Fuga en el búnker
La Liga Española no suele quejarse demasiado cuando golpean su orgullo. Más bien es de las que se vuelve a levantar en silencio y sigue caminando. Nunca solloza, y si tiene que balbucear alguna mueca de dolor, lo hace en silencio. Para algo es la mejor liga del mundo, al lado de la Premier League. La marcha de Dani Güiza al Fenerbahce le ha dolido. Ha sido un golpe bajo, a la altura de la rodilla, duro. La Liga ha hecho gala de su orgullo y se ha relamido la herida cobijada en su penumbra, sin hacer demasiado ruido, lejos de las miradas.
La despedida del máximo goleador del campeonato con el Mallorca y Bota de Plata europea deja un enorme vacío. Una mala noticia atenuada por la falta de tirón mediático de Güiza, un jugador tan fantástico en el campo como errático en su vida privada. Muchos lo creían incapaz de superar los 11 goles de la temporada 2006-2007 con el Getafe. Esta temporada en Mallorca ha hecho 27, y ha estrenado internacionalidad con dos tantos en la Eurocopa de Austria-Suiza.
Caminos paralelos
En Mallorca siempre se lo agradeceran, no sólo por el cariño que se ha ganado entre los aficionados, sino por los 15 millones de euros que los turcos del Fenerbahce dejan en las arcas del conjunto bermellón. Allí se encontrará con Luis Aragonés, que también ha sucumbido a los 6 millones de euros que los turcos le ofrecían por dos temporadas.
Güiza no es el primer pichichi que sucumbe a tentaciones millonarias para abandonar la Liga. Ronaldo lo hizo rumbo a Italia en 1997 después marcar 30 goles. Más tarde le siguió Christian Vieri en 1998 tras su espantada del Atlético de Madrid, y Roy Makaay, que dejó el Deportivo en 2003 y fichó por el Bayern de Munich por 18 millones de euros. Algunas de estas salidas estuvieron precedidas de relaciones tortuosas entre club y jugador, pero en todas ellas hubo de por medio mucho dinero, un seguro de vida millonario frente al cual el sentido de la competitividad no vale nada.
Cambio de tendencia
Fuera de nuestras fronteras, campeonatos como la liga turca o la Premier inglesa están pagando contratos millonarios contra los que la Liga española se resinga a competir. Nadie en España, salvo Real Madrid y F.C Barcelona, puede llegar a esas cifras.
Los equipos españoles no han estado esta temporada en ninguna final europea. El resultado es una evidente pérdida de competitividad de una Liga que en los últimos años ha invertido su tendencia: ha dejado de ser compradora para ser exportadora. Fernando Torres, posible candidato al Balón de Oro, está en el Liverpool por 30 millones de euros. Por el mismo camino se marcharon en su día Pepe Reina, Xavi Alonso, Javi Moreno, Jose Mari, Farinós, Mendieta, Morientes o José Antonio Reyes, aunque estos últimos han completado ya el camino de vuelta.
Mientras, paradojas de la vida, otros se mueren por regresar a casa. Que se lo pregunten a Cuéllar y Novo, que ni mucho menos están deshojando la margarita en el Rangers escocés.













