos los redactores. Quizás sea más oportuno que no haya una regulación que extienda derechos sino que delimite funciones y exija deberes, que defienda a los licenciados sino que abra sus puertas a la generalidad.
El PSOE llevó entre sus promesas electorales este año, una vez más, la aprobación de un Estatuto, así como la creación de un Consejo Estatal Audiovisual, visto éste último por muchos como un medio de control absoluto sobre las cadenas de televisión. No fue el único partido que en su programa introdujo menciones a este asunto, también lo hicieron otros, en su mayoría nacionalistas, e IU. Como curiosidad podemos ver un artículo publicado por las juventudes socialistas sobre este tema en el 2004.
Definición de periodista, acreditación, cláusula de conciencia, derechos de autor… todo un conjunto de excusas que justificarían un texto que, visto lo visto, más que adelantar, retrasaría más si cabe o daría rango de Ley a muchas cosas de este sector con las que muchos no estamos de acuerdo. Pero es que ese debate parece que no ha interesado que llegue a los licenciados en periodismo, a los parados del sector, a los que tienen contratos lamentables trabajando muchas horas por poco sueldo, a los que son despedidos con la crisis, a los que tienen una continua situación de inseguridad laboral, a los contratos de temporada, a los contratos autónomos, a los freelance… a los que dejaron y dejan su vida por esta, tantas veces, poco agradecida profesión.
¿Estamos representados?
Otro tema distinto son las asociaciones profesionales y los sindicatos de periodismo… ¿alguien le ha preguntado a los periodistas si se sienten representados por estas agrupaciones que dedican la mayor parte de su tiempo a discutir entre sí la casi totalidad de las veces por cuestiones de poder interno? Triste nuestro futuro como no pongamos límites al uso que de nuestro trabajo e ilusiones se hace en este país. Pero gran problema… creo que todos no estamos representados, sólo los que les va demasiado bien como para que cambien las cosas. Hace falta un Estatuto, pero no con cualquier texto, por favor.














Comment por cordelero vizcaíno el 09 de Agosto de 2008:
¿Hace falta reintroducir el Jurado de Etica Periodistica?
Comment por Chema García el 10 de Agosto de 2008:
El Jurado de Ética Periodística pertenece a una etapa superada. Por otra parte no encuentro relación entre el Estatuto del Periodista y un posible jurado ético. Quizás la pregunta estaría más relacionada con el artículo de la libertad de prensa y los límites establecidos en la conducta de esta libertad del honor y la dignidad propugnados por el artículo 20 de la Constitución.
Hablar de ética periodística es hablar no sólo de lo que se escribe, también de cómo se consigue la información, si afecta o no a terceros, la intencionalidad y la repercusión… Es algo que llega más a lo moral que a lo legal, aunque todo lo ilegal no sea de por sí ético.
Evidentemente, establecer un jurado de ética periódística y subjetivizar el concepto de ética y crear un arma de doble filo que pueda censurar sin una justificación real contenidos o profesionales. Para ello está la Ley y la Justicia.
Lo que realmente hace falta es que se defiendan los derechos de los profesionales y con ellos las de una profesión tan maltratada y denostada de sueldos ínfimos y tanto trabajo. La regularización de una profesión que sufre de todos los males de las profesiones modernas, especialmente el intrusismo.
Y es que es fácil escribir, es fácil opinar y es sencillo argumentar o figurar como periodista equivocándose al aplicar conocimientos que para un periodista de carrera serían de base, pero hacerlo como tal a muchos les cuesta años de estudios, sacrificios, dinero y esfuerzos… creo que hay razones para, al menos, cuestionarse por qué está sucediendo esto y quién/es salen beneficiados. Los periodistas currantes no, desde luego y los lectotes y audiencias te aseguro que tampoco ya que la calidad en los trabajos es cada vez más mediocre. Prima la cantidad sobre la calidad.
Yo vuelvo a reiterar que aquellos que se hayan tan cómodos en sus puestos, aquellos que se acomodan en sus despachos o se coronan como representantes de asociaciones de profesionales no son capaces de ver esto, o no les preocupa o interesa… ¿a quién representan?