Campus en tiempos de crisis
Son un clásico del verano y, como tales, siempre llegan a la cita. El regalo para los que han aprobado todo o el capricho para los más consentidos. Este verano había alguna duda por eso de los estragos que la tan temida crisis está haciendo en las economías domésticas, pero al final ni por esas. Los campus veraniegos apadrinados por las estrellas y los clubes del fútbol español mantienen una salud de hierro. Conservan un poder de convocatoria vigoroso. Un negocio que cada verano mueve miles de millores de euros, y que presenta diferencias notables en el precio según quien lo apadrine y su caché.
El campus de Iker Casillas, portero de la selección y del Real Madrid, ha cumplido este año la quinta edición. Es, curiosamente, de los más asequibles dentro del glamour de la Primera División. 350 euros por una semana de alojamiento, entrenamientos y convivencia en las instalaciones de Navalcruz (Ávila), localidad ligada a la bisoñez futbolística del jugador. Iker sólo ha pasado un par de mañanas por allí para saludar y hacerse las fotos, pero cuentan que el campus tiene mucho de su personalidad: tranquilo y muy lejos de las pompas de jabón que desprenden todos. De hecho, parte de los beneficios van destinados a la mejora de las instalaciones deportivas del pueblo.
David Villa es uno de los que se ha subido al carro de los campus este verano. El asturiano se ha estrenado con éxito y ha colgado el cartel de completo. Villa ha tirado de patria y en la primera edición se ha quedado cerca de casa, en La Morgal – Llanera (Asturias). Ha sido uno de los más mediáticos, igual que lo fue el año pasado el de Pau Gasol. Los más de 100 chavales que han pasado por él entre el 30 de junio y el 6 de julio han pagado entre 400 y 450 euros por la estancia, clases teóricas, entrenamientos y actividades.
Jugadores… y equipos
A las apuestas individuales de los cracks se unen las de los equipos. Són prácticamente todos los conjuntos de la Primera División los que ponen en marcha estas escuelas veraniegas a la caza de algún talento despistado. Aquí las diferencias de precio son más notables. El más caro es el del Real Madrid, aunque también es el más completo. 11 días en régimen interno cuestan alrededor de 950 euros.
En el Valencia CF han optado por diversificar el negocio y han llevado la escuela de verano por diversas localidades (Gandía, Benicàssim y Benidorm). Los precios varían según la opción pero apunten una media de 300 euros en régimen externo (los niños duermen en casa) y 500 euros en régimen interno.
Más abajo en la clasificación la cosa no cambia tanto. Por entrenar una semana en el clásico campus de la escuela de Mareo los chavales del Sporting pagan entre 460 euros (régimen interno) y 350 euros (régimen externo). Otro recién ascendido, el Numancia hace gala de su humildad y es uno de los más asequibles. Su campus cuesta 330 euros por 8 días de convivencia y entrenamiento en sus instalaciones.
Si descendemos un poco más llegamos a la Segunda División. Baja el caché de los equipos y baja también el precio de las escuelas veraniegas. El más barato el del CD Tenerife. 90 euros para los accionistas, o hijos de accionistas y 110 para el resto de los mortales.
Más allá de la experiencia que arroja cada uno de ellos, el éxito sostenido los campus de verano corrobora no sólo el poderío económico de los papis que los pueden pagar, sino también la velocidad a la que se mueven las economías de los clubes de elite, que no descansan ni en verano.













